Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/06/05 00:00

Menores de edad, a votar

Martes 07. El analista Pedro Viveros explica por qué esa es la mejor alternativa para crear cultura política.

Menores de edad, a votar

En un reciente Foro sobre Cultura Política de la Democracia en Colombia, organizado por la Fundación Buen Gobierno, se analizó una interesante encuesta sobre comportamiento democrático en América Latina, hubo un tema central: el voto obligatorio.

Las exposiciones de los panelistas, tuvieron, frente a la idea de la obligación del sufragio diferentes posiciones: para algunos participantes, el voto debería no ser opción sino una garantía que sirviera para fomentar la democracia, efecto para el cual todos los colombianos, de manera obligatoria, deberían ejercer el voto. Con esto, según algunos, se fortalecería la democracia y se legitimaría el sistema democrático en nuestro país. Para otros, y me incluyo, el voto es un derecho y su ejercicio debe ser libre e independiente de toda influencia así ésta provenga del mismo Estado.

Debo señalar, sin embargo, que todas las propuestas en aras de garantizar una mejor y sólida democracia siempre serán bienvenidas. Por ejemplo, en la actualidad en el Estado colombiano retribuye la participación ciudadana en las distintas elecciones otorgándole al votante descuentos en matrículas educativas, ventajas para la obtención de empleo y a funcionarios de diversa índole, un día de vacación, éstas y otras ayudas estatales promueven la actuación de los colombianos de forma democrática para fortalecer la misma.

Lo que llama la atención es que cuando se habla de cultura política y luego de realizar importantes diagnósticos, las soluciones se reducen a proponer con formas coercitivas resolver problemas que lo que en realidad requieren es de una mayor creatividad-democrática y de la creación de cultura democrática acompañadas de fomento de valores como la tolerancia y la responsabilidad social y política, con lo que se hace inocua una necesidad impositiva en torno al voto.

Para no caer en el mismo error y agregar un poco de creatividad a la creación de cultura democrática, propongo como idea incluir en las próximas elecciones presidenciales la posibilidad de que todos aquellos colombianos menores de 18 años y hasta el límite de la edad escolar puedan votar.

Antes de armar un zaperoco, quiero decir que esta votación no tendría implicaciones electorales, distintas a la misma participación. Lo que se busca es crear, por medio de la inclusión al sistema democrático de los menores de edad, un semillero de nuevos demócratas, con la posibilidad de opinar, de debatir con sus padres, sus profesores, sus compañeros de colegio, sus amigos en fin, con su entorno, sobre los aspirantes presidenciales y sus ideas sobre el país.

Países como Costa Rica aplican esta alternativa electoral desde hace más de treinta años; iniciativa ésta que surgió de la Iglesia católica quien impulsó la votación de menores y prestó sus templos para que ejercieran el derecho al voto de adultos y menores con la intención clara de proyectar un país que, a las claras, les resultó positivo. Basta con mirar hoy en día esa nación que tiene una actividad democrática incluyente, rodeada de garantías y, sobre todo, participativa.

La educación política tendría, con el voto de los menores en las elecciones presidenciales, un escenario valioso para ayudar en la formación en valores democráticos y sociales. Las instituciones educativas servirían de medio para formar criterios políticos desde la primera infancia; los padres de familia ayudarían desde su propia casa a formar neociudadanos comprometidos con la democracia.

Imaginemos lo interesante que sería un escenario en el que adultos escogiéramos un presidente y nuestro hijos otro. Eso es fomentar el debate. Enriquecer la vida democrática. Garantizar la solidez de nuestro sistema. Es fortalecer la democracia, pues ésta solo se engrandece con más debate y no con latigazos o "contentillos" electorales.

Por último, quisiera adelantarme a la discusión de costos y demás, éstos no serían mayores ya que lo que se necesita para esta nueva práctica es tener más urnas y tarjetones. Todos sabemos que en materia de impresión es más barato al por mayor que al detal, con lo cual el Sistema Electoral colombiano no tendría mayores problemas ya que el dinero para esta aplicación no sería tan elevado. ¡Ah! Y lo que nos ahorraríamos a futuro, pues soy de los que piensa que es mejor tener votantes adictos que perniciosos echando bala.

* Analista Político

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