Sábado, 21 de enero de 2017

| 2004/11/08 00:00

El voto de la religión

Lunes 8. Alonso Parra, lector de SEMANA.COM, opina que la comunidad religiosa estadounidense comenzó como una mayoría silenciosa y hoy es una horda vociferante que quiere imponer sus principios. Por eso votó por Bush.

El voto de la religión

Los columnistas colombianos, al igual que sus congéneres estadounidenses, manifiestan un absoluto desconocimiento de la actual situación religiosa en Estados Unidos. Por eso todos se han limitado a hablar de las consecuencias imperdonables de la reelección del "vaquero venido a mas cuando se declaro matarife", como diría Zalamea Borda. Pero hay mucho más.

Quienes se burlan y critican las teocracias del Medio Oriente, bien harían en mirar y escudriñar lo que pasa en Estados Unidos. Lo que comenzó como una "mayoría silenciosa", es hoy una horda vociferante, que quiere imponer a toda costa sus principios religiosos, basada en el poder político adquirido en el ultimo decenio.

La llegada de Bush a la Casa Blanca, significo para todas las denominaciones religiosas y los grupúsculos de cultos y sectas cristianos, un triunfo para sus pretensiones y ambiciones de dominación a nivel político, gubernamental y educativo.

La llamada "iniciativa de fe", cocida y servida por el mismo presidente de los Estados Unidos, le aseguro una votación de mas de tres y medio millones de evangélicos, sin contar los anabaptistas, testigos de Jehová, episcopalianos, luteranos, mormones, pentecostales y las ramas mas ortodoxas del judaísmo, en América.

Del catolicismo, ni se diga. La gran mayoría de obispos católicos se pronunciaron en contra del candidato Kerry, y rabiosos ultraderechistas católicos de California, llegaron al extremo de insinuar un posible movimiento, para que se ex-comulgara al senador demócrata.

Es este clima de fanatismo religioso, el que le ha permitido a sujetos como un colombiano de apellido Silva, actualmente en Miami, y quien prohíja un culto o secta en Bogota, denominado el "método Silva", declarar lo siguiente en un programa de televisión:"....por fin tenemos a un Presidente en la Casa Blanca, que reconoce y respeta a Dios...." .

A raíz del atentado contra las torres, los impúdicos evangelistas Jerry Falwell y Pat Robertson, que comandan ovadas de feligreses cristianos, no tuvieron empacho en afirmar que "9/11", el martes negro y aciago de Nueva York y Washington, era simplemente el "castigo divino" de un Dios enfurecido por el secularismo de Estados Unidos.

Para este sector seudo-teológico, los verdaderos causantes de esta tragedia son los "amigos del aborto", los ateos, los homosexuales, los paganos y la ACLU (Unión Prolibertades Civiles de Estados Unidos).

Millares de votantes enfebrecidos por la retórica barata de falsos profetas como Falwell, Robertson, Graham, Wildmon y Swaggart,(este ultimo arrestado con una niña en un motel, después de su sermón dominical) fueron a las urnas el martes, para reelegir a Bush.

Entre tanto, estos votantes alienados por los tele - evangelistas y los curas estadounidenses tienen una relación simbiótica con los musulmanes, que se desgañitan contra los gobiernos laicos a los que tildan de "ilegítimos".

Saramago, el Nóbel portugués, dijo alguna vez, " ...dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente y por causa del nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo mas horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los Talibán, una organización terrorista, dedicada a interpretar perversamente textos sagrados, que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la religión y el Estado, contra la libertad de conciencia y contra el mas humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que solo eso es lo que la palabra herejía significa...".

Y ese fue uno de los derechos en juego en las elecciones de Noviembre 2. El derecho a la separación de la iglesia y el estado, pilar de la constitución norteamericana, y hoy en peligro de ser subyugado, por el fanatismo religioso de la extrema derecha religiosa de los Estados Unidos, en favor de alguien que supuestamente "conversa" diariamente con Dios, quien le ha encargado la misión proselitista de "democratizar" (sic), al planeta Tierra.

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