César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de Presidencia, está recogiendo sus pasos. Cuando los tenga todos recogidos y bien acomodados entre un maletín, dejará Palacio para irse a trabajar por la paz. Eso dicen. Eso quisiera decir él, pero le gana la prudencia sobrenatural que le atribuían a monseñor José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y faro de Velásquez. Mientras el país espera saber cuántos días le quedan a Uribe en Palacio, aquí sólo queremos saber cuantos le quedan a quien muchos columnistas llaman, con más veneno que cariño, el 'curita'.
GUSTAVO GÓMEZ: Su más reciente y sonora vocería pública, sobre las interceptaciones ilegales, ofendió al presidente de la Corte Suprema. Y todos los magistrados se molestaron con las posteriores y escuetas palabras de Uribe. ¿A cuento de qué dos declaraciones?
CÉSAR MAURICIO VELÁSQUEZ: Mis declaraciones públicas son coordinadas con el gobierno; no soy rueda suelta. Mi declaración y la del Presidente se complementaban.
G.G.: ¿La segunda se debe a que el magistrado Ibáñez lo vació a usted en radio?
C.M.V.: Hasta el día de hoy no he hablado con el Presidente sobre la reacción del magistrado, ni le he dicho que me mandó para el carajo.
G.G.: ¡Y como el Presidente no oye radio!
C.M.V.: Cierto. Usted está muy bien informado.
G.G.: El que no está bien informado es él, que no oye radio, no lee prensa y no ve noticieros. ¿Qué tanto le dañamos el genio los periodistas al Presidente?
C.M.V.: El Presidente mantiene siempre el mismo genio: templado, exigente, de papá paisa. La prensa no perturba al Presidente.
G.G.: ¿No le pareció deslucida la manera como trató hace unos días al periodista de la 'BBC', y agresiva la forma como, furioso, le torcía la boca mientras lo atacaba?
C.M.V.: El Presidente estaba cansado, acababa de almorzar y venía de una rueda de prensa donde estaba ese periodista y ya le había contestado lo mismo. No fue grosero sino vehemente y, cuando le hacen preguntas que denotan desconocimiento del país, se le altera el ánimo.
G.G.: ¿Su participación en la célebre reunión con alias 'Job', en Palacio, alteró el ánimo de sus amigos del Opus Dei?
C.M.V.: Mis acciones profesionales no las consulto con el Opus Dei. Si ese episodio afectó a alguien, fue a mí.
G.G.: ¿Arrepentido?
C.M.V.: Estuve 10 minutos en esa reunión y he explicado cómo a Antonio López, 'Job', lo conocí cuando era miembro de la Comisión de Conciliación Nacional. Es él, cuando fue a Palacio a entregar una información que se consideró importante para la seguridad del Presidente, quien pidió saludarme.
G.G.: ¿Del sótano al saludo?
C.M.V.: El sótano es una entrada a Palacio como cualquier otra, que no está libre de registros.
G.G.: Los antiguos funcionarios de inteligencia y contrainteligencia del DAS que visitaban Palacio, ¿también entraban por el sótano?
C.M.V.: Pregúnteselo a la Secretaría de Seguridad.
G.G.: Muy cultos ellos: José Obdulio Gaviria dijo que iban a conversar con él sobre su prolífica creación literaria. ¿Sí será?
C.M.V.: Que lo digan ellos.
G.G.: Usted que trabaja en Palacio, ¿ha visto a 'Montesinos'?
C.M.V.: La gente con la que he trabajado es honorable y profesional. Lo del 'Montesinos' es una creación perversa de ciertos sectores y no le conviene a la democracia.
G.G.: Algunos lo llaman el 'curita' y el 'titiritero'. ¿Le molesta?
C.M.V.: Me da risa. También me dicen el 'segundón' y, sí, soy un segundón que quiere ayudar.
G.G.: ¿El 'curita' cree en el celibato.
C.M.V.: Es un don, un valor, de la misma manera como lo es la fidelidad dentro del matrimonio.
G.G.: ¿Cuál es hoy el gran error de la Iglesia?
C.M.V.: Meterse en politiquería.
G.G.: ¿Monseñor Rubén Salazar erró al opinar sobre la reelección?
C.M.V.: Soy respetuoso de esas opiniones, pero confunden a la gente.
G.G.: Los cristianos no católicos son una gran fuerza electoral. ¿Se aleja Uribe de los católicos para acercarse a estos otros cristianos?
C.M.V.: Una vez le pregunté al Presidente si era hincha del Nacional o del Medellín y me contestó: "Soy hincha del Nacional, pero necesito los votos de la gente del Medellín".
G.G.: 'De frente y sin miedo' es el libro con el que usted nos llevó a la intimidad de Darío Castrillón. El cardenal acaba de revelar contactos con la guerrilla. ¿Ha sido puente en esos acercamientos?
C.M.V.: He sido un puente permanente en temas de paz.
G.G.: ¿Castrillón informó de esas charlas?
C.M.V.: No se llevarían a cabo si el gobierno no las conociera.
G.G.: ¿Cómo se entera el gobierno?
C.M.V.: El jueves, antes de ir a visitar al Papa, el cardenal nos invitó a desayunar en su casa. Ahí contó lo que acaba de hacer público alrededor de los contactos telefónicos con las Farc y el ELN, y el Presidente lo animó a que continuara con esos contactos.
G.G.: Llamadas de cinco y 10 minutos son más bien simbólicas. ¿Qué viene ahora?
C.M.V.: Es un buen comienzo que debe servir para construir confianza.
G.G.: Difícil: cada vez que el gobierno le reconoce calidades de gestión a alguien, desde la selva lo descalifican y lo llaman traidor.
C.M.V.: Debemos pedirles a las Farc que reconozcan a alguno.
G.G.: ¿En eso está trabajando la Iglesia?
C.M.V.: Totalmente.
G.G.: ¿Castrillón estaría dispuesto a meterse al monte?
C.M.V.: Viaja esta misma semana si es necesario y va a donde tenga que ir. A sus 80 años, Darío Castrillón esta jugado por la paz y se mete al monte. No le teme a ningún escenario… Juan Pablo II le encomendó interceder en la tarea de hacer un ofrecimiento de refugio, de parte de la Iglesia, a Saddam Hussein, pero Bush no dio espera, y el asunto no se cristalizó.
G.G.: ¿Uribe y Castrillón hablaron de la propuesta de los cuatro meses de cese de actos violentos?
C.M.V.: Claro, la propuesta que el Presidente hizo un día antes del Domingo de Ramos, desde Popayán, es parte de esos acercamientos y podría constituirse en ese punto de confianza entre las partes. Ni desarme ni desmovilización; cese de acciones violentas. El cardenal valora mucho esa propuesta y está trabajando en que no se embolate
G.G.: En un momento tan interesante, ¿usted por qué está pensando en dejar Palacio?
C.M.V.: Me veo saliendo en taxi el 7 de agosto de 2010.
G.G.: ¿De Palacio va para dónde?
C.M.V.: Al día siguiente de dejar Palacio, tocaré la puerta de la Comisión de Conciliación.
G.G.: ¿Cómo le va a decir adiós al Presidente?
C.M.V.: Como se lo dije a Yamid Amat el día que me fui de CM&, como se lo dije a Cecilia Orozco el día que dejé el Noticiero de las 7, como se lo dije a Darío Arizmendi el día que me fui de Caracol… para esas cosas soy de lágrima fácil, me lleno de emoción. Al Presidente le diré que hemos llegado a buen puerto, que aprendí mucho y que gracias.
G.G.: Va a tener que decírselo cara a cara. Acuérdese: él no lee SEMANA.
C.M.V.: Le llevaré fotocopia de esta entrevista.
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