Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/04/20 00:00

Palabras del presidente en inauguración de Brigada Móvil no.9 en Villavicencio (15 de abril de 2003)

Palabras del presidente en inauguración de Brigada Móvil no.9 en Villavicencio (15 de abril de 2003)

"La energía de la Fuerza Pública es la salvaguardia del débil, es la esperanza de toda la sociedad', expresó el Libertador Bolívar en memorable documento enviado al Congreso que se reunía en la ciudad de Ocaña en 1828.

Claro que tenía toda la razón el Libertador, que además se anticipó al curso de los siglos. La Colombia que le ha tocado vivir a las últimas generaciones ha sido el escenario de una población maltratada por la capacidad criminal del terrorismo.

Una población maltratada por un terrorismo que a veces ha querido tener justificaciones ideológicas y que, finalmente, ha superpuesto el interés del negocio de la droga y de sus mezquinas ambiciones a cualquier objetivo ideológico.

El campesino débil es maltratado permanentemente por el terrorismo que le lleva sus hijitas a la prostitución, le recluta a sus hijos para los negocios de la droga. El empresario débil es secuestrado permanentemente, no puede gerenciar su empresa, no puede generar empleo. El turista en Colombia al desplazarse por las carreteras, hacer esfuerzos por conocer la Patria, la dimensión de su diversidad y su belleza, ha sido también víctima de su condición de indefensión y de la arrogancia y del deber criminal de los violentos. El periodista sin armas, con nada distinto a su máquina de escribir, a su grabadora o a su cámara, ha sido maltratado por el poder de los violentos y lo ha sido el maestro, lo ha sido el líder sindical, lo ha sido el empresario y lo ha sido el soldado o el policía de civil, o el oficial o el suboficial que en los tiempos de descanso trata simplemente de visitar a su familia.

Por eso Colombia ha tomado la decisión de fortalecer a su Fuerza Pública cuanto sea necesario y con todo lo que sea necesario para derrotar el terrorismo. Celebro este paso que hoy damos, felicito a los soldados que integran esta Brigada Móvil número 9, a los suboficiales, a los oficiales, a su Traigo para todos ustedes un mensaje de gratitud de la totalidad de la Nación, que siente confianza cuando ustedes abrazan esta bandera y empuñan estas armas para defender la Nación débil y desarmada que ha sido víctima del terrorismo.

El país entero les expresa profunda gratitud, los acompañará en todas sus acciones, estará expectante de sus triunfos, porque sus triunfos son los triunfos de la democracia, los triunfos de la convivencia.

Esta mañana al llegar aquí a este campo de la base de Apiay, estrechaba la mano de las mamás de algunos de ustedes, de los papás de algunos de ustedes, de algunos de sus hermanos, de la novia de algunos de los integrantes de esta brigada y todos me expresaban, con qué sentimiento, que han acudido aquí a acompañar la entrega de su hijo, de su hermano, de su novio, de su compañero, de su compañero de estudio, a esta misión de salvación de la Patria que han acudido todos con fe en Colombia, estimulados por una infinita energía de servicio a la Patria, por una fuerza inagotable de patriotismo.

A todos ellos que dan un ejemplo de patriotismo, a estas mamás, a estos papás, a los hermanos, a los familiares y amigos, de este puñado de soldados que integran la Brigada Móvil número 9, nuestra gratitud.

Los exalto como un ejemplo de aquello que debemos hacer todos los colombianos, que es comprometernos sin cálculo para derrotar el terrorismo. Y quiero significar que este es un paso de todos los que estamos dando para fortalecer nuestra Fuerza Pública, de las brigadas móviles que se están creando, de los batallones de alta montaña que ya se están integrando, de los grupos especiales para perseguir las organizaciones terroristas, de los soldados campesinos acantonados hoy en muchos municipios de Colombia, de los infantes campesinos como aquellos acantonados en Nuquí, en el Pacífico, a quienes en la mañana de ayer tuvimos la oportunidad de saludar.

De estos pasos también hace parte integral la Policía Nacional, que en las últimas semanas ha podido restablecer su presencia en 79 sitios fundamentales de la Patria que habían sido abandonados por la Fuerza Pública y que estaban a merced de los violentos.

Esto hace parte de lo que nosotros hemos denominado la Seguridad Democrática, que tiene un concepto: Seguridad Democrática para defender por igual al pobre que al rico, para defender por igual al habitante de Ciudad Bolívar en Bogotá, que al habitante de los exclusivos sectores del norte de la Capital, para defender aquí en el Llano al empresario de palma africana o al jornalero de las plantaciones, para defender a los periodistas, para defender a los maestros, para defender a los líderes sindicales, para defender a los políticos independientemente de que tengan coincidencias con las ideas del Gobierno o que hagan parte de la oposición a las ideas del Gobierno. Para eso es la Seguridad Democrática: para defender a todos los colombianos.

Y esa Seguridad Democrática necesita muchos elementos. Un elemento es el fortalecimiento de la Fuerza Pública en lo cual estamos empeñados, con la contribución generosa de los contribuyentes colombianos que han aceptado elevar el nivel de los impuestos para que Colombia pueda tener un volumen de Fuerza Pública suficiente para derrotar el terrorismo.

Y esa Seguridad Democrática necesita el compromiso del Presidente de la República con alma de primer soldado de la Nación, para estar día y noche animando la Fuerza Pública, contribuyendo a su dirección a fin de que la Fuerza Pública pueda ser eficaz en la derrota del terrorismo.

El Presidente de la República tiene que estar permanentemente defendiendo la Fuerza Pública, que es la garantía fundamental de un Estado de Derecho amenazado por el terrorismo.

Y la colaboración de la ciudadanía es absolutamente esencial como otro elemento de la Seguridad Democrática. Ya tenemos más de un millón de cooperantes en toda Colombia.

Cómo se ha estimulado la confianza ciudadana en la Fuerza Pública. Cómo acude la gente a informar a los cuarteles, a los puestos de policía, a los sitios donde hay presencia de soldados o de infantes, a los sitios donde están los comandos de la Fuerza Aérea.

Desde Villavicencio invito hoy a todos los colombianos a ser colaboradores, cooperantes de la Fuerza Pública, con un designio irrenunciable: derrotar a los terroristas.

Y quiero destacar las circunstancias de que en esta Semana Santa, millones de colombianos se están desplazando a los sitios de turismo. El Llano se ha convertido de nuevo en un gran sitio de recepción de turismo, lo que contribuye al empleo, lo que contribuye a la irrigación de ingresos, a la reactivación de la economía y eso se debe fundamentalmente a la abnegada tarea de la Fuerza Pública para cuidar nuestras carreteras, que a pesar de dificultades todos los días arroja mejores resultados.

Y cómo da gusto de demócrata percibir que crece la confianza ciudadana en la Fuerza Pública. Ayer me contaban que los vehículos que se desplazan por la carretera casi todos llevan una bandera de Colombia, que la agitan permanentemente para saludar a los soldados y a los policías destacados a lo largo del camino para dar seguridad.

Los colombianos aprecian hoy en la Fuerza Pública una institución cumplidora del deber, abnegada, patriótica, que a cada momento presenta resultados más eficaces siempre comprometida con los derechos humanos.

Y cuando esas encuestas reiteran el alto grado de apreciación del pueblo colombiano por su Fuerza Pública, a fe que demuestran el acertado juicio del pueblo colombiano.

Ante propios y extraños, hay que repetir el hecho de que la Fuerza Pública de Colombia ha tenido una tradición democrática de respeto a la Constitución, al ordenamiento jurídico y obediencia de los gobernantes de elección popular, de acatamiento a los resultados de la democracia.

Aquí no hemos visto a la Fuerza Pública desafiar la Constitución. Aquí no hemos visto a la Fuerza Pública oponerse al ordenamiento jurídico. Aquí no hemos visto a la Fuerza Pública trabada en enfrentamientos políticos banderizos.

Aquí siempre la hemos visto exigiendo respeto a la Constitución, dando ejemplo de acatamiento a la Constitución, obediente a los resultados de la democracia, jerarquizada y subordinada ante los gobernantes de elección popular.

Eso honra a la democracia colombiana ante la opinión nacional y ante la opinión internacional. Y cuántos esfuerzos ha hecho nuestro Ejército, nuestra Policía, nuestra Armada, nuestra Fuerza Aérea para que todos los días haya mayor solidez en el respeto a los derechos humanos.

Miren, no creo que haya una Nación con 34 mil asesinatos al año, con más de tres mil secuestros, con tantos actos terroristas, en la cual, a pesar de todas esas expresiones de la violencia, el mayor compromiso de la Fuerza Pública es el compromiso de observancia de los derechos humanos.

Ejércitos y policías en el mundo entero cuando enfrentan semejante desafío, enfrentan ese desafío y hacen a un lado los derechos humanos. Pues aquí eso no ha ocurrido.

Aquí lo que tenemos que reivindicar ante toda la opinión del mundo es que esta Fuerza Pública que enfrenta hoy el mayor desafío del terrorismo que se da en el mundo entero, trabaja siempre de la mano de los derechos humanos. No los abandona, hace un esfuerzo por derrotar el terrorismo y simultáneamente reivindicar los derechos humanos.

La eficacia dentro de la transparencia es el gran capital de nuestra Fuerza Pública. La eficacia dentro de la transparencia, dentro del acatamiento al ordenamiento jurídico, es la gran carta de prestigio de nuestra Fuerza Pública.

Por eso el pueblo colombiano está hoy volcado a respetar y apoyar a su Fuerza Pública, que la considera esencial para derrotar el terrorismo.

Vengo a Villavicencio en el marco de iniciación de actividades de la Brigada Móvil número 9 a rendir un homenaje al más humilde de los soldados y policías de la Patria, a rendir un homenaje a los suboficiales, a los oficiales, a rendir un homenaje a nuestro generales por su abnegación, por su capacidad de tomar la iniciativa, por su sentido de comprender la exigencia del pueblo colombiano que en este momento quiere una Fuerza Pública a la iniciativa, una Fuerza Pública en permanente estado de salir adelante a luchar y a derrotar el terrorismo.

Quiero rendir a todos ellos un homenaje, quiero decir a los colombianos que nos tenemos que sentir orgullosos de contar con una Ministra de la Defensa que se luce por su valor civil, porque no tiene titubeos, porque para enfrentar a los terroristas es un ejemplo de determinación, de fortaleza en la decisión.

Quiero decir a todos mis compatriotas que tenemos que estar orgullosos de todos nuestros comandantes, y que nada ni nadie nos va a distraer de nuestro deber de apoyarlos para que ellos cumplan el deber de derrotar a los terroristas.

Colombia ha tenido unos bandidos cínicos. Colombia ha tenido unos bandidos mimados. Colombia ha tenido unos bandidos solapados. Colombia ha tenido unos bandidos que se olvidaron de la ideología o que la utilizaron como un expediente y son hoy una combinación de la arrogancia que surge de portar armas ilícitas, financiadas con el negocio de la droga.

Pues bien, hay que decir que a esos bandidos se les acabó la larga vida de los mimos, que a esos bandidos se les acabó la larga vida de las caricias, que a esos bandidos se les acabó la larga vida de las contemplaciones.

Que con este Gobierno, con esta decisión de opinión, con este acompañamiento popular a la Fuerza Pública, con esta Fuerza Pública a esos bandidos les llegó la hora de la derrota total sin contemplaciones.

Llegó la hora de quitarle a Colombia la pesadilla de estos bandidos sanguinarios y contemplados que tanto daño le han hecho a la Nación.

Aquí se acabaron las cofradías con estos bandidos, aquí se acabaron las tertulias con estos bandidos, aquí se acabó la receptividad para que estos bandidos continúen engañando al pueblo colombiano. Aquí lo único que hay es una decisión: desintegrar las organizaciones de estos bandoleros, derrotarlos plenamente y hemos avanzado. Hemos avanzado como lo acredita el mejoramiento de las cifras de seguridad. Falta mucho, pero estamos avanzando.

Sabemos que tenemos que derrotarles totalmente su estructura, que esa estructura exige derrotarles sus negocios, por eso hay que derrotar la droga y el secuestro.

Nos falta más acción para congelar todas las cuentas bancarias de los testaferros que les prestan servicios a estos bandidos. Pero hacia allá vamos, a congelarles todas las cuentas bancarias. Hay que proteger a los campesinos para que estos bandidos no tengan manera de reclutarles sus hijos y tenemos que convencer a los muchachos, que están equivocadamente en esos grupos, que se sigan desmovilizando.

Desde Villavicencio llamo a todos los jóvenes colombianos engañados por esa caterva de bandidos para que abandonen esas organizaciones, para que regresen a reencontrarse con la Constitución y con la Ley.

La señora Ministra, los Altos Mandos, están dirigiendo un proceso de desmovilización que va a ser ejemplo ante el país y se están ofreciendo y cumpliendo todas las posibilidades para que aquellos muchachos engañados que se desmovilicen de esos grupos, puedan retornar al seno de sus familias, al seno de sus hogares y reencontrarse con la plenitud de oportunidades.

La vida no es la prostitución de la guerrilla. La vida no es el negocio del narcotráfico de la guerrilla. La vida es el estudio, el trabajo honrado, la armonía familiar. Y a que vengan a esta vida del estudio, del trabajo honrado y de la armonía familiar es que estamos invitando a los jóvenes engañados por estos grupos.

A fe que va bien la desmovilización este año, pero la tenemos que impulsar muchísimo más. La verdad es que el mejor resultado es la desmovilización de estos grupos, porque cuando todo ese personal joven se les desmovilice esos bandidos quedarán solitos en el monte, alimentándose de raíces.

Hay que sacarlos de las carreteras, hay que sacarlos de las ciudades, hay que quitarles el respaldo campesino, hay que evitar que sigan sometiendo a los campesinos y dejar a esos cabecillas en el monte alimentándose de raíces hasta que los podamos capturar y reducir definitivamente para quitarle a Colombia estos largos años de un imperio de bandidos, contemplados y bufones que tanto daño le han hecho a la Nación.

Vengo hoy a Villavicencio a seguir reclamando el apoyo de la ciudadanía a la Fuerza Pública, porque todavía faltan muchos resultados, pero nos estamos preparando para producirlos.

Muchos colombianos preguntan a diario qué pasa con los cabecillas. Estas organizaciones violentas contempladas por la debilidad histórica del Estado, se fortalecieron de tal manera, crearon unas estructuras tan integrales, que toma tiempo debilitarlas pero hacia allá vamos.

En la medida que derrotemos la droga y el secuestro les cerramos fuentes financieras. Si somos capaces de congelar cuentas bancarias, les cerramos caminos de movilidad de recursos y además tenemos que seguir preparándonos.

Esta brigada le indica hoy en este Martes Santo a Colombia que el Gobierno, el Estado, la Fuerza Pública, se está preparando para llegar hasta donde tenemos que llegar.

Le hago llegar un mensaje a los cabecillas: ahí vamos, que nos esperen, ahí vamos lentamente, pero que nos esperen. Que ahora no vamos a llegar allá de rodillas, a pedirles que le perdonen a Colombia. Ahora vamos a llegar con una estructura estatal fuerte, democrática, con una Fuerza Pública crecida a derrotarlos, a someterlos, a desintegrar a sus organizaciones.

Que sigan allá tranquilos que por espesa la selva, por agreste la topografía, en la medida que sigamos fortaleciendo esta Fuerza Pública, allá nos vamos a encontrar no para desmilitarizar más zonas, sino para quitarle a Colombia, para que Colombia sea una zona libre de guerrilla.

En Colombia no volverá a haber un milímetro desmilitarizado por la Fuerza Pública para que esta caterva de bandidos abuse de la Patria. En Colombia lo que hay es una Fuerza Pública crecida, una Fuerza Pública henchida, una Fuerza Pública en proceso de fortalecimiento para que en algún momento podamos decir que Colombia en lugar de ser una zona desmilitarizada al servicio del narcotráfico, del engaño y del bandidaje, es una zona con un Estado de Derecho que ha recuperado el imperio de la Constitución y de la Ley, y que ha derrotado a los bandidos.

Quiero decir hoy a todos los colombianos que se desplazan en las vías, a los que puedan venir a Villavicencio a hacer turismo y ayudar a generar empleo, a los artesanos que saquen sus productos a venderlos en la carretera con motivo de esta Semana Santa, a los feligreses que acudan a los templos.

Quiero pedirles un momento de reflexión. Es la hora de que tomemos la decisión definitiva. No le vamos a prestar más atención a los cuentos de estos bandidos. Vamos a prestarle atención al clamor infinito del pueblo colombiano que nos está pidiendo que le quitemos esta pesadilla del crimen y del secuestro que ha creado tanta miseria, y que ha creado tanto desempleo y que le ha negado tantas oportunidades a esta Patria.

Soldados, suboficiales y oficiales, como dijeran los grandes de la Independencia: "Ni un paso atrás, paso de vencedores". Recuerden, ustedes con su energía son la salvaguardia del campesino débil, del empresario indefenso, del turista inocente, potencial víctima de los secuestradores, ustedes son la garantía de que esta Patria en algún momento va a tener un suspiro de tranquilidad por haber derrotado el terrorismo.

Aquí no hay puntos medios. Frente al terrorismo una sola decisión: derrotarlo. Frente al terrorismo una sola decisión: desintegrarlo. Frente a esta caterva de bandidos una sola actitud: derrotarlos y el pueblo colombiano que en su totalidad apoya la Fuerza Pública para lograr la gran victoria de la democracia que estamos esperando.

Los acompañamos de corazón y vamos a aplaudir alborozadamente cada uno de los éxitos que para bien de la Patria, ustedes se aprestan a cosechar mis queridos soldados, suboficiales y oficiales integrantes de la Brigada Móvil Número Nueve.

Por el bien de Colombia les deseamos todos los éxitos".

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