Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/3/2005 12:00:00 AM

Alerta

El periodista Mario Morales explica por qué es cierta la profecía: el periodismo en Colombia está en vías de extinción.

Se necesita hacer un esfuerzo, y no es por culpa del pesimismo, para encontrar aspectos positivos en la actual situación de los periodistas colombianos. La sociedad Interamericana de Prensa concluye al término de su asamblea realizada recientemente que ningún periodista murió violentamente en nuestro país en los últimos seis meses. En cualquier lugar del mundo la cifra y el plazo resultarían absurdos para el observador desprevenido. Pero si se mira la historia reciente, digamos el último cuarto de siglo, el contraste parece esperanzador. Sólo parece... Porque sólo unas horas después la organización Reporteros sin Fronteras anunció que otros tres comunicadores nacionales habían sido amenazados de muerte. Sí, otros tres: Enrique Alfonso Camargo Plata, de Radio Guatapurí; Galo Bravo Picossa, redactor jefe del diario El Pilón; y Miguel Macea, corresponsal de Noticias Uno y Tele Caribe en el Departamento de César. Como son de provincia, esta vez no hubo alocución presidencial ni despliegue ni voces de solidaridad. Con estos ya suman veinte, (dos por mes, uno cada quince días), los casos en los que los periodistas han debido abandonar sus regiones, su familia, su trabajo, sus sueños. Otra forma de morir, (menos escandalosa y con menor pedigrí en los registros y en los artículos de prensa). El 20 de septiembre ya habían sido amenazados tres directores y el 16 de mayo, tres periodistas críticos del actual gobierno. Hay que sumarle el recurrente y ahora masivo recurso de los funcionarios públicos de acosar a periodistas y medios con demandas, tutelas y toda suerte de artilugios jurídicos que buscan amedrentar, callar o cobrar revancha por el trabajo fiscalizador, de denuncia o análisis de los comunicadores. El fenómeno tiene vigencia continental pero, como suele suceder, es Colombia el país que lidera las estadísticas. Según la Fundación para la Libertad de Prensa, hoy son evidentes fenómenos de los que nadie quiere hablar, como la autocensura y el silenciamiento mediante amenazas sutiles y directas, o a través de la pauta publicitaria oficial, o con la restricción del acceso a la información. Mientras las cifras, las declaraciones y las encuestas hablan de mejoras sustanciales, la verdad verdadera es que como lo profetizó Ignacio Ramonet, los periodistas, si lo son de veras, están en vías de extinción.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.