Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/19/2004 12:00:00 AM

La solución del agro en el TLC

Viernes 17. El representante Guillermo Rivera, quien se encuentra en Puerto Rico como observador de la cuarta ronda, señala las razones por las que hay que negociar un fondo de reconversión agropecuaria en el TLC.

Fundados son los temores del sector agropecuario nacional de enfrentar en un escenario de libre comercio la producción agropecuaria de los Estados Unidos, dada la negativa de ese país de negociar en los tratados bilaterales las ayudas internas a su producción agropecuaria, aduciendo que sólo lo hará en el marco de la OMC.

No obstante se presumen medianamente corregidos estos riesgos a través de las salvaguardias y los plazos de desgravación que ahora se negocian.

Entre tanto, en donde quizás más dificultades encontraremos, paradójicamente, es en donde aparentemente somos más competitivos en el mercado de los Estados Unidos en lo que a bienes agropecuarios se refiere.

En efecto, las barreras no arancelarias a los productos como frutas, hortalizas, carne de bovino y derivados, entre otros, no son de fácil transacción en la negociación, pues ellos atañen a los asuntos sanitarios que al final tiene que ver con la protección al consumidor tema en el que los países desarrollados han establecido un estricto control.

En otras palabras, más que de las destrezas y habilidades de nuestros negociadores en esos asuntos dependeremos más de nuestra capacidad para reconvertir nuestro sector agropecuario y ponerlo a tono con los estándares sanitarios requeridos no solo para el mercado de los Estados Unidos que representa el inmediato futuro sino además otros mercados del primer mundo a los cuales seguramente aspiraremos acceder en el mediano y el largo plazo.

Quizás en el gobierno y en el sector productivo exista no solo la convicción sino además la voluntad de avanzar hacia ese proceso de reconversión sectorial, pero hay que decirlo con claridad: las dificultades fiscales de carácter estructural que atravesamos se convierten en la principal limitante para ese propósito.

Vistas así las cosas se requiere pensar constructivamente y tal vez no estemos equivocados quienes hemos insistido en la necesidad de plantear como un punto de honor del Gobierno Colombiano en la negociación del TLC con Estados Unidos en la constitución de un fondo de reconversión agropecuaria compuesto por recursos reembolsables y no reembolsables dispuestos para transformar tecnológicamente el sector y hacerlo compatible con las exigencias sanitarias de mercados como el de los Estados Unidos.

Abundan los argumentos adicionales para solicitarlo y no son de poca monta. Para empezar hay que decir que la lucha contra el narcotráfico y de paso el terrorismo no ha concluido y que para un verdadero éxito de la misma es imperioso garantizar la ocupación pacífica del territorio nacional a través de una economía rural lícita y rentable.

Pero además, el mapa geopolítico de América del Sur le señala a Estados Unidos que Hugo Chávez esta más que atornillado en el poder, que su alianza lógica con Lula y Kirchner a través de Mercosur se consolidará, que la inestabilidad política de los Presidentes Toledo en Perú y Gutiérrez en Ecuador no parece modificarse sustancialmente en el mediano plazo y que por lo menos en la región andina, Colombia representa en la orbita de Washington lo más cercano a la estabilidad política.

Por lo tanto nuestro País significa para Estados Unidos el punto necesario del equilibrio para el ejercicio de su política exterior hacia el sur del hemisferio.

En ese orden de ideas, tanto la lucha contra el narcotráfico y la importancia geopolítica que tiene hoy Colombia para los Estados Unidos subyacen como dos razones de enorme significado para lograr en el marco del TLC el establecimiento de un fondo de ayuda para reconvertir nuestro sector agropecuario. Es pertinente aclarar que este, por su magnitud, es un asunto que quizás trasciende el espectro de acción de los negociadores y que debe trasladarse al dialogo directo entre la Casa Blanca en Washington y la Casa de Nariño en Bogotá.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1844

PORTADA

Francisco superstar

La esperada visita del papa a Colombia tiene tres dimensiones: una religiosa, una política y otra social. ¿Qué puede esperarse de la peregrinación del sumo pontífice?