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sábado, 21 de noviembre de 2009
"Mi apellido no es un peso"
ENTREVISTAJoseph Kennedy Jr., hijo de Robert Kennedy y sobrino de John F., visitó Bogotá y habló sobre el medio ambiente y los cambios que ve en el país.
Sábado 7 Noviembre 2009

Paute fácil

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SEMANA: ¿Qué lo trae a Bogotá?
JOSEPH KENNEDY: Me invitaron a la Feria Internacional de Transporte Masivo, a dar una charla sobre políticas ambientales, movilidad y el cambio climático.

SEMANA: Usted ya había estado antes ¿qué le impresionó esta vez?
J.K.: Ha tenido un cambio impresionante. Cuando yo venía en los 70 y 80 la pasaba muy bien, pero eran tiempos tensos. Ahora, es increíble ver a las personas caminar sin miedo, sin el ceño fruncido y sin preocupación.
 
SEMANA: ¿A qué cree que se debe ese cambio?

J.K.: Uno puede atribuírselo al Plan Colombia, a los políticos o a los valientes soldados que entregan su vida por el país. Los colombianos decidieron tomar control de la situación. Bogotá, y el país entero, tiene grandes oportunidades.
 
SEMANA: ¿En qué sentido?
J.K.: Nadie se está preparando para el cambio climático en América Latina, pero Bogotá ha reconocido la necesidad de tener sistemas como TransMilenio, y también están estudiando la posibilidad de un metro. Colombia lo tiene todo para aprovechar la revolución verde. Es el momento de que este país sea ejemplo para el mundo.

SEMANA: ¿Qué opina de TransMilenio?
J.K.: Me monté en un bus y lo manejé, pero no atropellé a nadie. Me parece un sistema innovador y creativo, pero controversial. Si usted les quita dos o tres carriles a las calles, el mismo número de carros va a tener que caber en un tercio del espacio, y eso no les va a agradar a muchos. Pero la verdad, los carros, trenes y aviones nos están matando por la gasolina.

SEMANA: Usted hace parte de una dinastía y estuvo mucho tiempo en el Senado, pero se retiró. ¿Por qué?
J.K.: Estuve 12 años en Washington y fue una gran experiencia. Allí, uno habla y discute mucho sobre los problemas, pero lo que a mí me hace feliz es crear y desarrollar un negocio que ayude verdaderamente a la gente. Me decidí por un trabajo que no tiene tanta publicidad, pero que me hace feliz.

SEMANA: Su apellido tiene historia. ¿Cómo se vive con él? ¿Es un problema?
J.K.: Mi apellido no es un peso. Estoy muy orgulloso del trabajo de mi padre, mis tíos, mis tías y mi madre. Pero nunca he utilizado mi nombre ni los logros de mis familiares para avanzar en la vida. Desde muy pequeños nos enseñan que uno tiene que trabajar muy duro para ser exitoso. Somos una familia muy grande y unida, pero cada quien es diferente, tiene opiniones y maneras de actuar distintas.