Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2005/02/20 00:00

¿Asunto de conciencia?

Martes 22. Daniel Leal, experto en drogas y lector de SEMANA.COM, explica las razones por las que se debe despenalizar el consumo de drogas.

¿Asunto de conciencia?

Atinente a la legislación contemporánea sobre drogas, Antonio Escohotado en su obra titulada "Historia de las Drogas" desarrolla la siguiente reflexión: " la prohibición, es y seguirá siendo un asunto de conciencia, similar en más de un sentido al dilema que suscitó el descubrimiento de la imprenta." En este orden de ideas el propósito del presente

escrito será el de desvelar algunos de los significados de dicho dilema.

Para ello, es necesario describir el contexto sociocultural e histórico en el cual se extendió el uso de la imprenta. A finales de la edad media, la sociedad de aquella época se caracterizaba por la existencia de una población en su gran mayoría analfabeta. La forma predominante de transmisión de la información eran los manuscritos propiedad exclusiva de los monjes que sólo existían en los conventos.

Los religiosos se oponían rotundamente a que la información traspasara los muros de los conventos a través de un medio impreso como el libro. La verdad (revelada) era patrimonio exclusivos de unos pocos, en este caso la clase dominante que era el clero poseedor de tales manuscritos.

La clerecía transmitía oralmente a la plebe la doctrina religiosa, adoptando posturas dogmáticas e inflexibles que no permitían la discusión, ni por la inmediatez del discurso, ni por la reflexión sobre los contenidos transmitidos. Su temor se fundamentaba en la idea de que la imprenta culturizara e instruyera al vulgo, insubordinándolo e instándole a la desobediencia al cuestionar o contradecir la autenticidad y autoridad de las fuentes de la "verdad" revelada.

Con relación a la declaratoria de guerra contra las drogas que típica el curso de acción de la sociedad contemporánea, se pueden inferir algunas semejanzas con lo que señalado en el párrafo anterior, vale decir, la divulgación del libro impreso en la Edad Media.

1. Asentados en una postura dogmática los prohibicionistas, léase clase dominante, ha difundido y vendido a todas las naciones, a través de la literatura psiquiátrica la "verdad científica" disfrazada bajo un seudo diagnóstico clínico de que "todo consumo de sustancias psicoactivas es obra de una enfermedad mental denominada "toxicomanía".

2. Así pues, distorsionando la realidad sobre la naturaleza del consumo, se ha logrado vinculársele con términos tales como "adicción", "compulsión", "despersonalización", "patologización", "autodestrucción", etc.. contribuyendo de esta manera a conformar un numeroso y extendido analfabetismo social que teme y se opone rotundamente a legalización del consumo de drogas toda vez que auguran que con la legalización la sociedad se verá inexorablemente abocada a consumir drogas de manera apocalíptica, alterando y subvirtiendo todo el "orden" social..

A la zaga del dilema del prohibicionismo se dilucidan diversas contradicciones y problemáticas internas que eclipsan la congruencia y transparencia de su discurso.

1.Para el tratamiento y cura de la adicción a la heroína ("enfermedad mental"), los psiquiatras recomiendan el uso de la Metadona (versión legal de la heroína avalada por el cuerpo médico). ¿Cómo una conducta como el inyectarse heroína se tacha de dañina y autodestructiva mientras que por el otro lado inyectarse metadona asume la connotación de conducta benéfica y curativa? ¿Es posible curar la fármaco dependencia sustituyendo unos fármacos ilegales por otros legales? ¿No es la sustitución de heroína por metadona una adicción cruzada?

El anterior modus operandi resulta tan contradictorio como el pretender solucionar el alcoholismo a punta de cocteles. Como sucintamente ha evidenciado el psicólogo social Baldomero Cáceres Santa María, el dominio ejercido por el discurso farmacológico-psiquiátrico ha sustentado y justificado todo el accionar prohibicionista, distorsionando y oscureciendo la realidad sobre el consumo de sustancias psicoactivas.

Gracias a los logros y adelantos de disciplinas tales como la sicología y neuropsicología, se han podido erradicar muchísimos de los mitos sobre las drogas, posibilitando en cierta medida el ocaso de la psiquiatría, vale decir, que en la actualidad esta disciplina en lo referente al tratamiento de adicciones no es más que retórica trasnochada, ad portas de su claudicación. ¿Hasta cuándo se le otorgará validez y vigencia científica a la fábula psiquiátrica que justifica y legitima el prohibicionismo represivo? ¿Es posible construir un discurso equilibrado sobre el consumo de drogas de tal suerte que no lo apologice sobremanera sus virtudes ni minimice o niegue su daño? Ya en 1957 G. Varenne declaraba "Por extraño que parezca, el fenómeno del abuso de drogas nunca ha recibido una explicación científica satisfactoria."Afirmación que ilustra acertadamente la situación actual.

2. La multiplicidad de términos que emplean los prohibicionistas para referirse de manera indiscriminada a la misma realidad (drogas, narcóticos, fármacos, estupefacientes, psicoactivos, enteógenos, sustancias ilegales etc...) en vez de esclarecerla crean confusión.

3. El imperativo número uno de la época en las democracias occidentales, se centra en el debate y reflexión filosófica, política y jurídica de los derechos subjetivos y colectivos del individuo moderno, tales como la libertad, autonomía, felicidad, bienestar, respeto y educación, conceptos que exaltan la importancia de la dimensión humanista en los análisis sociológicos.

A continuación se analizara someramente la falacia de la Libertad promulgada por los prohibicionistas, la cual contradice diametralmente la tendencia actual de promover los Derechos Humanos. Estados Unidos, país que se ha definido a sí mismo como "the land of freedom", defensor mundial de la democracia, etc... ha transformado y utilizado dicho discurso en una mera prédica justificativa de invasiones a otras naciones como es el caso de Irak,Vietnam, Panamá, Afganistán entre otros.

El socorrido argumento de la libertad del hombre en las democracias occidentales, vale decir, la facultad natural de todo individuo de decidir y elegir, resulta contradictorio en lo tocante a la legislación sobre drogas ya que coarta y prohíbe el acto de decidir por si mismo, pues una concepción realmente democrática de la libertad consistiría en la posibilidad de que todo ser racional ejerciera su autonomía y autodeterminación.

La consecuencia de las contradicciones implícitas que entraña el modelo represivo y que se abordaron tangencialmente, se traduce en la dificulta para la persona del común de tomar conciencia sobre la situación prohibicionista en materia de droga.

El modelo represivo se ha logrado consolidar debido a que la gran mayoría de los hombres experimentan cierta tranquilidad cuando sus pensamientos y todos los actos de sus vidas siguen pautas trazadas por la tradición y la rutina. Mijail Bakunin ilustra la dinámica de la perpetuación del pensamiento de la siguiente manera: "Nuestros padres han pensado y hecho así, nosotros debemos pensar y obrar como ellos, todo el mundo piensa y obra así a nuestro alrededor, ¿por qué habríamos de pensar y obrar de otro modo que como todo el mundo?"

Es en este punto donde la dificultad de los individuos para pensar por sí solos, el tema de la conciencia adquiere mayor relevancia. Para Arthur P Noyes & Lawrence C Kolb la conciencia significa "el darse cuenta. Su principal objetivo biológico es permitir al organismo adaptarse a las nuevas circunstancias". Es decir, el pensamiento consciente representa el proceso más desarrollado y mejor integrado que sirve para organizar y usar la experiencia, es pues la fase más alta de unificación a nivel psicológico.

En este orden de ideas, los prohibicionistas no solo no se han dado cuenta de que sus estrategias políticas y acciones belicistas, represivas, invasivas y disciplinarias referidas a la vida privada no solucionan el fenómeno del consumo masivo de drogas, sino que frente a las actuales circunstancias políticas y socioculturales de la humanidad, no se avienen con los modelos democráticos propugnados que abogan por la resolución pacífica de los conflictos de manera racional.

Se precisa liderar y movilizar un acuerdo extensivo a todos los colombianos, para que cada uno tome conciencia y responsabilidad de su papel decisivo en el proceso histórico de transformación de la sociedad frente a la problemática sobre las drogas. Se precisa gobernar de otro modo de tal suerte que lo que hoy es ilícito y criminal sea despenalizado y regulado en un futuro cercano.La conciencia del común debe empoderarse y exigir a sus gobernantes implementar soluciones viables que aboguen por la paz entre los seres humanos, promoviendo decisiones democráticas y libres como el bien más preciado.

En suma, se destacan dos conclusiones: 1) Para que se inicie un proceso como el de la legalización es necesario que la sociedad necesite y abogue por este tipo de transformación y reformas. 2) La legalización es viable en la medida que se difundan y respeten los derechos humanos como premisa fundamental.

Dos personajes de la historia reciente del conflicto colombiano, en su momento anotaron sobre el particular:

Carlos Castaño (tomado del libro de Mauricio Aranguren, 'Mi confesión'): "Siempre he sostenido y no me queda la menor duda, de que el narcotráfico es el pilar que mantiene el conflicto armado en Colombia, lo alimenta, degrada y multiplica."

Pablo Escobar (en entrevista con El Tiempo, en 1984): "sin despenalización, el narcotráfico será el más productivo y global negocio del mundo".

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