Jueves, 19 de enero de 2017

| 2004/10/31 00:00

Elecciones "Made in USA"

Martes 2. Estados Unidos ha perdido la posición privilegiada que se había ganado hace décadas y una inminente victoria de Bush en las elecciones de hoy confirmará su desprestigio, opina Juan Puebla, lector de SEMANA.COM.

Elecciones "Made in USA"

Hubo un tiempo, como en los cuentos de hadas, en que en la fantasía del planeta, el sello "Made in USA" quería decir que un producto era bueno. Gracias a Hollywood, miles de seres por todo el planeta crecieron creyendo en las bondades del sueño americano, "en cada plato un pollo y en cada garaje un carro". Cómo sería que hasta las elecciones yanquis se ponían ante el mundo como ejemplo de "verdadera democracia".

Los gringos exportaban al resto del mundo mercaderías, autos y películas y, de manera subliminal, incluso su modo de vida.

Todo esto empezó a deshacerse cuando además de sueños empezaron a exportar pesadillas y guerras. La guerra del Vietnam rompió la imagen del coloso invencible, cuando el pueblo vietnamita logró expulsar al agresor extranjero que dejaba tras de sí más de tres millones de muertos.

Pero el mito electoral continuó hasta que llegó George W. Bush y ante la vista de todo el mundo ganó de manera sospechosa las elecciones del año 2000 y fue instalado como presidente por una Corte Suprema de (In)Justicia, que incluía miembros nombrados por su propio padre, y le entregó a Bush la presidencia en bandeja de plata. Gore había ganado a nivel nacional por más de medio millón de votos. En el 2000 tuvo lugar el fraude electoral más grande de los últimos tiempos.

Durante el primer año de la presidencia de Bush siguió la polémica sobre los resultados de las elecciones. En septiembre de 2001, los medios se alistaban a publicar los resultados de un recuento de votos que daba por ganador de las elecciones a Al Gore. Pero el 11 se le apareció a Bush la Virgen en la forma de un "atentado terrorista". A todo el mundo se olvidó el recuento de votos y cerró filas en torno a su "comandante en jefe". Bush aprovechó la coyuntura para lanzarse a la guerra y con base en el patrioterismo, vendió su imagen falsa de sheriff de Hollywood y salió a la caza, "vivos o muertos", de los supuestos terroristas.

Curiosamente, el 10 de septiembre ninguna de las 158 agencias de inteligencia y espionaje de los Estados Unidos sabía nada del atentado, pero al otro día, pocas horas después del mismo, tenían los nombres, direcciones, fotos, pasaportes, maletas y cartas de los "19 terroristas que habían perpetrado el atentado". Quince de ellos decían que provenían de Arabia Saudita y el jefe de la banda, un tal Osama bin Landen, también de origen saudita.

Entonces Bush invadió Afganistán e Irak para "proteger a EE. UU. contra el terrorismo" y vengar de paso la muerte de 3000 norteamericanos.

Adelantamos la película 3 años y nos encontramos el día de unas nuevas elecciones. Bush ha gastado más de 200 mil millones de dólares en la guerra contra Irak y más de 100.000 iraquíes han muerto en una guerra injusta, condenada hasta por el mismo Papa.

Bush utiliza la guerra contra el "terrorismo" como estrategia electoral y asegura que su rival no podrá defender al país en contra de los "terroristas", cuando ni él mismo pudo hacerlo y hasta se sospecha de su complicidad con el atentado del 11 de septiembre, ya fuera por participación activa, incitando el mismo, o por participación pasiva, quedándose con los brazos cruzados para que sucediera. La verdad es una: sin el 11 de septiembre, Bush no tendría ningún argumento para que lo "reeligieran".

Las encuestas muestran que los votos se encuentran igualmente divididos entre Bush y Kerry. Pero Bush es uno de los hombres más odiados del planeta. En una encuesta electoral en la que participaron medio millón de niños norteamericanos, el ganador fue Kerry y ciudadanos de 30 países, de 35 encuestados manifestaron su predilección por Kerry.

En esas condiciones se llega a este dos de noviembre, cuando los republicanos han sacado a relucir todos los trucos sucios que usaron en el 2000 y más, para suprimir el voto de las minorías, tradicionalmente

demócratas: purgas ilegales de listas de votantes, intimidación, manipulación de los votos consignados con anterioridad a las elecciones (votos en ausencia), etc.

Por ejemplo, no más en el condado de Broward, en la Florida, ya desaparecieron 60.000 votos en ausencia, sin que nadie de razón de ellos. Cuestionado por Jimmy Carter acerca de la transparencia de las elecciones en la Florida, el hermano de Bush y gobernador del estado, respondió con desprecio: "Ese tipo no sabe nada de las elecciones en la Florida".

Y finalmente lo último en trampa electoral: máquinas de votación electrónica fabricadas por compañías con dueños republicanos para las cuales no existe recibo de comprobación del voto, lo que facilita el fraude electrónico a través de programas amañados.

En resumen las elecciones del 2004 serán más sucias que las del 2000 y a menos que Kerry logre ganar por una buena mayoría, los republicanos manipularán los resultados electorales para instalar de nuevo en el poder al hombre más ignorante, agresivo y peligroso que haya ocupado jamás la

presidencia de los EE. UU.

Lo que está en juego en estas elecciones no es solamente el destino de los EE. UU. sino el del resto del planeta. Cuatro años más de guerras, masacres y contaminación desenfrenada pueden ser la gota que llene el vaso de una hecatombe mundial.

*Lector de SEMANA.COM

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