Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/07/21 00:00

Estudio plantea como sería reducción de la pobreza en América Latina

Según un estudio, apenas siete de 18 países de América Latina alcanzaría la meta de reducir la pobreza extrema a la mitad para el año 2015, fijada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Estudio plantea como sería reducción de la pobreza en América Latina

El informe realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), junto con el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) de Brasil, indica que Chile, Colombia, Honduras, Panamá, República Dominicana y Uruguay (además de Argentina, de no haberse producido la reciente crisis) lograrían esta meta sólo si el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad continúan al ritmo de los años noventa.

Para la mayoría de los países considerados, se sostiene, bajar en uno o dos puntos el índice Gini, que mide la concentración del ingreso, y se lograría la misma reducción de la pobreza que muchos años de crecimiento económico.

Según el informe, de mantenerse las condiciones de la pasada década en Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y Nicaragua también disminuiría la pobreza extrema, pero a un ritmo lento. Sin embargo, en los cinco países restantes Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela estos niveles aumentarían, ya sea por un incremento de la desigualdad, por la merma del ingreso, o por ambas cosas.

También se señala que si se tiene en cuenta la medición internacional de pobreza (vivir con menos de un dólar diario), todos los países analizados --a excepción de Bolivia y El Salvador-- podrían alcanzar el objetivo del Milenio combinando tasas anuales medias de crecimiento del PIB per cápita de 3% o menos con bajas acumulativas de la desigualdad inferiores a 4%.

El informe postula que un crecimiento económico que no afecte a la distribución del ingreso no influye demasiado en la mejora de los niveles de vida de quienes viven en la pobreza extrema. Sin embargo, se concluye, el remedio económico de reducir la desigualdad parece ser difícil de recetar.

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