Aunque durante la mayor parte de la campaña electoral la mayoría de encuestas daba un empate técnico entre el candidato demócrata y el republicano, en la última semana el panorama se ha ido despejando y hoy Barack Obama aparece como favorito en todas las encuestas.
Dos tercios de los votantes hispanos registrados se inclinaban por Obama, mientras un 23 po ciento por McCain, de acuerdo a un sondeo que realizó el Pew Hispanic Center en julio. Aunque no existen datos precisos después de dicha fecha, se estima que un mayor porcentaje de votantes hispanos se inclinará por el candidato demócrata. Entre los colombianos la tendencia es la misma.
“Necesitamos un cambio”, dice Guillermo Figueroa, un valluno que lleva 42 de sus 78 años en Estados Unidos. Con una guerra en Irak que genera cada vez más desazón y una crisis económica que ha elevado los costos de vida de manera dramática, para Figueroa la opción lógica es Obama. “Toda la plata de la guerra la estamos necesitando aquí”, dice.
Algunos colombianos, como Haydé Acosta, se alistan para votar en Estados Unidos por primera vez. “Se están yendo millones, mientras la casa está sufriendo,” responde Acosta, una bogotana que emigró en 1997 y recibió su ciudadanía hace nueve meses.
“Me emociona por primera vez votar y me daba nostalgia [ver a otros hacerlo]”, dice Acosta, quien se jubiló como mecano-taquígrafa antes de partir rumbo a Nueva York. “Era residente de este país, pero ya siendo ciudadana tengo derecho a algo tan importante”. Ella, al igual que Figueroa, apoya a Obama.
En la región triestatal (Nueva York, New Jersey y Connecticut), que tradicionalmente ha apoyado a los candidatos demócratas, los cálculos más conservadores estiman que la población latina supera los cuatro millones. En la ciudad de Nueva York alcanzan el 27% del total, según el censo de 2000. Los colombianos suman 234,100 en esos tres estados, según las últimas cuentas de nacionales registrados en el consulado colombiano de la ciudad. Pero no existen cifras claras de cuántos colombianos, ni de cuántos hispanos, son ciudadanos.
En una zona de la ciudad como Queens, donde se encuentra concentrado el grupo más grande de colombianos, los demócratas aventajan a los republicanos en votantes registrados por cinco a uno, según cifras de la Junta Electoral del Estado de Nueva York. Mientras los demócratas cuentan con 649,000 votantes, sus rivales suman 139,000.
Sin embargo, hay un grupo de colombianos que apoya con firmeza la candidatura del senador de Arizona, John McCain.
Uno de ellos es Orlando Tobón, el antioqueño a quien muchos se refieren como “el alcalde de la Pequeña Colombia” y que se volvió célebre por su papel como asesor y actor en la película María llena eres de gracia.
Tobón, quien es delegado del partido demócrata, apoyó con firmeza la candidatura de Hillary Clinton en las elecciones primarias. Pero al perder ella con Obama, él no quedó convencido con el nuevo candidato de su partido.
Según cuenta Tobón, en una reunión en la que Clinton les pidió apoyar a Obama, él levantó la mano y dijo que iba a votar por McCain. La ex primera dama, quien también es senadora por el estado de Nueva York, se declaró sorprendida, pero respetó su decisión, dice él.
Si ella hubiera ganado esas primarias, la historia seguramente habría sido diferente. Clinton contaba con el apoyo de la mayoría de los hispanos, ya que siempre buscó reunirse con ellos y escucharlos, según Tobón. Su esposo Bill Clinton también goza de un prestigio enorme entre los latinos en Estados Unidos.
Pero al tener que escoger entre Obama y McCain, escogió al segundo. “Ha hablado de Colombia y ha ido a Colombia”, dice Tobón. Además, apoya el TLC, mientras que Obama no se ha preocupado por una ni la otra. Y aunque ninguno de los candidatos ha tocado casi el tema de los inmigrantes latinos, a Tobón le convence más la trayectoria del republicano.
Humberto Suárezmotta, otro líder de la comunidad colombiana, también es un demócrata y seguidor de Clinton que decidió apoyar a McCain en la recta final.
“No estoy pensando ni como demócrata ni como republicano”, dice. “No es una decisión partidista”.
Para Suárezmotta, en anteriores ocasiones en que políticos afroamericanos ocuparon cargos importantes, los hispanos se vieron perjudicados. Sobre todo cuando fue alcalde la ciudad el controversial demócrata David Dinkins, entre 1990 y 1993, los hispanos vieron retrasado el progreso que ya habían conseguido, dice él.
“Siempre ha habido un rumor de calle de que el moreno se siente temeroso de que el latino lo desplace,” dice Suárezmotta, un economista santandereano que lleva más de treinta años viviendo en Nueva York. “Cuando, entre los dos, no hemos entendido que juntos representamos el 54% de la ciudad y que deberíamos tener mayor representatividad en vez de estar peleando”.
Para Suárezmotta, en temas de inmigración los republicanos tienen una ventaja. Ha sido durante gobiernos republicanos que se han realizado legalizaciones a gran escala, añade. La que más recuerdan los hispanos en el país es la amnistía que tuvo lugar en 1986, durante el gobierno republicano de Ronald Reagan, y en la que unos tres millones de inmigrantes indocumentados recibieron la ciudadanía.
“Yo antes que todo soy latino, y soy un latino ciudadano americano”, dice Suárezmotta. Y desde ese punto de vista McCain representa mejor los intereses de su comunidad, concluye.
Las elecciones vienen en momentos en que la población crece a un ritmo cada vez más acelerado. Según datos del Pew Hispanic Center, desde 2000 los latinos representan exactamente el 50% del crecimiento total de la población del país. En 2006 alcanzaron los 44 millones, o el 14% del total y son ya la minoría más grande en Estados Unidos, por encima incluso de los afroamericanos.
Pero, paradójicamente, la representación de los hispanos en el gobierno es baja. De cien senadores, sólo cuatro son hispanos. En la Cámara de Representantes apenas superan el 5%. En Queens, apenas hace seis años que el primer latino fue elegido al Concejo de la ciudad. Nunca un colombiano ha ocupado alguno de estos cargos.
A estos debates se enfrentarán los colombianos durante los próximos años, independientemente de quién sea elegido.
En todo caso, la mayoría de colombianos tiene fe en que Obama dé un revolcón a las actuales políticas económicas y exteriores del gobierno de Bush. Son precisamente estas políticas las que la mayoría de votantes hispanos identifica aún con el candidato republicano.
“No es que yo desprecie a McCain, pero se necesitan ideas frescas y que tengan proyección hacia el futuro”, dice Teresa García, una bogotana jubilada que lleva 18 años en Nueva York y va a votar por primera vez tras haber recibido su ciudadanía el año pasado.
“Ya uno no piensa solo en uno”, añade.