Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/05/01 00:00

Europa aberrante

"Detrás de la máscara de prosperidad en que se encierran los europeos se esconde la más grave perversión, ignorancia y pobreza de valores", escribe Luis Ospino, lector de SEMANA.COM.

Europa aberrante

Detrás de la máscara de prosperidad en que se encierran los europeos se esconde la más grave perversión, ignorancia y pobreza de valores. En Angers, población al oeste de Francia, se realiza el juicio más vergonzoso para este país y toda Europa tradicional. Los acusados son 66 personas que prostituyeron a sus hijos pequeños a cambio de licor, Cigarrillo y comida. La perversidad fría con que el grupo de 23 familias violaba a sus hijos, nietos y sobrinos; se intercambiaban los menores y hasta los alquilaban a terceros por cambios de productos es, como lo aseguró la defensora del menor en Francia, Claire Brisset, "la prueba del fracaso de nuestro mecanismo para proteger a los niños". El caso deja en evidencia además una degradación atroz contra la niñez. La mayoría de los padres involucrados también sufrieron abusos sexuales durante su infancia. El incesto, violación, golpizas y Abandono que le propinaron a sus hijos fueron los mismos que ellos sufrieron. Es una cadena aterradora y hereditaria de perversión y pobreza mental. En declaraciones a las autoridades uno de los padres aseguró en su defensa que "puedo hacer con mi hija lo que yo quiera porque es mía". ¿Será que Francia y su famosa "sociedad del bienestar" de la Unión Europea no reconocerá el fracaso de su política del sistema de seguridad y protección social?, ¿podrán los europeos aceptar que su sociedad desarrollada social y culturalmente, naufragó por no saber cuidar y educar a sus propios niños? ¿Pero de dónde radica el problema? En los últimos tiempo, la Unión Europea en los últimos tiempos no ha querido dar la razón a muchas ONG que claman por una equidad y por una mirada más decidida para solucionar un problema mayúsculo de miseria que presenta el primer mundo. Ellos simplemente viven sumidos en aquella bonanza tradicional y espectacular del mito del autoabastecimiento económico, cultural y social. No consideran la formación de la corrupción humana que avanza y toma cimiento desde los mismos programas de protección oficial que ofrecen los gobiernos para proteger a las víctimas de abusos sexuales. Entre tanto, lo que el escándalo presenta es el amargo sabor que vive la niñez en todo el mundo, la protección es insuficiente y por lo regular poco efectiva. Y lo más desconcertante es que países "subdesarrollados" como los nuestros toman como ejemplo las políticas sociales de esos países. Es lamentable que las actuales sociedades modernas, de avance tecnológico, científico fracasen como sociedad, pero más triste, que lo hagan como seres humanos. Esta parte del hemisferio tampoco se salva. En estos momentos estamos en la crisis humana de la sociedad. * Educador- periodista. Santa Marta

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