Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/05/01 00:00

Es responsabilidad de todos

Gustavo Pérez, lector de SEMANA.COM, cree que la responsabilidad de reconstruir el país no es solo del gobierno o del Congreso.

Es responsabilidad de todos

Hablar del posconflicto colombiano puede ser oportuno o prematuro, según sea el punto de vista desde donde se la examine. Quienes piensan que la paz llegará a Colombia como fruto de las armas, para vencer a las guerrillas, y del glifosato para acabar con su fuente de financiamiento, consideran que el posconflicto está "ad portas". Su exagerado optimismo los lleva a creer que el Ejército tiene arrinconadas a las guerrillas, que el glifosato es eficaz y que, con la ayuda gringa, el Plan Patriota les dará el jaque mate. No comparto esta apreciación. Quienes, en cambio, consideran que la paz será fruto ante todo de la remoción de causas profundas que originaron la subversión armada, son menos optimistas. En parte, por lo poco que avanza la política social, que tiene una prioridad secundaria, respecto a la estrategia Militar. Y concluyen que el posconflicto tardará. Esta es la opinión que comparto. Además considero insostenible la posición del presidente Uribe, quien insiste en que no hay un conflicto armado interno, sino conspiración "terrorista". ¿Habrá post terrorismo? Es, sin embargo, oportuno ir aclimatando la idea de que no se llegará a una etapa de posconflicto si no se logra un firme compromiso de la sociedad civil de participar en la solución integral del problema, y a hacer los sacrificios necesarios para contribuir al financiamiento de un esfuerzo titánico que cubra todos los frentes. Porque hasta ahora todo se espera de la ayuda internacional, del Gobierno o de la suerte. ¿Qué hace la clase más rica para impulsar el desarrollo, cuando el dinero de muchos de sus miembros está en paraísos fiscales, o se paga inadecuadamente a los obreros, a la vez que se escamotea el fisco con evasión de impuestos? ¿Qué hacen los políticos enredados en sus estrategias electorales, y beneficios personales? ¿Por qué el Congreso no discute las leyes fundamentales, como la de una reforma agraria, de manera urgente e integral, como quien está refundando el país? Todos tenemos una tarea para generar el cambio. De la decisión de constituir un gran acuerdo nacional para acabar con el estigma de que "Colombia es uno de los países con la peor distribución del ingreso de América Latina, y más corrupto", dependerá si comenzamos a hablar de posconflicto en el corto plazo. * Ph.D. Ciencias políticas y sociales (Universidad de Lovaina). Residente en Quito, donde escribe una columna dominical en La Hora, Quito.

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