Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2006/02/12 00:00

Opiniones Frívolas

Los comentarios de algunos periodistas, muchas veces ligeros, inspiró a Fabio Parra para protestar en SEMANA.COM sobre las opiniones de muchos de ellos.

Opiniones Frívolas

Los periodistas, los políticos, los analistas, expertos en diversos temas, privilegiados que dejar oír su voz en la radio y la televisión, o imprimir sus letras en los periódicos y revistas, al igual que los líderes religiosos, deben tener claro el compromiso de generar reflexiones en su clientela de lectores, televidentes o escuchas. Es una responsabilidad social en esta democracia pobre y arrodillada, en la cual nuestros valores se alimentan más de lo que percibimos en las calles o en los medios de comunicación, que de lo aprendido en los hogares y en la escuela.
 
Por eso es demasiado 'light', demasiado bobo que El Tiempo o la W radio, dos de los medios de comunicación líderes del país, le dediquen espacio a tonterías como, por ejemplo, escandalizarse con el nombre del nuevo director de programa presidencial Colombia Joven. 

Qué banalidad preguntarse o sugerir que ese nombre no es apropiado, que llamarse Hitler Roseau Chaverra es malo, de toda maldad. Y comunicarse con el personaje señalado para preguntarle por el origen de su nombre y si se parece o no al líder alemán o al filósofo del Contrato Social, y dejar pasar la entrevista sin abarcar el tema de la política de juventudes, es aún más frívolo para los oyentes y lectores que no esperan alimentarse de idioteces sin relevancia.
 
Entre mis conocidos están Pablo Escobar, Manuel Marulanda,  Andrés Pastrana,  Ernesto Samper, Salvatore, Gonzalo Rodríguez, Reinaldo Rueda, George, Alberto, y no considero que ninguno de ellos deba cambiarse el nombre por ser homónimos o tocayos de estos delincuentes, bandidos y perdedores que han colaborado desde distintos escenarios a la destrucción del país.  Y yo sé que ustedes, amigos lectores, identifican o son amigos de personas con desafortunadas coincidencias en su nombre, pero que por lo mismo no deben ser juzgados.
 
Llamarse Hitler es común y corriente, no le veo interés periodístico a dedicarle una mañana o una columna de opinión a sugerirle al nuevo director de la política juvenil de este gobierno que se cambie el nombre. Este muchacho ni siquiera defiende políticas nacionalitas, es moreno, muy inteligente por cierto, y es miembro del Partido Conservador que es derechista por naturaleza ideológica.
 
Es como pretender que por llamarme Fabio Parra deba montar bicicleta. Por favor señores dueños de la opinión, dediquémosle tiempo a cuestiones verdaderamente importantes para la nación. Y si quieren hacerle perder el tiempo Hitler Roseau que sea para hacer referencia a la política juvenil que él ejecuta, cuando queda menos de un año y es poco lo que desde las provincias se vislumbra para este grupo poblacional que de a poco se convierte en mayoría nacional.
 
Colombia se alimenta del mercado norteamericano, de su cine y las series de televisión, sus héroes, sus prototipos, sus políticas económicas imperialistas, su moneda, sus loberías y hasta sus boberías mercantilistas. Pero caer en imitarlos en la importancia que se le da a las frivolidades que a diario acontecen es querer ser gringos de segunda mano, imitadores baratos, deslucidos y misóginos.

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