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| 9/24/2004 12:00:00 AM

Después del debate presidencial

Viernes 1. El analista Fernando Estrada hace un paralelo entre John Kerry y George W. Bush y explica por qué puede declararse al primero ganador del debate presidencial de anoche.

En una observación estratégica, John Kerry demostró tener más idea que George Bush sobre como ganar la guerra en Irak. Un dato aritmético. En el terreno los Estados Unidos han fallado porque su despliegue de tropas es menor al necesario. Se requieren cuanto menos 200.000 hombres más.

Porque ahora, descontando elementos de apoyo logístico en cuarteles, el número de efectivos que patrullan zonas sensibles es inferior a 60.000. Más soldados para cubrir estratégicamente fronteras y proteger las tareas de reconstrucción. Kerry mostró a Bush atolondrado. Y ganó el primer debate.

Mientras Bush no parecía tener más caminos que la afirmación de la guerra, Kerry abre las condiciones de retorno de los Estados Unidos al manejo de una política exterior con alianzas estratégicas. Kerry considera oportuno e indispensable el respeto a la ONU. Bush acentuó un cerrado orgullo. La mentalidad de Kerry, más cerca de Europa. Bush, de Tony Blair.

El debate reflejó novedades de confrontación. Diferencia con matices. Como la concepción sobre la guerra preventiva. Bush fue agudo al comenzar. Kerry algo complaciente. Ambos sabiéndose en manos del elector. Bush habló más para los de casa. Kerry demostrando mayor estatura internacional.

Frente al panorama de caos en Irak, el debate ofreció versiones distintas. Bush sustentando, contrafácticamente, una victoria inminente. Kerry preocupado por dar ideas que combinaran el esfuerzo militar con una coalición en medio oriente. Bush cierra el círculo. Kerry pretende ir al mundo a abrirlo.

Las cosas en Irak son peores. Y por esto los argumentos de Bush fueron tautológicos. Sorprendentemente. Porque las exportaciones de petróleo en Irak han fracasado. Y la reconstrucción no se ha podido llevar a cabo con la celeridad esperada. Este es un lado flaco de Bush.

De acuerdo con el debate, Bush cree que la guerra lleva a la democracia en Irak. Kerry considera que la amenaza está en el potencial de destrucción de las armas nucleares. Bush se dirigía al espíritu conservador. El mensaje de Kerry fue más abierto.

Dentro de Irak no hay salidas. Pero mientras que Bush estima lograr los acuerdos entre kurdos, árabes, sunitas y chiítas, desde líderes internos, Kerry estima que se necesitan mayores esfuerzos de presión política internacional. Un proyecto que restaure la confianza por fuera, y que logre una adecuada delegación por dentro.

Sin duda Bush es lento y repetido. Y Kerry pudo avanzar con mayor audacia sobre esta debilidad. Bush marcó demasiados silencios. Kerry tuvo momentos de lucidez, su reflexión sobre Rusia, por ejemplo. Y lo clave de contar con China para detener la amenaza de Corea del Norte.

Globalmente el debate constituye un refuerzo sobre dos visiones de geopolítica. Una que ve al mundo desde Estados Unidos. Otra que ve a los Estados Unidos desde el mundo.

Un sistema político cuya descomposición obedece a las decisiones después del 11S. Y cuyo reordenamiento depende de que se empuje hacia la misma dirección. O en sentido completamente contrario.

* Analista Político. Su libro: Metáforas de una Guerra Perpetua, ha sido publicado por el Fondo Universitario de la Editorial Eafit de Medellín, 2004.
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