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| 6/12/2005 12:00:00 AM

Narcotráfico y conflicto: una cuasi - simbiosis que hay que acabar

Jorge Borrero, lector de SEMANA.COM, explica por qué todos los medios son válidos para acabar con el narcotráfico, incluso las controvertidas fumigaciones con glifosato.

En la actualidad es imposible negar la forma enfermiza en que la violencia guerrillera y paramilitar en Colombia se ha venido mezclando con el negocio del narcotráfico, se ha gestado una cuasi-simbiosis en que un fenómeno no puede existir sin el otro. Algunos antecedentes históricos de conflictos de orígenes similares pueden servir como muestras para asegurar que suspender las fumigaciones y las acciones contra el narcotráfico sería un catastrófico error.

Si hacemos una revisión rápida de los demás conflictos armados en Latinoamérica gestados después de la revolución cubana de Fidel Castro y Ernesto Guevara, encontramos que casi todos son copias al carbón de esta ultima, la típica formula de una oposición armada, con ideologías distintas a las del régimen o partido de gobierno. Cada uno apadrinado por una súper potencia.

Es decir, si el partido de gobierno se alineaba hacia la derecha con Estados Unidos, los grupos guerrilleros se alineaban a la izquierda con Fidel y desaparecida Unión Soviética. En ambos casos recibían financiación, asesoría militar y logística cortesía de alguna de las dos potencias de la guerra fría (caso Contras o Sandinistas).

Si bien muchos de estos conflictos fueron supremamente extensos en su duración y sangrientos, para el final de la guerra fría todos habían visto su final o se encontraban vía extinción por diversos motivo que se pueden agregar en varias categorías:

1. Por una victoria militar del gobierno: El más vistoso ejemplo de este fue la victoria del gobierno Fujimori en Perú sobre las guerrillas de Sendero Luminoso (cuyo líder Abimael Guzmán fue capturado y sometido a un ejemplar castigo de aislamiento).

2. Por una toma militar del poder por parte de las guerrillas opositoras, como fue el caso de los sandinistas que pusieron fin al régimen de Somoza en Nicaragua.

3. Una salida negociada: Caso salvador.

Ahora bien, para quienes hemos tenido la fortuna de presenciar los últimos diez o veinte años del siglo XX en condición de residentes en Colombia, si bien hemos visto conatos de todas, cualquiera de estas salidas nos parece supremamente esquiva.

Primero, si bien el gobierno de Álvaro Uribe ha alcanzado notables avances en el plano militar, una victoria militar aun no se siente muy próxima. Si bien la capacidad de las Farc para hacer guerra se ha visto mermada, aun tienen la posibilidad de recurrir a doctrinas de guerra asimétrica, las cuales ningún ejercito regular ha sido capaz de controlar plenamente. Y por el contrario, se convierten en un proceso de desgaste militar y político que no soporta gobierno alguno.

Ese ha sido el caso de la ocupación norteamericana de Irak o inclusive el caso España, donde Al-Qaeda con una sola acción le quitó las elecciones al partido de Aznar en menos de semana.

Segundo, si una victoria militar contundente del Estado sobre la insurgencia es complicada lo es aun más una eventual toma del poder por parte de las guerrillas. Para acceder al poder es indispensable controlar los núcleos urbanos y contar con el apoyo mayoritario de la población. Todos sabemos que la guerrilla colombiana no cuenta ni con lo uno ni con lo otro.

Y tercero, después del fallido proceso de Paz del gobierno Pastrana, donde las Farc de la manera más descarada jugaron con la voluntad del gobierno y las esperanzas del pueblo, es imposible pensar que este grupo armado piensa sentarse a una mesa de negociación con algún objetivo distinto al de sacar provecho de las concesiones estatales para fortalecer su capacidad militar y dominio territorial.

Habiendo dicho esto, la pregunta obvia es ¿por qué los otros conflictos se terminaron y el de Colombia no solo no termina sino que tampoco se le ve salida? La respuesta es igualmente obvia: el narcotráfico.

Estando en un país que desarrolla todas las fases del negocio (desde cultivo de materia prima hasta comercialización final, pasando obviamente por producción y transformación), es un hecho que este lucrativo negocio pasó a jugar el papel que desempeñaban la Unión Soviética y Estados Unidos como fuentes de financiación de movimientos armados en conflictos irregulares.

Todo, con un agravante muy serio. La financiación externa de este tipo de grupos no les entrega un conocimiento que les permita generar recursos adicionales y mal que bien su existencia esta sujeta a los giros de una nación que tiene la potestad de suspenderlos en cualquier momento y de algún modo auditar por lo menos su cantidad.

Pero en el caso de insurgencias financiadas por el narcotráfico, sus miembros aprenden el negocio y montan estructuras productivas propias que aseguran el flujo de fondos necesario para su sostenimiento.

Y peor aun, distorsionan el norte ideológico convirtiéndose en estructuras delincuenciales comunes orientadas a la la generación de un beneficio económico; como cualquier organización criminal. ¿Cómo mas se explica la terquedad de las Farc al ponerle todo tipo de obstáculos a una salida negociada?

La caída del muro de Berlín precipitó el colapso de la Unió Soviética que se tradujo en el triunfo norteamericano en la guerra fría. Quedando Cuba en circunstancias precarias, las guerrillas comunistas se quedaron sin su patrocinio tradicional, lo que en otros países significó el ocaso de las guerrillas de izquierda.

En Colombia significó su dedicación al negocio del narcotráfico, con el que antes solo habían tenido vínculos tangenciales mediante el cobro de tributos a los barones de la droga.

Por ello es innegable que la lucha contra esta actividad ilícita debe ser prioridad del gobierno colombiano (con o sin la ayuda de otras naciones). Solo el fin del narcotráfico dará campo a cualquier tipo de salida que termine con los grupos armados ilegales. Por eso es importante mantener programas de fumigación, extinción de dominio, recompensas, tropas especializadas, marcos jurídicos mucho mas estrictos, entes investigadores eficientes, y cualquier herramienta que esté orientada hacia la destrucción permanente de este fenómeno.

Hay quienes abogan por salidas no conflictivas para termina con el narcotráfico como la legalización. Sin embargo esta salida levanta mas preguntas que respuestas. ¿Cómo sería la producción legal de estupefacientes?, ¿tendría unas imposiciones tributarias tan altas que igual se mantendrían las estructuras ilegales de producción con negocio rentable?

Es por eso que en ese tema es necesario hacer un sacrificio en términos ambientales y de orden público, con el fin de cortar el flujo de combustible que alimenta la guerra en Colombia.

* Economista
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