Sábado, 25 de febrero de 2017

| 2009/01/16 00:00

A prueba las medidas del Alcalde

Desde este viernes en la capital se inician los operativos para controlar la ‘rumba’ en varias zonas. Para algunos las medidas son improvisadas y desconocen las normas que ya existen desde 2003.

El alcalde Samuel Moreno expidió un decreto para controlar la venta de alcohol y poner en cintura los establecimientos de rumba en Bogotá. Foto: SEMANA

A partir de hoy en las 19 localidades de Bogotá se llevarán a cabo operativos en las zonas de rumba de la ciudad, y se empezarán aplicar las medidas adoptadas en el Decreto 013 de 2009 expedido el pasado martes por la Alcaldía Mayor, que incluyen la restricción a la venta de licor. (Vea aquí el mapa de las zonas con restricción)

“Desde hoy empezaremos de forma firme la aplicación de las medidas expuestas en este Decreto, de una manera progresiva y respetuosa de este importante instrumento jurídico que va a traer tranquilidad a la ciudad, y mayores condiciones de seguridad y protección especialmente a nuestros menores de edad", dijo Clara López Obregón, Secretaria de Gobierno, quien estuvo reunida con los 20 alcaldes locales de Bogotá y los comandantes de las estaciones de Policía de las localidades. "No estamos en contra de la rumba, lo que queremos es que se lleve a cabo en condiciones sanas, seguras y respetando los derechos de todas las personas”, agregó López. 

El decreto fue emitido por la administración tras el asesinato, el 31 de diciembre pasado del joven Juan Pablo Arenas, que ocurrió en la calle 85 en la denominada zona rosa de Bogotá.
 
El coronel Efraín Romero, Jefe de Servicios Especializados de la Policía Metropolitana de Bogotá afirmó que son más de 1.000 los uniformados que participarán de los operativos de hoy, entre los cuales estará personal de la Policía Fiscal y Aduanera, quienes están facultados para entrar a aquellos establecimientos que no permiten la verificación de las normas.

López aclaró que esta misma noche empiezan la aplicación de los comparendos pedagógicos y cierre temporal de establecimientos que incumplan las medidas.

Las medidas tomadas por el Alcalde Mayor fueron duramente criticadas por la Concejal liberal de la ciudad Gilma Jiménez y por el representante a la Cámara por Bogotá, Nicolás Uribe.

“Es increíble que el Alcalde Mayor expida un decreto que reglamenta lo que ya esta previsto por la ley; más increíble aún es que contando con todas las herramientas para evitar esas muertes, este Gobierno no haya actuado, no haya hecho nada y más aún teniendo todas las evidencias sobre la venta de alcohol y otras drogas en ese sector de la ciudad, que se convirtió en otra de las denominadas “ollas”.

Por su parte el representante por el partido de la U, Nicolás Uribe, dijo que no hay nada original en las medidas tomadas por la alcaldía, pues las restricciones contempladas en el decreto ya son ley.

“Las medidas del gobierno distrital son una burla para los bogotanos, pues lo que le falta a la ciudad no esla reimpresión de normas vigentes sino la determinación para dar aplicación a la normatividad existente.

Uribe explicó que esas normas ya están vigentes desde 2002 y 2003 a través del Código Nacional de Policía, el código de policía de Bogotá y la ley 136 de 1994

La concejal Jiménez cuestionó las franjas en que la Alcaldía dividió la ciudad para poder o no tomar licor: “Qué pasa por ejemplo en Usaquén donde la restricción se aplica entre las calles 114 y 123 pero se puede comprar y consumir licor en las calles 113 o en la 124, ¿Allí no pasa nada?”, dijo Jiménez.

La concejal de la bancada peñalosista dijo que los comparendos pedagógicos para un mayor de edad o un negocio, son una falta de respeto a la institucionalidad y la Ley; el que insista en quebrantarla y no acatar las normas de convivencia actúa como delincuente y debe ser tratado como tal”.

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