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| 11/22/2005 12:00:00 AM

A favor de la blogósfera

Daniel Ramos, lector de SEMANA.COM, critica a los críticos de los 'blogs' y explica por qué vale la pena 'darse una vuelta por la red' para encontrar los que valen la pena.

No, no es que la blogósfera necesite defensa (utilizo el sustantivo sin tilde por la explicación que encontré en la bitácora de Jaime Ruiz, http://gazapping.blogspot.com/): crece a un ritmo más que saludable, es todo un fenómeno social que seguramente ya está siendo motivo de tesis doctorales en los EU y lo será en Colombia después de que se publiquen esos estudios legitimantes del fenómeno. Hay que reconocer que ya se están haciendo esfuerzos locales: a grandes líneas, Guillermo Santos encuentra que la mayoría de las bitácoras que ha visitado tienen textos muy largos; Felipe Restrepo que son cursis, pseudointelectuales, pertenecientes a escritores frustrados o a envidiosos; Santiago Gamboa que son el vertedero de basura más grande que ha conocido y Miguel Olaya las ve como canteras de escritores o periodistas potenciales para los medios tradicionales o como un espacio cuya trascendencia es más bien etérea (por ahora). Me valgo del fenómeno digital para aportar mi humilde opinión personal, que entre otras es una de las maravillas del fenómeno y también la causa de irritación de algunos de sus detractores: cualquier persona puede publicar lo que se le dé la gana. Tampoco voy a hacer un listado de bitácoras fascinantes que existen en la blogosfera, aunque ya hay varios servicios que ofrecen la posibilidad de hacer "bitácoras de bitácoras" (Bloglines , Feedness, Newsgator), es decir, páginas con las bitácoras preferidas y que son a la vez mapas de navegación por la blogosfera. Siguiendo estos mapas se encuentran cosas muy buenas. Lamento la mala suerte de aquellos que como Gamboa solamente se han encontrado sitios llenos de insultos (aunque también me pregunto para qué les gasta tiempo leyéndolos.), porque la blogosfera está llena de sorpresas agradables e interesantes (para quien las busque), que fácilmente contradicen a sus críticos más acérrimos. En este sentido, la crítica de banalidad que les hace Felipe Restrepo a muchas bitácoras es impertinente: es un espacio abierto para que la gente hable de lo que quiera; es decisión del paseante seguir o quedarse, y siempre tiene la opción de regresar si así lo desea. Un espacio más abierto para ejercer la libertad de expresión, imposible. Criticar esta posibilidad es como regresar a casa aburrido después de haber escuchado todas las pendejadas que la gente habla en la calle. Si quería buena charla, pues hay que buscar los tertuliaderos interesantes, sitios que también abundan en la blogosfera. Finalmente llego entonces a mi sencillo aporte a favor de la blogosfera. Lo hago en primera persona y de manera informal, coloquial si se quiere. Es decir, en el lenguaje propio de ésta. Lo primero es que enriquece la vida cotidiana: me gusta leer lo que cuentan otras personas de cómo están disfrutando o padeciendo su paso por la vida, las impresiones de viaje (el sentido más bello de la palabra bitácora) y la posibilidad de intereactuar con ellas. Lo segundo es que se encuentran en ella espacios para la discusión, para el debate, para reflexionar sobre cualquier variedad de temas que tienen la importancia que cada persona que participe en ellos les dé. Es un espacio donde se puede desarrollar el pensamiento, donde se puede seguir la evolución o involución del mismo, un sitio ideal para ejercer la máxima cartesiana de "atrévete a pensar por ti mismo", porque aún aquellos que son muy tímidos o débiles ante el público pueden opinar mediante un pseudónimo, pero al fin y al cabo, tienen la posibilidad de expresar lo que realmente piensan o sienten. Y por el ritmo de crecimiento de la blogósfera, son millones de personas las que quieren decir algo, y eso está muy bien. Sin duda, el paso siguiente es que las personas participantes elaboren los contenidos de las bitácoras que han leído o de los foros en los que han participado. Este es un ejercicio personal y no se le puede achacar a la blogósfera la pereza de las personas para no poner en claro sus ideas. Porque es cierto: las perspectivas en la blogósfera se multiplican vertiginosamente, y creo que esta es una de las razones del temor de algunos columnistas de medios escritos: la competencia está creciendo, es decir, el monopolio de la opinión está cediendo y esto asusta. Finalmente, la blogósfera contribuye a la creación de tejido social, tan necesario para consolidar opciones de cambio reales en una sociedad. A medida que las personas pueden ir formándose una opinión sobre un tema, aumenta su capacidad para decidir su acción al respecto: reelegir o no, abortar o no, legalizar o no, o los caminos intermedios. Está ya en manos de individuos o partidos políticos capaces la opción de capitalizar esas posiciones, esas voces, en votos. ¡A navegar se dijo! Y recomiendo esta bitácora de bitácoras para entusiasmarse con el pequeño espacio de la blogosfera ocupado por colombianos: http://blogs.elremolino.net Está en fase experimental, pero da una visión de bitácoras independientes colombianas en las cuales se pueden encontrar varios de los puntos a favor mencionados.
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