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sábado, 07 de noviembre de 2009
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Uribe, mal informado
El caso de ‘Job’, los jóvenes asesinados y el peto de la Cruz Roja le han hecho daño al Presidente
El caso de ‘Job’, los jóvenes asesinados y el peto de la Cruz Roja le han hecho daño al Presidente
POLÍTICACada vez es más frecuente ver al Presidente disculpándose por equivocaciones de su gobierno por informaciones falsas o manipuladas. ¿Será que debe leer prensa?
Sábado 22 Noviembre 2008
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La buena información es el bien más preciado de un gobierno. Pero en los últimos meses, el presidente Álvaro Uribe se ha demorado en tomar decisiones de gran impacto -como sobre las pirámides -porque está mal informado. Y, en otros casos ha dicho cosas que terminan siendo falsas.

Aunque sus críticos dicen que son mentiras para ocultar faltas graves de su gobierno, la gran mayoría de colombianos termina entendiendo estos episodios como errores de buena fe.

En el caso de las pirámides y de DMG las colas en Putumayo y Pasto eran tan evidentes que tenían que haber disparado las alarmas en Bogotá. Los artículos de medios como Semana, Cambio, El Espectador y El Tiempo lo venían anunciando durante todo el año. El propio ministro de Hacienda estaba advertido por el Superintendente Financiero, pero no pareció entender la urgencia o, por lo menos, no se la trasmitió así al mandatario. Al Presidente, luego que su equipo trató de echarle la culpa a la Fiscalía, le tocó salir a admitir el error para conjurar la crisis. "Yo me duelo de no haberme metido personalmente a escudriñar el tema."

En los dos últimos meses también Uribe quedó en el escarnio público por sus declaraciones equivocadas sobre los asesinatos de 11 jóvenes en Soacha a manos de militares y el de los disparos de un policía a la protesta indígena, por dar solo algunos ejemplos.

En lo de los falsos positivos, apenas unas semanas antes de revelarse el escándalo, Uribe sostenía en la Casa de Nariño que se trataba de la guerra jurídica de la guerrilla. E incluso dijo que "el Fiscal General aseguró que los jóvenes desaparecidos en Soacha fueron dados de baja en combate, (...) un mes más tarde". Pocas semanas después, se produjo la destitución de tres generales, siete coroneles y más de 15 oficiales.

Y ante el disparo de un policía contra los indígenas que marchaban, el mandatario tuvo que rectificar y admitir que sí había ocurrido, luego de que CNN lo demostró.

Pero ya se había presentado otros episodios. Uno de ellos, en agosto, por el escándalo por la reunión en Casa de Nariño de los secretarios Jurídico y de Prensa con alias 'Job', mano derecha del jefe paramilitar 'Don Berna'. Un día después de que SEMANA reveló el escándalo, el Presidente convocó a una rueda de prensa en la que, computador en mano, insistió en que la visita de 'Job' había sido registrada. Lo cual resultó ser falso.

Otro caso se dio en julio por el uso de un chaleco de la Cruz Roja en la Operación Jaque. Tras insistir varios días en que no se había usado esa prenda, apareció un video en CNN que mostraba lo contrario, y otra vez le tocó rectificar. En sectores de la opinión quedó un sabor de incredulidad, pues tanto Uribe como el alto mando militar ya debían conocer a fondo el video del rescate.

Todos estos casos han puesto contra la pared al Presidente. Más allá del valor de Uribe de poner la cara, hay un problema de comunicación. De la actitud franca y gallarda de un líder que se disculpa, a la escena de un Presidente que da palos de ciego, hay un largo trecho.

El problema de información se explica en el estilo de microgerencia de Uribe, que desestimula el sentido crítico o autocrítico, y diluye las responsabilidades. Pero, sobre todo, tiene que ver con el perfil y agenda de su círculo íntimo más preocupado por alimentar supuestas conspiraciones que por plantear verdades necesarias.

Hace varios años el Presidente decía que se informaba sobre lo que decían los medios mediante sus asesores. Mala costumbre. Porque si se tomara un tiempo diario para leer la prensa, muy seguramente no estaría pidiendo perdón, cada quince días por haber estado mal informado.
 


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