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sábado, 21 de noviembre de 2009
Cartas
"La única salida es la mediación, porque con Chávez nada hay que hablar", Sebastián Ramírez, Pamplona.
Sábado 14 Noviembre 2009
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El puente está quebrado
La referencia de la frontera colombo ecuatoriana, y en especial de Ipiales, constituye un hito (SEMANA # 1435). En Rumichaca hay tres puentes: el natural, reconstruido por el inca Huáyna Cápac en el siglo XIV; el del diablo, con fantásticas leyendas, y el internacional, inaugurado en 1964, une la carretera panamericana. Las decisiones políticas de los presidentes Uribe y Correa han estimulado la crisis comercial, “el puente está quebrado”; estimulado el contrabando, eterno problema, y la hermandad en lo artístico, cultural y familiar. Rumichaca: del quechua, puente de piedra; abrazo de paz entre fronteras, y pueblos de Ipiales y Tulcán.

Bernardo Andrade Tapia
Ipiales

Juegos de espías
Ahora resulta que los modernos agentes del “Súper-recontraespionaje” venden maní en los buses, a más de que juegan fútbol descalzos o con tenis prestados en potreros de nuestro mal vecino. Reunido así ese peligrosísimo grupo de espías, (SEMANA # 1435) el Estado objeto de semejante concierto delictivo ordena su secuestro y asesinato para luego hacerse pasar por víctima del más horrendo plan de desestabilización. “Se pone brava mi vecina cuando se roba mi gallina”.

Tengo un hermano que tuvo el infortunio de vivir unos meses en Caracas; aterrado me contaba de qué manera el Estado venezolano patrocina bandas de delincuentes que siembran el terror entre la ciudadanía imponiendo el chavismo a sangre y fuego, asesinando, extorsionando y robando a quienes se atrevan a disentir de sus tácticas o a criticar el oficialismo. El patrocinio consiste en dotación de armas de fuego, suministro de víveres y asignación de emolumentos para cada uno de los integrantes de la cuadrilla, eufemísticamente denominadas milicias bolivarianas. Son las mismas milicias que, no me cabe la menor duda, con la aquiescencia de las autoridades de la República Bolivariana, secuestraron y masacraron, crimen de lesa humanidad, a unos modestos compatriotas cuyo único pecado consistía en su pobreza y en, inocentemente, creer que en el país vecino tendrían mejores oportunidades que las que les brinda su nación, la del Agro Ingreso Seguro, excelente plan para hacer billonarios a los más ricos y hacer miserables a los más pobres.

Se está minimizando a Chávez y sus nefastas políticas expansionistas. Adolf Hitler también fue mirado con desdén en sus albores; también fue militar; Hitler también intentó un golpe de Estado, el llamado “Putsch de la cervecería” . Hitler también acarició el sueño de una república unitaria alrededor de la raza aria y, nunca lo olvidemos, Hitler, con sus agresiones y provocaciones, originó la Segunda Guerra Mundial que dejó centenares de millones de muertos.

Hernando Gómez Marín
Medellín

Nunca una estrella
Así como muchas veces he felicitado y celebrado con todo entusiasmo investigaciones, artículos, columnas y en fin todo el importante trabajo que cumple la revista, así mismo he de consignar mi respetuoso disentimiento con el artículo que en la sección Nación - perfil dedican al ministro Valencia Cossio (SEMANA #1436).

Resulta lamentable la forma de mal disimulada admiración con la que presentan los ‘logros’ de dicho señor a lo largo de su carrera y, sobre todo, los que ha obtenido en este gobierno. Sinceramente no veo cómo puedan ser rescatables y dignas de registrarse, por ejemplo, las maniobras empleadas por éste para lograr la aprobación del referendo ni mucho menos sus intervenciones a las malas en el Congreso para defender lo indefendible. En el firmamento constitucional y legal de Colombia, Valencia Cossio definitivamente NO es ni podría ser nunca una estrella.

Óscar Villada Martínez
Bogotá

¿Qué clase de guerra?
Envío, para su posible publicación, el siguiente comentario a su artículo de portada de la edición 1436: ¿Por qué el presidente Chávez podría declarar la guerra a Colombia? Por ejemplo: Como reacción contra el acuerdo de cooperación militar firmado con Estados Unidos. ¿Sería una guerra punitiva? -Para “evitar” que Colombia “invada” a Venezuela. ¿Sería una guerra preventiva? -Para propiciar la llegada al poder de las Farc y el ELN, sus amigos y aliados. ¿Sería una guerra solidaria? -Para buscar, dada su creciente impopularidad interna, que el pueblo venezolano se una alrededor suyo. ¿Sería una guerra solitaria? -Para dar a conocer lo que les podría pasar a otros países de la región que no se plieguen al imperialismo chavista. ¿Sería una guerra persuasiva? -Para quitarle de encima al “sufrido” pueblo colombiano la “dictadura lacaya” de Álvaro Uribe Vélez. ¿Sería una guerra compasiva? Lo anterior, que parece una elucubración conceptual (incluso una eyaculación intelectual), no busca sino demostrar que al guerrerista Presidente venezolano le “sobrarían” motivos para declararle la guerra a nuestro país en cualquier mal momento de su bipolar y singular cerebro.

Ignacio Arizmendi Posada
Medellín