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Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/07/25 00:00

Beneficios anticipados para Don Salvatore. La anarquía que viene

El analista político Fernando Estrada, escribe sobre por qué él considera que la visita de los paramilitares al Congreso el próximo 28 de julio, "abre una gran incertidumbre sobre el modelo futuro de gobierno que tendremos en Colombia". <a href="http://semana.terra.com.co/opencms/opencms/Semana/articulo.html?id=80564">Vea un especial completo sobre la negociación entre el Gobierno y las AUC</a>

Beneficios anticipados para Don Salvatore. La anarquía que viene

Cuando Don Salvatore ascienda al avión FAC que lo traerá de Santa Fe de Ralito hasta el Congreso de la República este miércoles 28 de Julio, habrá ganado una partida estratégica contundente contra el Estado Colombiano. Y las autodefensas habrán hecho el mejor negocio desde la propia entraña de la política.

Como a Clausewitz le gustaba destacar, la guerra es una actividad social.

Incluye la movilización y organización de hombres y mujeres, con el propósito de infligir violencia física; entraña la regulación de ciertos tipos de relaciones sociales y posee su lógica particular. En ocasiones el gran estratega alemán comparaba la guerra con la competencia en el mundo de los negocios y muchas veces usaba analogías económicas para ilustrar sus argumentos.

Digamos que en la relación de costo / beneficio, sin dar muestras demasiado evidentes de enmienda, los paramilitares han conseguido que sus representantes en el Congreso cobren por ventanilla. Los costos en cambio para el Estado son bastante altos. Primero, se diluye la naturaleza propia del ámbito parlamentario; segundo, se trasladan poderes a quienes representan sólo a una parte del país; tercero, se consuma un porvenir despelotado en materia de la presente legislatura.

Los beneficios de Don Salvatore tienen distinto calado. Demostrará que la posición histórica de los paramilitares fue un mal necesario. Vinieron a

ocupar los lugares de la Fuerza Pública cuando el Estado solo era un fantasma. Lavará la cara de narcotraficantes que tienen las autodefensas

en casi todas las zonas bajo su poderío. Restringirá los alcances de la memoria sobre las cientos de víctimas que fueron asesinadas bajos sus órdenes. Y despedirá un panegírico en favor de la paz.

Cuando en las anteriores elecciones al Congreso se advirtió la apabullante influencia de los paramilitares, y la colocación de figuras en la Cámara y el Senado de la República, pocas voces se levantaron. Ahora tenemos los resultados. Un apunte confirmado de la visión clausewitsiana: la regulación de cierto tipo de relaciones sociales. El entramado de su lógica logró poco a poco convencernos sobre la conveniencia de su política. Una mezcla del negocio de la droga, las armas, la seguridad privada y la lucha contrainsurgente.

¿Porque quien duda del impacto que tendrá esta visita sobre la legislatura durante el presente período? Leyes importantes como la reforma tributaria, la reforma general sobre el sistema de pensiones y la propia ley del presupuesto para la vigencia del 2005, quedarán enmarañadas debido a la polarización que traerá la visita de Don Salvatore. ¿Y si sumamos el pronóstico de convertir el Congreso en el escenario para la convención nacional del ELN?.

Aunque lo cierto, el fallecimiento político que se ha venido dando del Congreso representa, sobre todo, una pérdida de debate y escrutinio democráticos. No es un evento que los defensores de la presencia de Don Salvatore (Autodefensas) o Francisco Galán (ELN) puedan aceptar. Ha llegado el momento para una sublevación política de los alzados en armas contra la apatía del ciudadano común. En cierto sentido, necesitamos un mayor, no un menor, presidencialismo a la inversa, al menos si entendemos tal término de acuerdo al nuevo lenguaje de la política en Colombia, en el que los poderes ejecutivo y legislativo subordinan sus funciones a los War Lord.

Con la presencia de paramilitares e insurgentes, hablando y negociando desde el Congreso, una cosa resulta clara: se abre una gran incertidumbre sobre el modelo futuro de gobierno que tendremos en Colombia. Pasaremos probablemente de un vacío de seguridad, hacia un vacío de legitimidad. El debate sobre como llenar este vacío no será entonces institucional. Porque los hechos muestran también progresivamente la devaluación de los órganos más representativos de la vida pública.

La confianza mínima del ciudadano común en la representación institucional de los partidos y el Congreso, se habrá desmoronado. Y la erosión del sistema político no provendrá de una revuelta revolucionaria, sino desde arriba. Debido a la transferencia del poder, sin mayor compromiso que el haber actuado al margen de la ley. Pero el país entero habrá sufrido también una erosión desde abajo, por la privatización de la violencia organizada que caracteriza a las nuevas guerras.

En suma. Si nuestro pasado inmediato dio muestras de un gobierno desgastado por una guerrilla de tiempos bíblicos. El presente promete la completa transformación de doscientos años de vida republicana, a cargo del discurso de su inmediato contradictor. Preparémonos para la anarquía que viene.

*Analista Político, su último libro: Las Metáforas de una Guerra Perpetua, fue publicado en Marzo de 2004 por El Fondo Editorial EAFIT de Medellín.

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