Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/08/20 00:00

Dejar de mariquiar

Luis Alberto Gómez, lector de SEMANA.COM, no entiende por qué en Colombia, "donde nos sentimos orgullosos de tener una Constitución con un amplio catalogo de derechos y la igualdad y la justicia son pilares fundamentales de nuestra democracia, no hay lugar para maricas".

Dejar de mariquiar

Explicar conceptos mediante ejemplos es técnicamente incorrecto -afirmó alguna vez un profesor en mi escuela de derecho-, y en este momento voy a proceder a ser antitécnico. Voy a explicar con un ejemplo lo que sería la igualdad de derechos patrimoniales en las relaciones homosexuales y a contrario sensu, lo que sería la discriminación de dichos derechos:

Mateo* y Juan* establecen una relación sentimental estable. Se quieren y respetan como cualquier pareja heterosexual. Mateo es ingeniero y Juan veterinario. Ambos, por su condición de homosexuales, son rechazados por sus familias. Después de muchos años de convivencia donde han sido felices, Juan fallece en un accidente de trabajo. Por haber sido una pareja responsable y ordenada, habían conseguido algunos bienes que les permitían vivir cómodamente. Al dolor por la muerte repentina de Juan, a Mateo se le suma la desgracia de tener que perder gran parte de los bienes que con tanto esfuerzo y trabajo habían conseguido los dos, a manos de la familia de Juan, que siempre lo había rechazado. Mateo afanosamente busca a un abogado para que lo asesore en cómo puede proteger los bienes, pero la respuesta del jurista es dolorosa: en Colombia, país donde nos sentimos orgullosos de tener una Constitución con un amplio catalogo de derechos, donde la igualdad y la justicia son pilares fundamentales de nuestra democracia, no hay lugar para maricas. No hay nada que hacer. Los bienes pertenecen a la familia de Juan.ah, y por si fuera poco, la pensión de sobrevivientes también.

¿Les parece justo? ¿Creen que Dios (o como lo quieran llamar) estaría de acuerdo con lo sucedido? Que una familia que siempre lo rechazó aparezca a reclamar los bienes a la pareja que siempre lo acompañó. Ustedes son inteligentes y sabrán sacar sus propias conclusiones.

Holanda, Bélgica, España y Canadá ya dieron un paso adelante. Esos países aprobaron recientemente legislaciones para impedir que allí pase lo que les acabo de contar. No hay que rasgarse las vestiduras ni ser hipócrita enfocando la discusión por otro lado que no es. Lo justo es que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos patrimoniales que las heterosexuales tienen. En nuestro Congreso ha habido intentos fallidos por sacar adelante una legislación al respecto. Aparte de Piedad Córdoba y Carlos Gaviria, son pocas las voces a favor de este reconocimiento de igualdad de derechos. No son "asunticos" de menor importancia y mucho menos en un año pre-electoral. Insto a los candidatos presidenciales a que hablen del tema. Acuérdense que según los expertos en Colombia podría haber aproximadamente 4 millones de homosexuales. Son "voticos" importantes y para nada despreciables.

Hay que entender que la homosexualidad es una opción de vida. Es ejercer el libre desarrollo de la personalidad. Cada quien vive la vida como quiere. A los opositores radicales los invito a que examinen su posición y que discutan con argumentos sólidos. A que dejen la "maricada" de oponerse porque sí. El mundo cambió. Ser marica dejó de ser delito hace muchos años (en el Código Penal del 36 era delito).

Invito a los colombianos inteligentes y reflexivos a que se unan por sacar adelante estos cambios que sí contribuirían al entendimiento y la paz entre los colombianos. No soy homosexual ni nada parecido. Simplemente quiero hacer alusión a un artículo sobre el mismo tema que leí recientemente: "¿tengo que ser negro para defender los derechos de los negros?". Y por último, quien no tenga un familiar o amigo homosexual, que tire la primera piedra!!.

* Abogado

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