Martes, 17 de enero de 2017

| 2005/11/22 00:00

"Ni con Lucho, ni contra Lucho"

Miércoles 12. "Hoy resulta increíble la figura que nos pone a dilucidar si Lucho fue primero y el Polo después; para luego sugerir que Lucho es el Alcalde y que el Polo no es nada", escribe Diego Alonso, asesor del Polo.

"Ni con Lucho, ni contra Lucho"

Por estos días han surgido algunas versiones acerca de lo que está ocurriendo en el Polo Democrático y las relaciones que se tejen con la administración de Lucho Garzón en Bogotá. Esas versiones, que se han manifestado en especial en los medios masivos, tienen la particularidad de coincidir en que "hay más Lucho que Polo" y en señalar que en éste último pesa más la ideología que el "realismo político". Todo ello suscitado a propósito del debate en el Concejo y la negativa de la bancada polista para aprobar el proyecto de valorización que a trancas y mochas nuestro Alcalde tramitó en el cabildo distrital. Lo primero a advertir, es que gracias a la postura firme de los concejales del Polo (excepto Romero y, a última hora, Martínez Caballero), se dinamizó un debate que tarde que temprano se veía venir. Y claro, éste necesariamente debía involucrar aspectos ideológicos y programáticos que se fueron relegando en espera que la propuesta de "Bogotá Sin Indiferencia" tomara su curso y se asentara como expresión política alternativa. Pero el paso del tiempo y la percepción de que los aspectos centrales enarbolados por el Polo quedaban en el aire y la interlocución entre el Partido y Lucho se dejaba al garete, hizo previsible y legítimo que se animara una discusión que el proyecto de valorización contribuyó a catalizar. Ya una serie de opiniones venían advirtiendo algunas fisuras entre el discurso político que convocó al Polo y a través de éste a Lucho y su materialización en la obra de gobierno. Hoy resulta increíble la figura que nos pone a dilucidar si Lucho fue primero y el Polo después para luego sugerir que Lucho es el Alcalde y que el Polo no es nada. Vaya formula oportunista de deslindar terrenos. De otro lado, pareciera que invocar un reexamen de los acuerdos programáticos e insistir en una impronta, causara urticaria a quienes en la orilla del "realismo político", desdeñan del sustrato ideológico que nutre las convergencias en torno al Polo. ¿Acaso ello no es necesario en cualquier instancia de consolidación partidaria? Y aquí no es suficiente esgrimir que una cosa fue la campaña y las propuestas que allí surgieron, para luego -como gran descubrimiento- reconocer que ser gobierno es otra cosa. Por supuesto que se marcan diferencias y nadie pretende encapsular la gestión del gobierno a un esquema que lo ata con exclusivismo al partido. Está bien el llamado a trascender el "discurso", pero no está bien olvidarlo en aras del "realismo político". Ante la poca discusión al respecto y el afán de muchos por evadirla, pareciera que se quisiera azuzar la idea del resurgimiento de una especie de ortodoxia izquierdista, que se atraviesa en la rueda de una gestión matizada por los consensos y cuya apertura se ve amenazada por el fundamentalismo y la excesiva ideologización de algunos de sus dirigentes. Paradójicamente, ello coincide con la idea de quienes consideran que atacar al Polo para defender y resaltar a Lucho es una tarea políticamente necesaria y electoralmente rentable. A esa formula desistitucionalizadora y típicamente uribista, están apostándole los luchistas mediáticos. Para la muestra un botón. Frente a la discrepancia surgida en torno a la perspectiva social y política que un proyecto estratégico como la valorización contempla, los argumentos de quienes se separaron de la propuesta oficial, no sólo fueron desechados sino descalificados burdamente a la manera de la propaganda que los situó en el lugar equivocado. La discrepancia en cuestión fue demonizada, incluso a costa de desconocer todo el apoyo irrestricto que el Polo y su bancada en el Concejo le ha brindado a Lucho, transcurrido más de un año y medio de su gestión. Con el "victorioso" proyecto de valorización, hay que ratificar que argumentos para oponerse si hubo y serios. Y la bancada fue insistente en la necesidad de detenerse y reformular la iniciativa para sintonizarla con una propuesta que en términos de modelo de ciudad consultara un principio elemental: la equidad. Si reivindicar ello hace parte del anacrónico repertorio izquierdista, entonces ¡que viva la izquierda! * Asesor del Polo Democrático Independiente

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