Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/01/23 00:00

El dólar honra a los proteccionistas

Miércoles 26. Esa es la conclusión del académico Guillermo Maya Muñoz después de un breve recorrido por la historia económica estadounidense.

El dólar honra a los proteccionistas

Ha-Joon Chang es un brillante profesor de la Universidad de Cambridge que se ha dedicado a la historia económica, y en uno de sus últimos libros 'Pateando la Escalera: la Estrategia de Desarrollo en Perspectiva Histórica' (2002), demuestra como los hoy llamados países desarrollados no siguieron los principios que hoy se condensan en el autoproclamado Consenso de Washington, sino que, por el contrario, usaron la promoción industrial y el proteccionismo para desarrollar la industria y el progreso técnico que les ha dado supremacía en el mundo de hoy.

Estados Unidos no fue la excepción: En el siglo XIX decidió que el libre comercio no correspondía con su interés nacional. Sin embargo, hoy EU pretende ser hoy el hogar del libre comercio, la liberalización de la cuenta de capitales, la financiarización de la seguridad social y el achicamiento del estado.

El mismo Ha-Joon en la revista electrónica de los estudiantes de economía de la New School University de Nueva York (mi alma mater), acaba de publicar un artículo corto, 'La Historia Secreta del Dólar' (2004), sobre cómo la moneda norteamericana celebra a los líderes proteccionistas de los EU. Esto es claro, dice Ha-Joon, si se mira los retratos de los políticos que aparecen en las diferentes denominaciones del dólar.

El Primer Presidente George Washington, que aparece en el billete de un dólar, optó por vestir prendas estadounidenses en vez de las inglesas de mejor calidad, en la ceremonia de posesión. Hoy esto sería una potencial violación a las reglas de la OMC sobre transparencia y compras públicas.

En el billete de dos dólares, que es muy escaso, aparece el retrato de Thomas Jefferson, quién fuertemente argumentó contra las patentes, pues el creía que las ideas eran "como el aire" y no deberían ser propiedad de nadie.

En el billete de cinco dólares aparece Abraham Lincoln, un bien conocido proteccionista, que después de ganar la Guerra de Secesión de 1861-65, elevó los aranceles a los más altos niveles nunca vistos, antes o después.

Alexander Hamilton, el primer Secretario del Tesoro de los EU, que en Colombia llamamos Ministerio de Hacienda, aparece en el billete de 10, y es la persona que inventó la doctrina de la "industria infante", que dice que los países menos desarrollados necesitan proteger sus industrias contra la competencia de las industrias de los países mas desarrollados.

Benjamín Franklin, que no apoyó el argumento de la "industria infante" de Hamilton, si insistió en que una alta protección era un mecanismo efectivo contra el "dumping social" de los países de mas bajos salarios, como los países europeos, aparece en el billete de 100 dólares.

En el billete de 50 está el retrato de Ulises Grant, el héroe de la Guerra Civil de Secesión que se convirtió en Presidente, y que desafiando a las presiones británicas para que EU abriera su economía dijo que: "Dentro de 200 años, cuando EU haya sacado todo lo que el proteccionismo puede ofrecer, se adoptará el libre comercio".

Finalmente, Andrew Jackson está en el billete de 20 dólares. Aunque a primera vista Jackson fue un partidario del gobierno pequeño, principio que se enmarca en la actual ortodoxia económica, Jackson no fue muy efectivo en la protección de los derechos de propiedad, pues facilitó la expulsión de los indígenas americanos de sus tierras, e igualmente fue muy hostil con los inversionistas extranjeros, derogando el primer banco central de facto, el (segundo) Banco de EU, sobre el argumento que era mayoritariamente propiedad de inversionistas extranjeros, principalmente británicos.

En conclusión, si se juzga desde la moneda, que es algo más que un medio de cambio; es decir, en el dólar hay la expresión de un imaginario colectivo de nacionalidad e identidad, los políticos mas reverenciados en la historia de EU parecen ser aquellos que promovieron políticas que la actual ortodoxia económica rechaza vehementemente. Los actuales líderes de EU, demócratas y republicanos, imponen el Consenso de Washington sobre los países pobres, mientras ellos mismos están lejos de tomar la medicina que ellos mismos recetan a otros. Cuando las ideas económicas se convierten en religión, con la religión aparece la hipocresía.

* Director Maestría Economía Internacional. UN-Medellín

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