Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/04/24 00:00

La utopía de la paz

Miércoles 27. Los colombianos están hastiados de la guerra. Pero la única solución visible, el proceso de paz con los paramilitares, "es un barco a la deriva con asomos de naufragio". Columna de Félix Manzur, lector de SEMANA.COM.

La utopía de la paz

Colombia está atrofiada por las injusticias de décadas, talvez centurias. Por la violencia, los odios, los conflictos partidistas, los cortes de franela, las guerrillas, el bandolerismo y las autodefensas. Todos lo sabemos. Es un Estado enfermo, famélico, con casi treinta millones de pobres con las esperanzas postradas, casi extinguidas en un marasmo de desidia e incomprensión ciudadana. Todo eso, agravado por la metralla, horror y sangre. Estamos hastiados de esta conflagración fratricida que arranca a los hijos del seno de la madre, que destruye esperanzas y poblados, que obnubila el futuro de generaciones, que mata niños, ancianos, y que vulnera los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. ¡Basta ya!... es un clamor del país, sus gentes de bien y hasta de los señores de la guerra que quieren la paz. Que cesen los ánimos belicistas y se reconcilien los actores del conflicto. El Estado ofrece y exige sensibilización, desmovilización, retorno, indulto parcial y proyectos productivos (habla de casi medio billón para el proyecto de pacificación con las AUC). El proceso de paz con los paras empezó bien. Pero hoy es un barco a la deriva con asomos de naufragio. Se desmovilizaron casi cuatro mil quinientos, pero el chamboneo cunde. El limbo jurídico amenaza el proceso. Igualmente la extradición es una auténtica espina que amenaza desangrar el proceso y hacerlo colapsar. Para los combatientes es una verdadera espada de Damocles. ¿Callejón sin salida?, ¿qué hacer ante el pedido de los Estados Unidos?, ¿sucumbirá el estado de derecho? He aquí el dilema que genera preocupación a los señores de la guerra y de la esquiva paz, como lo manifestaron a la prensa recientemente. El Estado propone verdad, justicia y reparación con la comunidad afectada. Todos deben ser escuchados. El principio de igualdad ante la ley, el derecho de gentes debe ser una premisa básica. Quien quiera hacer la paz, llámese guerrilla y autodefensas, debe ser escuchado, siempre y cuando exista respeto a las normas legales, constitucionales y la potencia extranjera que solicite la extradición también debe escuchar y proponer espacios que consoliden la paz de Colombia dentro de un marco jurídico flexible a los intereses nacionales, a la consolidación de la paz. El gobierno debe buscar la paz y lograr el regreso a la vida civil a quienes están dispuestos a entregar las armas, tal como lo hicieron con grupos subversivos desmovilizados como el M19, EPL. PRT. Quintín lame. De igual manera se debe pagar por los vejámenes y resarcir a las comunidades afectadas. Sin embargo existen criterios jurídicos que para el futuro pueden ocasionar riesgos a los que quieren desmovilizarse. Si no existe verdad, justicia, reparación, mas adelante tribunales internacionales, como la CPI (Corte Penal Internacional) pueden solicitar en extradición para juzgarlos, tal como lo hemos visto en muchos países de América latina y del mundo. Recordemos el proceso del ex presidente Slovodan Milosevic, procesado en la corte internacional de la Haya por el genocidio en los Balcanes , y la solicitud del juez español Baltasar Garzón para procesar a Pinochet. ¿Perder algo es ganar un poco?, sería una lastima ver desaparecer el camino hacia la concordia, el entendimiento y el desarme de los espíritus bélicos en esta patria anegada de tanta sangre inocente.

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