Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/05/09 00:00

Para Gina Parody

Martes 10. Fernando Márquez, gerente de la Sociedad Colombiana de Automovilistas, cree que la solución al problema de la contaminación no es atacar a los carros particulares. Así responde a la columna de Gina Parody publicada esta semana.

Para Gina Parody

Apreciada Gina, me declaro desde ya rendido admirador de tu inteligencia y de tu belleza. Tu carrera ha sido por decir lo menos, fulgurante. Felicitaciones. Es un elogio sincero que no me impide hacerte un par de comentarios sobre el artículo que escribiste para Semana bajo el título 'Calles para la gente'. ¿Estarías dispuesta a movilizarte cotidianamente a pie, en bicicleta o en el servicio público, para demostrar tu coherencia y compromiso con tu discurso? Quizá por ser quien eres y debido a la importancia de tu trabajo, eso te ocasionaría algunos problemas de seguridad. Por lo que muy a tu pesar te verías obligada hacer parte de ese detestable 20% al que aludes, que invade las calles y ocasiona que "cada hora y media muera una persona en un accidente de tránsito". Una sola de las 33.206 muertes ocasionadas por cualquier circunstancia es ya una tragedia, cuyas causas deben erradicarse. En eso estoy completamente de acuerdo contigo. Pero el abrumador número de accidentes que mencionas, apreciada Gina, tiene múltiples causas, imputables a los conductores, a los peatones, ciclistas, motociclistas, al efecto invernadero, a los gringos o a quien quieras. Y también a los gobiernos, negligentes en la conservación de las vías, de la señalización y especialmente de la educación en el tema vial a pesar de cobrar impuestos muy altos dizque para estos propósitos. ¿Recuerdas la sobre tasa a la gasolina?, ¿tienes alguna idea acerca de en que se invierte este dineral? Respetar sin distingos al peatón y muy especialmente a los niños y ancianos es obligatorio, tenemos que aprender a movilizarnos en cualquier condición. Sobre la contaminación del aire tienes absolutamente toda la razón. Envenenar el aire que respiramos es criminal, no se si cerca del 86 por ciento de la contaminación sea causada por carros y buses como dices -he aprendido a desconfiar de los números en manos de los políticos- pero sí se que las obras que se realizan en este momento en Bogotá producen toneladas de polvo y otras sustancias que han disparado las enfermedades respiratorias y la mortalidad ocasionada por patologías relacionadas con la contaminación ambiental, especialmente en niños y ancianos. Otra vez ellos, qué vaina (cuando puedas date una vueltica por el Santa Clara, La Misericordia o el Hospital San Carlos). Eso también debe ser parte de los costos sociales del progreso, ¿verdad? A la industria no la mencionemos porque se nos enojan y entonces el desempleo sí que haría estragos. A propósito, si el DAMA autoriza a los talleres de sincronización para que expidan el certificado de gases y en algún puesto de control tu carro "no pasa gases" ¿de quién es la culpa, del DAMA que autorizó al taller, del conductor que llevó su carro a revisión y porta el certificado vigente o del taller que no hace bien aquello por lo que se le paga?, ¿todos somos culpables o todos inocentes? Báileme ese trompo en la uña decía mi abuelo. Y que pena, pero los costos sociales no son los únicos que pagamos. No te los enumero porque se que ya los sabes y además andas muy ocupada y te quitaría muchísimo tiempo. La parte final de tu columna si que me encantó, es todo un poema: el aire puro, los pajaritos que alegran la mañana con sus dulces trinos, niños que van felices a sus colegios en sus hermosas y multicolores bicicletas, parecidas a las que usan sus maestros, quienes saludables, sudorosos y jadeantes se aprestan a iniciar una nueva jornada mientras ven pasar orgullosos a todos los congresistas y representantes cuyas corbatas ondean como banderas, mientras son observados por los fabricantes de perfumes que se hicieron ricos y son los únicos que tienen carro, alimentado por hidrógeno porque resultó que el tal gas natural ese también era sucio y se agotó. (El poema puede modificarse si hay lluvia) Claro que podríamos pensar en construir duchas al final del trayecto, incluso algunas intermedias, pero no, mejor no, desperdiciaríamos mucho agua. ¿Te imaginas el impacto de 1.000.000 o mas de ciclistas bañándose al tiempo? Tendrías que repensar otra vez las ciudades, presentar otro proyecto. Hablando en serio Gina, no es necesario hacer grandes esfuerzos para acabar con los carros y buses de todos los colores, eso de todos modos va a pasar a mediano plazo, estemos o no de acuerdo, por una razón elemental: los combustibles fósiles se agotan, cada día adquieren mayor valor económico, estratégico y político. Y mientras eso pasa, nos exprimen. ¿Sabes cuanto aportamos el 20% que tenemos algún cacharro viejo por todos los conceptos para que el otro 80% tenga trabajo?, ¿o alguna idea aproximada de la cantidad de personas cuyo sustento se deriva directa o indirectamente de los carros? Si este factor no se considera en proyectos como el tuyo, tendrán que ser impuestos por la fuerza, con un costo social no enorme sino descomunal aún para el 80% de los sufrientes del que seguro te comprometerás públicamente a hacer parte. No quiero fastidiarte sino llamar tu atención sobre el hecho de que poseer un vehículo no nos convierte en sacrílegos criminales merecedores de la hoguera política y fiscal. Creo en ti, en tu capacidad, cuenta con mi voto otra vez. ¿Te conté que voté por ti? Me comprometo a aportar nuestro modesto grano de arena para eliminar o minimizar hasta donde sea posible los factores que hacen del carro particular un objeto indeseable para ti y para otros, pero no nos persigas, ayúdanos a encontrar la forma de integrarnos y de aportar a la ciudad y al país sin satanizarnos ni asfixiarnos, ¿vale? Sugerencia: Si todavía puedes, cambia el nombre de tu proyecto por el de "Comida, Salud, Educación y Calles para la gente". No conozco a Lucho. Amén. * Gerente general, Sociedad Colombiana de Automovilistas. Nit 900007239-1. Tel (+571) 6512986

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