Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/11/22 00:00

Despojo y suicidio

Rodrigo López Oviedo, lector de SEMANA.COM, explica por qué eliminar las cajas de compensación familiar es una propuesta "muy sesuda".

Despojo y suicidio

Muy sesuda la propuesta que hace algunas semanas hizo la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) para corregir los problemas de evasión del pago de los aportes parafiscales: ¡Eliminarlos! Si aplicáramos medida igual al Impuesto de Renta y Complementarios, Colombia tendría la dicha de convertirse en el primer país del mundo sin evasión. Al conocer esta propuesta, me acordé de una prodigiosa máquina terapéutica que fue inventada en plena revolución francesa y que curaba simultáneamente los dolores de cabeza, el acné y la calvicie: la guillotina. La guillotina de la Anif tiene, sin embargo, algunas limitaciones: solucionará el problema de la evasión, que es la coartada que le sirve de carta de presentación, pero dejará incólume el de la rentabilidad, que es el problema que realmente se quiere atacar. De hecho, desde hace tiempos, los colombianos venimos siendo testigos de diversas medidas con parecido fin. Recordemos la de reducir el costo de las horas extras extendiendo la luz del día hasta las diez de la noche. Lamentablemente, los resultados han demostrado que no son nuestros exiguos costos laborales los que le impiden al empresariado elevar aún más su tasa de ganancia. Las talanqueras hay que buscarlas, entre otros factores, en el limitado poder de compra de la clientela nacional, en el dólar devaluado con el que nos pagan las exportaciones, en los altos costos derivados del atraso tecnológico y en la carencia de estímulos al buen desempeño laboral. La eliminación propuesta deprimirá aún más los ingresos de los consumidores locales, cuando lo sensato sería pensar en incentivarlos. Valdría la pena pensar en lo que ocurriría si recuperáramos para el consumo a los 11 millones de indigentes que pueblan nuestras ciudades. Qué tal si les garantizáramos un empleo de al menos un salario mínimo para que salga de las canecas hacia las tiendas. El poder de compra adicional que se generaría superaría los 63 billones de pesos anuales, es decir, una suma capaz de estremecer los resortes de la economía de cualquier país que se nos parezca y que sobrepasa en más de 16 veces lo que la Anif pretende que se deje de pagar en parafiscalidad. Pero en lugar de pensar en soluciones, la Anif nos presenta una propuesta de la que, lo menos que puede decirse, es que es expropiatoria. Los dirigentes de la ANIF saben que el subsidio familiar es el resultado de muchas luchas libradas por los trabajadores. Saben también que el Sena existe gracias a que los trabajadores aceptaron transformar parte del subsidio familiar en capacitación. Y saben que las empresas son las primeras en beneficiarse con los servicios de las entidades que la Anif llama a desaparecer. Gracias a las cajas de compensación los empresarios pueden ver, por ejemplo, cómo llegan sus trabajadores a la empresa, cada lunes, con el ánimo más dispuesto al trabajo, pues han logrado repararlo en parte mediante las posibilidades de disfrute que ofrecen las cajas en sus parques de recreación. Y pueden contar con trabajadores mejor capacitados gracias a la formación integral que éstos reciben en los talleres y aulas del Sena. Desaparecer el Sena, las cajas y el Icbf constituye un crimen contra sus beneficiarios directos; pero también un suicidio para los empresarios, que no podrán seguir contando con el relativo apaciguamiento social que estas entidades han ayudado a establecer.

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