Martes, 17 de enero de 2017

| 2005/03/06 00:00

Se apagó una luz

Lunes 07. La misión de Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional, seguirá adelante a pesar de su muerte. Columna de Gaby Gómez, lectora de SEMANA.COM.

Se apagó una luz

A fines de los años sesenta, un abogado inglés, durante su recorrido en el metro de Londres, lee un breve artículo sobre dos estudiantes portugueses condenados a siete años de cárcel por alzar sus copas para brindar por la libertad, en un régimen autoritario que controló los destinos de ese país por cerca de medio siglo. Su indignación le lleva a pensar en dirigirse a la Embajada de Portugal en Londres para dejar constancia de su protesta personal, pero en vez de eso, decide reflexionar acerca de la manera de movilizar un grupo más numeroso de personas de todo el mundo, interesados en que existiera un mayor respeto por los derechos humanos.

Escribió entonces un artículo, un "Llamamiento a favor de la amnistía" que publicó en la primera página del periódico The Observer. La invitación era a escribir una carta al Gobierno de Portugal haciendo una petición individual a favor de los presos, encarcelados y maltratados en violación de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La respuesta fue impresionante: durante los primeros seis meses llegó una avalancha de más de un millar de cartas.

El abogado era Peter Benenson y así fundó Amnistía Internacional en mayo de 1961, organización que cuenta hoy con casi dos millones de miembros, suscriptores y simpatizantes en más de 140 países y territorios. Desde el comienzo, el símbolo de AI es una vela encendida detrás de la alambrada.

El señor Benenson nació el 31 de julio de 1921, cuando no existía un solo tratado internacional de derechos humanos, no se había redactado la Declaración Universal ni había nacido lo que conocemos como "sociedad civil". Y su determinación constituye un aporte esencial al surgimiento de una opinión pública organizada y pacífica como fuerza cada vez más poderosa en el terreno político nacional e internacional.

Pero, sin perjuicio de lo que sin duda hace parte de la historia contemporánea, lo que resulta verdaderamente relevante es el bien que se ha podido hacer a personas de carne y hueso a través de estas acciones: aquellos cuya ejecución se malogró; aquellos a quienes dejaron de torturar; aquellos a quienes la presión de miles de cartas de todas partes del mundo, hizo que se salvaran sus vidas.

La misión de Amnistía Internacional consiste en realizar labores de investigación y acción centradas en impedir y poner fin a los abusos graves contra el derecho a la integridad física y mental, a la libertad de conciencia y de expresión y a no sufrir discriminación, en el contexto de su trabajo de promoción de todos los derechos humanos.

La Oficina de AI en Colombia fue cerrada en 1997 por razones de seguridad.

La vela permanece encendida por quienes siguen presos por defender pacíficamente sus convicciones, en procura de un mundo en el que todas las personas disfruten de todos los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal.

Peter Benenson murió el 25 de febrero de 2005.

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