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sábado, 21 de noviembre de 2009
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La clase
Por Ricardo Silva Romero
El profesor François Marin (François Bégaudeau) hace lo mejor que puede para sobrevivir al salón de clase
El profesor François Marin (François Bégaudeau) hace lo mejor que puede para sobrevivir al salón de clase
CINELa estupenda ganadora del festival de Cannes de 2008 nos recuerda qué es lo que en verdad aprendemos en la escuela. ****
Domingo 21 Junio 2009
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Título original: Entre les murs.
Año de estreno: 2008.
Género: Drama.
Dirección: Laurent Cantet.
Guión: François Bégaudeau, Robin Campillo y Laurent Cantet, basado en el libro de Bégaudeau.
Actores: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi, Juliette.

Su título en francés, Entre los muros, resume el fondo y la forma de la historia. Se trata de una película (de una vez: de una película maravillosa) que resiste la tentación de salir de esas cuatro paredes, que no va más allá del salón de clase, la sala de profesores o el patio de recreos, porque sabe que el colegio es un mundo dentro del mundo: que es ahí, en esa pequeña isla con ínfulas de país independiente, donde están en juego las identidades de las personas que nos cruzamos en la calle. Ganadora "por unanimidad" de la Palma de Oro del festival de Cannes del año pasado, reconocida por los críticos del planeta como una de las dos o tres mejores producciones de 2008, La clase, que así ha sido llamada por los distribuidores internacionales, es una fascinante visita a lo que está pasando en las escuelas de hoy.

Pocas veces logra una producción cinematográfica acercarse tanto a la realidad. Aun más: pocas veces se puede hablar de "realismo" sin sumarle un adjetivo ("sucio", "mágico", "épico") que reconozca la imposibilidad de la operación. En La clase, sin embargo, todo es como es. Y quien se haya atrevido a pasar al paredón de un salón de aquellos, quien haya vivido la experiencia de ser profesor de un colegio (tan buena, dicho sea de paso, para mantener el ego "en sus justas proporciones"), será el primero en reconocerlo. Por la pantalla de La clase pasan el hastío prematuro, el talento desaprovechado, la ignorancia atrevida, el desprecio del conocimiento y la fragilidad humana que convierten el entrañable oficio del maestro -una vocación que se paga con cárcel- en toda una prueba para los nervios.

Es increíble. Gracias a las valientes actuaciones de un elenco encabezado por el profesor François Bégaudeau, autor del libro del que parte el largometraje (sus memorias de maestro de escuela pública), y gracias, sobre todo, a la cuidadosa dirección de Laurent Cantet, realizador de obras como Recursos humanos, Tiempo de mentir y Bienvenidas al paraíso, sentimos que La clase nos está diciendo la verdad. Y ya que nos es dado espiar la rutina de una escuela de las de hoy, ya que somos testigos privilegiados del comportamiento de esas personas que se enseñan, entre todas, a vivir, caemos en la cuenta de que el mundo en verdad está cambiando: la mala educación se podrá seguir esparciendo como un virus, pero la discriminación será cada vez más difícil.

Cada año de colegio es un drama con un principio, un medio y un fin, que intenta contestar la siguiente pregunta: "¿Lograrán llegar todas estas personas al año siguiente?" La clase responde el interrogante con un conmovedor respeto por sus personajes. Y entonces deja en claro, con una gran secuencia final en la que los protagonistas por fin bajan la guardia, que es esa, cómo llegar de un año al otro sin morir en el intento, la lección fundamental que aprendemos en la escuela. n

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