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sábado, 21 de noviembre de 2009
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“Los paras querían que Velasco y yo infiltráramos al Polo”
“A diego fernando murillo bejarano lo aprecio mucho, pero siempre tuve libertad en mi actuación en el congreso”
“A diego fernando murillo bejarano lo aprecio mucho, pero siempre tuve libertad en mi actuación en el congreso”
A LA GUILLOTINA CON GUSTAVO GÓMEZLa ex congresista Rocío Arias, desde su celda en el Buen Pastor, habló sobre sus odios y sus amores cuando está a punto de salir el libro 'Las comadres y los paras', que narra su historia.
Sábado 22 Noviembre 2008
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Durante meses Rocío Arias se ha negado a conversar con la prensa. Sólo lo ha hecho con Juan Carlos Giraldo, que está a punto de publicar el libro Las comadres y los paras, y con SEMANA. A un año largo de recuperar la libertad, Arias, confía en muy poca gente. Mucho, eso sí, en su doble comadre Eleonora Pineda: madrina de la boda de su hija y madrina de su propio matrimonio en la cárcel. Dice que todavía le queda mucha cosa por contar y que el libro será la excusa perfecta para que quienes temen a su lengua vuelvan a intranquilizarse.

GUSTAVO GÓMEZ: ¿Por qué un libro a estas alturas? ¿Va a volver a prender el ventilador?

ROCÍO ARIAS: Es más bien una mirada al trasfondo de la para-política y a la vida íntima mía y de Eleonora.

G.G: Pero de nuevo le apunta al senador Luis Fernando Velasco, ¿no?

R.A.: No hago más que ser consecuente con los testimonios que he rendido en instancias como la Fiscalía y la Corte.

G.G: ¿Es cierto que Velasco le confesó que había llegado al Congreso con respaldo de paramilitares del Cauca?

R.A.: Sí, fue uno de los muchos temas que tratamos cuando él buscó un acercamiento conmigo.

G.G.: Y si eso es así, ¿para qué la necesitaba a usted de puente con los paras?

R.A.: Porque quería conocer a gente del Bloque Central Bolívar. Le presenté a Murillo, 'Ernesto Báez', Carlos Mario Jiménez y 'Julián Bolívar'.

G.G.: Usted cuenta que él era muy delicado con aquello de que los vieran en público juntos. ¿Cómo hicieron para que nadie se fijara en los dos, figuras públicas, en los aeropuertos?

R.A.: Viajamos de Medellín a Caucasia en un chárter que alquiló Murillo para la reunión.

G.G.: Y si era tan quisquilloso, ¿por qué cometió el error de dormir en su casa de Medellín camino de una de estas reuniones?

R.A.: Pregúntele a él. Pero lo atendí muy bien en mi casa y ante la mirada de mi gente más cercana.

G.G.: Hay una teoría bien exótica en el libro: los paramilitares querían infiltrar al Polo a través de usted, poniéndola a presentar unos proyectos realmente pensados por Velasco. ¿La estaban usando?

R.A.: Yo había tenido un roce muy fuerte con Gustavo Petro en la plenaria de la Cámara, y la idea era que buscara un acercamiento con él y después con el Polo, para luego presentarles a nombre mío algunos proyectos que sirvieran para beneficiar el proceso de negociación con las autodefensas. Sobre todo en relación con los bienes y la reparación a las víctimas. Los paras querían que Velasco y yo infiltráramos al Polo.

G.G.: ¿A usted le consta que Velasco les pidió plata los paramilitares?

R.A.: Ellos hicieron algunos aportes.

G.G.: Es clarísimo que usted sigue venerando a los jefes paramilitares. Se ha comentado siempre que sostuvo relaciones con varios de ellos. ¿A quiénes amó?

R.A.: Yo le llegué a tener enorme cariño, y solo eso, a varios jefes de las autodefensas, ya que de algún modo compartí con ellos mucho tiempo en los procesos de negociación. Hubo cariño para 'Macaco', Murillo, Mancuso, Vanoy, los hermanos Múnera Mejía y, claro, para 'Ernesto Báez'.

G.G.: Le cito una frase del pasaje en que habla de la primera vez que vio a 'Báez': "Fue amor a primera vista". ¿Una metáfora?

R.A.: No, no, no, por Dios, al doctor 'Báez' lo veo como mi profesor, lo quiero como un hombre experimentado y gran conocedor de la política. Era una manera de expresar la admiración que le he profesado siempre.

G.G.: Surany, su hija, dice que usted "le entregó un amor acérrimo" al Presidente. ¿Otra metáfora?

R.A.: Le tuve un cariño muy especial al Presidente y siempre le vi un potencial muy grande desde que lo conocí siendo gobernador. Pero en un momento político clave nos dio la espalda a Eleonora y a mí.

G.G.: ¿Qué día le quedó claro que se había acabado la química entre usted y el Presidente?

R.A.: Después de una entrevista con Juan Gossaín en la que hablé de nuestra amistad. Me subí al carro y timbró el celular dos veces; era llamada de Palacio. Me alegré mucho porque pensé que el Presidente me iba a decir "mijita, hay un movimiento para acomodarla". Se alteró un poco y yo también soy de un temperamento muy fuerte. La entrevista no le había gustado para nada, me dijo que no había sido prudente y que había exagerado en algunas declaraciones.

G.G.: ¿A Mario Uribe le guarda rencor?

R.A.: No es precisamente el hombre de mis afectos.

G.G.: ¿En algún momento de su pasado reciente le pareció atractivo Armando Benedetti?

R.A.: Nunca.

G.G.: ¿Y qué opina de él como político?

R.A.: Me reservo los comentarios.

G.G.: ¿Cuándo supo que la iban a meter presa?

R.A.: Murillo me citó un día a Itagüí y me dijo que estaba muy preocupado porque iba a estallar la para-política, y que me preparara porque me iba a tocar ir a la cárcel. Lloré mucho y di unos gritos que se oyeron en todo Itagüí.

G.G.: ¿Se da cuenta de que toda conversación con usted incluye docenas de menciones a 'Don Berna' ¿Usted trabajaba para él?

R.A.: A Diego Fernando Murillo Bejarano lo aprecio mucho, pero siempre tuve libertad en mi actuación en el Congreso y he sido absolutamente independiente.

G.G.: SEMANA tiene en su poder una grabación en la que 'Don Berna' le pide a Henry Anaya, el ex registrador señalado de prestarse para tenderle una trampa a magistrados de la Corte Suprema, que comprometa a Luis Fernando Velasco en para-política a como dé lugar. ¿Se lo pidió a usted también?

R.A.: Jamás.

G.G.: La Corte no encontró méritos para continuar la investigación contra Nancy Patricia Gutiérrez por supuestos vínculos con alias el 'Pájaro'. ¿Le pareció una decisión acertada?

R.A.: Ella ha sido muy de buenas, porque a uno de los testigos estrella le ha dado miedo declarar. Tengo unas grabaciones sobre ese asunto que pienso presentar en el momento oportuno, pero el hacerlas públicas depende de el 'Pájaro'. Acuérdese que el comisionado Luis Carlos Restrepo fue a donde el 'Pájaro' y le pidió que no hablara de la presidenta del Congreso. No importa que la Corte la declare inocente; lo que importa es que el país sepa que ella tuvo sus vínculos.

G.G.: ¿Y usted tiene grabación de la conversación de Restrepo con el 'Pájaro'?

R.A.: No, pero tengo el testimonio de un abogado de uno de los paramilitares que estaba allá en ese momento y me contó todo. Eso lo hizo Restrepo dos días antes de que Nancy Patricia fuera a declarar. Estuvo allá un viernes. Las grabaciones que tengo son de una testigo que sabía de las relaciones de Nancy Patricia con paramilitares y que no habló porque los mismos paramilitares en ese momento le dijeron que ese tema había que dejarlo quieto.

G.G.: Nancy Patricia Gutiérrez dijo que esos vínculos se los habían inventado usted y Piedad Córdoba. ¿A qué horas fue usted tan cercana de la senadora?

R.A.: Nunca, mantenemos una gran distancia. Fue una rival política en Antioquia y sé que no soy de sus afectos; fue la primera en señalarme públicamente por mis vínculos con los paramilitares. Un día vino a la cárcel y le preguntó a Eleonora por mí, y mi 'comadre' le dijo que yo estaba deprimida; le pidió que fuera a saludarme, que tuviera ese gesto de grandeza. Me mandó a llamar a la Dirección y me dijo que lamentaba la condición en que yo estaba. Hablamos cosas de mujeres. Tenía un anillo muy bonito y yo le alabé el anillo y el turbante. Eso fue todo. Y de ahí la señora Nancy Patricia sacó lo de la confabulación.

G.G.: ¿Es difícil conservar la vanidad aquí en la cárcel?

R.A.: Sí, pero lo que hay es tiempo. Leo mucho, pero también hago todos los días una hora de spinning, una de pesas y otra de aeróbicos.

G.G.: Ya entrados en terrenos de la vanidad, vuelvo a su hija Surany. En 'SoHo' ella dijo que usted tiene unas tetas espectaculares. ¿Cree que las tiene?

R.A.: Buenooooo, que lo diga mi marido. Me imagino que sí.

G.G.: ¿Qué dice en el tatuaje que su hija se hizo en la columna vertebral?

R.A.: Nunca me lo ha querido decir. La regañé, le dije que una persona que iba a salir graduada de abogada no podía hacerse esas cosas.

G.G.: ¿Le molestó verla desnuda en la revista?

R.A.: La verdad ella me dijo que iba a salir en vestido de baño. Me tomó por sorpresa.

G.G.: Dicen que las filas de mujeres para visitar a sus hombres en las cárceles son largas pero las de hombres para visitar a sus mujeres no tanto. ¿La visita mucho su nuevo marido?

R.A.: Hace fila cada 15 días, como cualquier esposo de detenida.

G.G.: ¿Exactamente qué hace él?

R.A.: Se dedica a la confección, en Antioquia.

G.G.: ¿Cuánto duraron de novios?

R.A.: Dos años.

G.G.: ¿Él es menor o mayor?

R.A.: Estamos a la par.

G.G.: ¿Cuándo sale de la cárcel?

R.A.: Todavía me demoro un poquito, en octubre o septiembre del año entrante.

G.G.: ¿Casi al mismo tiempo que su 'comadre' Eleonora?

R.A.: Ella sale primero, en enero, en febrero tal vez.

G.G.: ¿Qué va a hacer cuando esté en la calle?

R.A.: Trabajar por la paz.

G.G.: ¿Y Eleonora?

R.A.: Conmigo.
 


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