Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/30/2005 12:00:00 AM

Nuestro realismo mágico

Para Jairo Beltrán, lector de SEMANA.COM, es parte de nuestra idiosincrasia decirnos mentiras sobre nosotros mismos y creérnoslas. Cita algunos ejemplos que así lo demuestran.

Parte de nuestros males están en esa tendencia, muy nuestra, muy colombiana, de decirnos mentiras y creérnoslas. Somos como el cuento del señor que soñó que se ganó la lotería y salió a cobrarla. Nuestra historia está llena de anécdotas que confirman esa tendencia a soñar las cosas y despertarnos para salir a predicarlas como verdades.

Recuerdo hace unos 20 años cuando era un entusiasta estudiante universitario estuve en una conferencia con Manuel Elkin Patarroyo. El científico dijo con euforia que la vacuna contra la malaria estaba lista, que faltaba unas pruebitas en el pacifico y en África, y ya.

Después supimos que no, que la vacuna Colombia (no era una certeza, pero ya tenía nombre) no dio los resultados esperados.

Y años después, frente al pelotón de fusilamiento de la Ley 100 del 93 (que soñó con asegurarnos a todos a salud en el 2001, pero ese es otro tema) encontré que en el modelo de historia clínica aparecía en la casilla de antecedentes de vacunación la vacuna antimalárica. Aun hoy imprimen estas historias con la casilla, como si existiera esa vacuna en Colombia.

Sin desmeritar a este genio que desarrolló el concepto, nuevo para la ciencia de las vacunas sintéticas, lo cierto es que construimos un mito que no ha podido detener la tragedia mundial del paludismo sobre el tercer mundo.

Ejemplos de nuestro realismo mágico sobran: la participación de Colombia en el Mundial USA/94 que terminó en tragedia; la lucha contra la pobreza absoluta; la ley 100, ya lo dijimos; y mas recientemente, el mesianismo caudillista que predica la desmovilización de los paras y derrota de la guerrilla.

Ahora pienso que el problema no es que soñemos. Es que creamos despiertos en eso. El asunto está en que sea una creencia colectiva. Y al señor terminen pagándole el premio.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.