Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/10/17 00:00

Sobre enterrar a Derrida dos veces

El académico y lector de SEMANA.COM, Oscar Guardiola, responde a la columna de Fernando Estrada sobre la muerte del pensador francés Jacques Derrida y señala por qué cree que el columnista cae en "errores inaceptables".

Sobre enterrar a Derrida dos veces

Fernando Estrada Gallego cae en un error al decir que Jacques Derrida denunció a quienes 'olvidan los principios que dicen defender en su obra y comienzan a proferir insultos, a decir todo lo que se les ocurre sobre el tema de textos que evidentemente jamás han abierto o con los que se han tropezado a través de un periodismo mediocre'. Ese error es el que invita al oscurantismo y al nihilismo. Y esa invocación, en un país como el nuestro, amenazado por el espectro oscurantista y nihilista de la guerra, es francamente inaceptable

Lo desconcertante es que sea el propio analista quien incluye la cita referida más arriba en su ambigua memoria del filósofo fallecido. No quisiera entonces suponer que no haya abierto sus textos, o que su análisis sea reducible a periodismo mediocre. De hecho, para hacer justicia, el analista parece reconocer en principio la incidencia política de Derrida entre nosotros ¿Cómo explicar entonces su error?

Su analista yerra al afirmar que Derrida no ha dejado nada entre sus 'seguidores' en el campo de las ideas y menos en el de la política. Es precisamente éste el campo en que sus ideas han contribuido de manera importante: herramientas como la 'diseminación' y la 'iteración' nos han ayudado a entender como los proyectos comparativistas desde la antropología cultural hasta el derecho comparado.

Desde esta perspectiva, presente en Devant la loi, en Déclarations de Independence, o Admiration de Nelson Mandela ou les lois de la réflection, en Márgenes de la Filosofía (1972/82), Fuerza de Ley (1992), Spectres de Marx (1993), For the Love of Lacan (1995), Marx and Sons (2002), en sus trabajos sobre Lévinas y en tantos otros escritos, nos ha sido posible identificar la exoticización de culturas y pueblos diferentes del 'occidental', la naturalización de decisiones políticas de convergencia, por ejemplo la 'globalización' o la 'guerra global', y la apelación a genealogías de filiación histórica, como algunas de las más importantes estrategias de gobernancia global. Es posible observar la operación de tales estrategias en discursos y prácticas como el Plan Colombia o en las negociaciones del TLC sobre el tema de cultura, que tan escasa atención han merecido a periodistas, analistas, políticos y ministros por igual.

Esta perspectiva informa intervenciones teóricas tan importantes entre nosotros, políticamente, como La Otra Guerra de Guardiola y otros (Plaza & Janés, 1999, Premio Nacional de Ensayo 2000), El Fracaso de la Nación del cartagenero Alfonso Múnera, La Teoría Impura del Derecho (2004) del Bogotano Diego López, el Grupo Latinoamericano de Estudios Subalternos, o la investigación sobre modernidad colonial que ya ha generado su propio panel junto a los movimientos sociales que se articulan en el Foro Social Mundial.

Ello explica el que Derrida o Foucault se hayan insertado mejor entre nosotros en las facultades de Ciencias Sociales o de Derecho, y en los programas de Estudios Culturales, que en los Departamentos de Literatura como sucedió en Estados Unidos, o en las Facultades de Filosofía. Estas últimas continúan luchando las luchas de otros, germanófilos contra francófilos, como revela la cita de Rorty que de manera muy apropiada dispone el analista al comenzar su 'memoria', para nuestro infortunio.

Los que no tenemos necesidad de auto-presentarnos como amanuenses coloniales de Derrida o de Habermas, o de cualquier otro, en el 'Sur global' podemos dedicarnos entonces a entablar diálogos productivos, des-colonizados, y socialmente relevantes con ellos. Con ese objeto Bruno Mazzoldi, el lector, traductor y compañero de viaje de Jacques Derrida que enseña y vive en Colombia desde hace más de veinte años, la excelente directora del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, Sylvia Ospina Henao, y yo, habíamos invitado a Derrida para que visitara Colombia el año entrante. Jacques había aceptado. Nos duele que su muerte haya interrumpido la frecuencia de estos diálogos y el haber podido extenderle nuestra hospitalidad, práctica de amistad política sobre la que escribió tanto. Pero ello no significa que el diálogo haya terminado, así analistas como el autor de la nota pretendan enterrar a Derrida dos veces.

Coda, al margen: Las guerras de la filosofía continental europea terminaron hace rato. ¿Cómo explicar entonces el error del analista? ¿Por qué seguimos luchando las luchas de otros, que esos otros ya no luchan? Las guerras culturales continentales terminaron con la entrega del Premio Adorno a Jacques Derrida, saludada por el propio Jurgen Habermas. Lo que sigue es filosofía post-continental, de la cual son protagonistas, en diálogo productivo con el norte global, filósofos del sur global que trabajan en nuestras tierras. Para ellos la entrega del Premio Adorno a Derrida tiene otro significado: el premio le fue entregado a un filósofo Africano. Tampoco es mera coincidencia que la Asociación de estudios Latinoamericanos Lasa, en su reunión del 2003, hubiese entregado el primer premio a un investigador no latinoamericano con presencia entre nosotros a la India Gayatri Spivak, lectora y traductora de Derrida en los Estados Unidos, y miembro prominente del Grupo de estudios Subalternos del Sudeste asiático. Por esa razón, junto al filósofo Colombiano Guillermo Hoyos, un reconocido lector del pensador alemán, habíamos estado planeando la realización de un seminario sobre Derrida durante todo el primer semestre de 2005 que culminaría con su visita a Colombia. Tras su muerte ese seminario adquiere aún mayor relevancia. Su analista será bienvenido al seminario, o si lo prefiere, a un debate sobre el legado de Derrida entre nosotros, para lo cual de seguro contaremos con los buenos oficios de Sylvia Ospina y de sus excelentes 'martes del municipal', ahí queda el reto.o mejor, el gesto de hospitalidad

*Profesor de la facultad de Ciencias Jurídicas, Universidad Javeriana
oguardiola@javeriana.edu.co

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