Archivo desde 1982
sábado, 21 de noviembre de 2009
8 de 13
Defensa sin gloria
RELACIONES INTERNACIONALESEste es el abogado que representa de oficio a Juan Manuel Santos y los generales Padilla, Naranjo y Montoya, acusados por el ataque a las Farc en Angostura, Ecuador.
Sábado 31 Octubre 2009
PUBLICIDAD

Wálter Lombeida en su oficina de Nueva Loja. el abogado de los funcionarios en el despacho judicial con el juez Daniel Méndez (de camisa  blanca)
Wálter Lombeida en su oficina de Nueva Loja. el abogado de los funcionarios en el despacho judicial con el juez Daniel Méndez (de camisa blanca)

Paute fácil

Anuncie aquí

"Lo peor que le puede pasar a un abogado de oficio es que no conozca a su defendido", sostiene el doctor Wálter Lombeida. A ese joven jurista le ha tocado en suerte una tarea compleja: representar al ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos; al comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla; al director de la Policía, general Óscar Naranjo, y al ex comandante del Ejército general Mario Montoya. Todos han sido acusados por un juez de Sucumbíos (Ecuador) por el ataque del primero de marzo de 2008 contra las Farc en Angostura, en el que murieron 26 personas, entre ellas alias 'Raúl Reyes' y el ecuatoriano Franklin Aisalla, lo que llevó al rompimiento de relaciones entre Quito y Bogotá.

Ahora Lombeida tiene sobre sus hombros una tarea que afecta las relaciones binacionales: luchar porque sus defendidos sean absueltos, aun a costa de los señalamientos que se le hacen -en plena región conflictiva-, de que es "emisario de Uribe" y "amigo de los paramilitares".

Wálter Geovanny Lombeida Rojas, de 32 años, reside en Nueva Loja, capital de Sucumbíos, limítrofe con Putumayo, donde son frecuentes los tiroteos y los desplazamientos de colombianos perseguidos por grupos insurgentes. Nació en Telimbela, provincia de Bolívar, el 10 marzo de 1977. Cuando tenía 4 años sus padres se establecieron en El Dorado de Cascales, donde estudió antes de emigrar a Quito. Estudió con gran esfuerzo en la Universidad Central y fue aceptado en un prestigioso bufete en la capital. Según uno de sus profesores, era un estudiante atento. "Tenía esa chispa, el olfato de los abogados penalistas", cuenta.

Luego ingresó por concurso de méritos a la Unidad de Defensoría Pública y retornó a su tierra hace dos años como defensor de oficio. Casado y padre de una niña de 11 años, Lombeida lleva una vida normal. Confiesa que casi nunca viste formalmente, pero que el 29 de junio se puso chaqueta y corbata para iniciar la defensa.

Califica la tarea de representar a estos personajes como "casi de brujos", porque no ha recibido colaboración de sus defendidos ni del gobierno colombiano. Ha tenido que averiguar todo lo que sabe de sus 'clientes' por Internet, especialmente las declaraciones sobre Angostura, pues a Sucumbíos muchas veces ni llegan los diarios.

Lombeida afirmó a SEMANA que no ha recibido presiones de la justicia ecuatoriana, pero que no puede opinar lo mismo del gobierno colombiano, ya que ha acudido en varias ocasiones al consulado en Nueva Loja, para solicitar información sobre sus defendidos, sin obtener respuesta, "es algo que no me explico", dice, aunque entiende que es inusual defender a quienes no reconocen la legitimidad del juez que los acusa y que, como están las cosas, "no quieren ser defendidas".

"Mi trabajo consiste en que no se vulneren sus derechos y que se respete el derecho a la defensa", dice. Y recalca que las actuaciones contra sus clientes "carecen de valor jurídico y se encuentran viciadas de nulidad", puesto que, entre otras fallas, su defendido no fue notificado de los cargos, "algo que se debió hacer, según los convenios internacionales entre Ecuador y Colombia".

"No hay mérito ni siquiera para que se inicie instrucción fiscal en contra de mis defendidos", sostuvo en una de sus apelaciones, y añade que tampoco hay mérito para su captura, pues "no se ha probado que mi defendido sea el mentalizador de la operación".

"Tengo una responsabilidad demasiado grande y no puedo hablar por hablar y arriesgarme a alguna barbaridad, pues mucha gente está pendiente de mis pasos, de lo que yo haga. Mi prestigio está en juego", le manifestó a SEMANA. "Detrás de mis pasos están la sociedad de dos países y la prensa nacional e internacional", sostiene.

Lombeida apeló la decisión del juez Daniel Méndez antes de que éste se retirara del caso. Ahora está a cargo de Joel Bustos, quien deberá pasarlo a los tres magistrados de la sala única de la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos? "Lo que hago por ellos es lo mismo que hago por cualquiera de mis defendidos... El problema es que Santos es un hombre público y el caso salió a la luz", indica, y enfatiza: "Pero, por favor, ¡que me ayuden, porque hasta ahora sé muy poco o casi nada de mis defendidos!".

8 de 13