Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/01/16 00:00

Crisis anunciada

Jueves 20. El analista Pablo Enciso explica por qué cree que la crisis con Venezuela venía getándose desde hace tiempo y terminará favoreciendo a Colombia.

Crisis anunciada

La situación en Venezuela difícilmente puede ser ignorada en el entorno internacional y mucho menos aún a nivel regional. La razón principal es simple, Venezuela cuenta con una poderosa herramienta de negociación en materia de política exterior : enormes reservas comprobadas de oro negro, motor de la economía moderna. Es además, uno de los principales abastecedores de combustible del voraz mercado Norteamericano: algunas estadísticas indican que uno de cada diez barriles que Estados Unidos importa proviene de allí.

Para Colombia, la situación en Venezuela es particularmente importante, entre otras razones, porque compartimos varios miles de kilómetros de frontera, además de una historia con muchos denominadores en común, y una interrelación económica creciente, que se ha visto de cierta manera alterada por la evolución reciente del tema político en el vecino País. Venezuela es después de Estados Unidos, según estadísticas de Proexport, el partner comercial más importante de Colombia y en momentos en que se discuten tratados como el Alca y el TLC, puede ser un aliado importante o "una piedra en el zapato".

La evolución reciente de la situación en Venezuela

Solo hace algunos años, nuestro vecino hizo el tránsito de la "Venezuela Saudí" a la "Venezuela Latinoamericana". De cierta manera podría decirse, que el inicio de la transición comenzó en 1989, durante el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Para finales de la década de los ochenta, la economía había llegado a un punto crítico que le hacia imposible al Estado continuar con el paternalismo, como explica Arturo Uslar en su libro 'Golpe y Estado en Venezuela':: "soportando un sistema de subsidios y protección generalizado a la producción y al consumo nacionales y un cambio del bolívar con respecto al dólar que ya no era sostenible por la rápida desaparición de las reservas internacionales".

A la sociedad Venezolana le ha sido muy difícil asimilar este repentino cambio en su modus vivendi. Las protestas populares comenzaron en Caracas y otras ciudades del interior, desde el mismo momento en que el Gobierno trato de implementar los cambios inevitables. La situación eventualmente desembocó en el intento de golpe militar del 4 de febrero de 1992, que algunos años después, probaría no haber sido un total fracaso, con la llegada del Teniente Coronel golpista Hugo Chávez al poder, esta vez, por la vía democrática.

La Venezuela del nuevo siglo es una sociedad profundamente dividida y polarizada. Los venezolanos de hoy no son los mismos de ayer, en concepto del empresario colombiano Enrique Ogliastri: "ahora es mucho más agradable negociar con ellos. Se les acabo el petróleo, se les acabo la competencia de la plata, tienen todavía ciertos mitos de ser potentados pero su actitud ha cambiado. Están muy preocupados por la situación del País....".

Tras el frustrado golpe del 11 abril del 2002, el Presidente Chávez emergió más fuerte y consolidado. La experiencia le sirvió para conocer quienes eran y donde estaban sus opositores, y eventualmente, para poner en marcha una serie de medidas encaminadas a minar su influencia, entre otras: purga en los altos mandos de las fuerzas armadas; férreo control y constante hostigamiento a los medios de comunicación; persecución política y judicial a los líderes de la oposición; estructuración de nuevas alianzas en materia de política exterior; destitución y nombramiento de funcionarios en posiciones claves dentro de los distintos poderes del Estado, etc.

Los cambios incorporados a la gestión del poder en Venezuela, y su reciente triunfo en el referendo revocatorio, le permitieron a Chávez prácticamente blindar a su Gobierno contra los ataques de sus oponentes políticos, quienes carentes de un liderazgo fuerte y unificado, que pueda contrarrestar la figura carismática-populista del excoronel, sufren la suerte que vaticina la sentencia de "divide y reinarás"........y el espacio de la oposición se sigue reduciendo, con medidas como la aprobación reciente de la llamada por algunos "ley mordaza".

El contexto Internacional

El péndulo ideológico vuelve a girar hacia la izquierda en América Latina. En Buenos Aires, Brasilia, Caracas y por supuesto la Habana, se respira un ambiente de oposición a Estados Unidos, y se está consolidando paulatinamente un eje para sopesar la influencia norteamericana en la región, cuyos efectos se han sentido, y se sentirán primordialmente, en las negociaciones del Alca. A Chávez la coyuntura política de sus vecinos le cae como anillo al dedo. Mientras no cometa errores que hagan pensar que el sistema democrático en Venezuela está en peligro, poca o ninguna presión recibirá de estas latitudes, y por el contrario, podrá esperar algunos apoyos.

El Petróleo es una poderosa arma de disuasión y negociación de Chávez. Las exportaciones de Venezuela a Estados Unidos promediaban a finales del 2003, 1.6 millones barriles por día. Y en este sentido, suerte no le ha faltado al líder venezolano: el crudo alcanzó a finales del 2004 precios que son record histórico y ésta elevada cotización le proporciona un respiro económico importante a las finanzas públicas. Por otra parte, George W. Bush inicia su segundo término con las manos llenas: Afganistán, Irak, Irán, Al Qaeda, Haití, la crisis del Tsunami en el sureste de Asia, etc. Y estas y otras circunstancias ya mencionadas, hacen quizá factible concluir, que una intervención directa de Norteamérica en Venezuela, al menos por ahora, está por fuera de las opciones viables, a pesar de que existen evidencias, según algunas fuentes, en el sentido de que militares cubanos se han infiltrado en unidades de las Fuerzas Armadas de Venezuela y que además se podría estar conduciendo un adiestramiento soterrado de milicias bajo premisas ampliamente antinorteamericanas.

Hechos recientes parecen indicar que mientras continúe fluyendo el petróleo Venezolano hacia Norteamérica, no parecería haber una razón suficientemente lógica para que Washington se arriesgue a una aventura en Venezuela, a pesar de que algunos funcionarios del Departamento de Estado, como la entrante Secretaria de Estado Condoleezza Rice, recientemente han descrito a Chávez ante los medios de comunicación, como un factor de inestabilidad en la región y no ven con buenos ojos su cercanía a Fidel Castro -Colombia por otra parte, se ha convertido paulatinamente en el mejor aliado de Estados Unidos en el sur del continente -.

La llegada al poder del PSOE en España, y el giro socialista de varios Gobiernos del viejo continente, parecen por otra parte indicar, que poca o ninguna reacción habría de esperarse a corto plazo de la Comunidad Económica Europea, con relación a lo que sucede o pueda suceder en Venezuela.

El caso Granda, ¿una crisis producto del azar?.

Aunque históricamente ha existido tensión entre Colombia y Venezuela por el diferendo del golfo, tras la llegada de Hugo Chávez al poder, esa tensión ha alcanzado niveles solo observados durante los incidentes fronterizos más delicados de otras épocas. Hoy en día, el tema de las relaciones entre ambos Países pasa por las profundas diferencias ideológicas y políticas que existen entre los ocupantes de Palacio de Nariño y Miraflores.

En público y en más de una ocasión, el Presidente Venezolano se ha referido al Gobierno de Colombia en términos despectivos como el de "la oligarquía Bogotana", que de alguna manera evidencian su percepción del poder ejecutivo, algunos medios de comunicación y personalidades en Colombia, como aliados de la oposición Venezolana, y por ende, como enemigos de su proyecto Bolivariano. Percepción que se acentuó durante la administración Pastrana, tras la apresurada salida (en falso) de algunos líderes de la opinión y funcionarios de Colombia, a "respaldar" el fracasado golpe de Estado en Venezuela.

Si por el lado del Gobierno de Venezuela hay desconfianza, por el lado del Gobierno Colombiano esa desconfianza es quizá aún mayor. Se necesita ser obcecado en algún grado para ignorar el elevado nivel de "empatía ideológica", que existe entre el Proyecto Bolivariano de Chávez y el discurso político de las Farc y el Eln. Las evidencias existentes indican además, que en este sentido se ha pasado en más de una ocasión, de las palabras a los hechos : Venezuela utilizada como área de refugio de cabecillas guerrilleros; como ruta de tránsito de armas; como ruta de escape para cuadrillas escapando a la presión de operaciones militares en Colombia; como vía de salida para narcóticos, etc.

Las diferentes prioridades en la agenda política y las divergencias ideológicas entre ambos Gobiernos, se han hecho mucho más evidentes, tras la llegada de Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia en Colombia, y en particular, con la puesta en marcha de la Política de Seguridad Democrática.

Los dos Gobiernos se vienen "observando con lupa" de tiempo atrás. Mientras en el vecino País, en su momento se criticó la compra de tanques viejos a España por parte de Colombia, información reciente, según la cual, en la visita de Hugo Chávez a Rusia se firmaron varios contratos para la adquisición de un número importante de Aviones de combate MIG y fusiles, fue recibida con mucho escepticismo en suelo Colombiano.

Comenzando el 2005, y con miras a una posible reelección, para Uribe Vélez es prioritario que la política de seguridad democrática profundice sus resultados. Desde esta perspectiva, y con el paso del tiempo, para el Gobierno de Colombia se ha vuelto imperativo el cerrarle espacios a las FARC allende la fronteras (especialmente en Venezuela), y es en este escenario y momento, en donde se presentó "inesperadamente" el caso Granda, que en principio parecía una serie de imprecisiones, improvisaciones y errores de cálculo de algunos funcionarios Colombianos, que cogieron mal parado al Gobierno, sin embargo, con el transcurrir de los hechos y a la luz de los últimos desarrollos, el episodio parecería resistir otras interpretaciones. Es difícil llegar a la hipótesis de que el caso Granda fue una crisis provocada de manera deliberada por Colombia, por Venezuela, o por otros intereses. Pero quizá si es factible decir, que fue el producto natural del desgaste al que han sido sometidas las relaciones entre ambos países, debido a la mutua y enorme desconfianza.

Producto del azar, las circunstancias, o la mente maquiavélica de propios o terceros, la crisis va a terminar favoreciendo al Gobierno de Colombia. El hecho ha servido para sentar un precedente, y hacer evidente ante la comunidad internacional el comportamiento laxo de Chávez en relación con la guerrilla Colombiana. Superada la crisis, lo cual probablemente sucederá dentro de poco, el Gobierno de Venezuela deberá cuidarse y estará muy limitado, para no darse por enterado de como la guerrilla colombiana ha tratado de convertir a Venezuela en un área de retaguardia estratégica.

De aquí en adelante, será más difícil jugar con las cartas tapadas. Los roces sin embargo, previsiblemente seguirán sucediendo, mientras no haya cambios en el poder ejecutivo de ambos países, y en este sentido, hay que tener en cuenta que Chávez ya se hizo reelegir, y Uribe está muy cerca de hacerlo.

* Ingeniero Naval. Master en Ciencias Políticas U. Javeriana. Especialista en Negociación y Relaciones Internacionales U. De los Andes.

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