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| 12/12/2004 12:00:00 AM

Tibú: ¿el principio del fin?

Miércoles 15. Los guerrilleros y paramilitares que siguen combatiendo en la selva deben estar muriéndose de la envidia por los que ya se desmovilizaron, opina Leonor Fernández, lectora de SEMANA.COM.

" Este, no es el fin; ni siquiera es el principio del fin, es solo, el fin del principio".
Winston Churchill

Aunque la entrega de armas del Bloque Catatumbo, despierte escepticismo en tantas personas, no puedo menos que mirar con esperanza este acto de paz que hasta hace solo tres años parecía inimaginable.

Pero, dirán algunos, si solo se ha desmovilizado un 15% de las AUC, ¿ qué pasa con el 85% restante?, ¿y la guerrilla?

Eso es cierto. Esos grupos armados todavía no se deciden a entregar las armas, pero, muy probablemente, estarán pendientes de lo que suceda con estos reinsertados.

Por eso precisamente tiene tanta trascendencia este comienzo y por eso también es tan importante que la reincorporación a la vida civil de este grupo de ex combatientes se logré satisfactoriamente.

Por lo demás, estoy segura, que la entrega de armas del Bloque Catatumbo, ha puesto a reflexionar a más de un guerrillero y paramilitar.

¡Qué envidiable debe parecerles, desde sus cambuches en mitad de la selva, volver algún día a las comodidades de la civilización!, ¡Qué esperanzador debe ser para ellos poder por fin lavarse las manos tintas de la sangre de tantos inocentes, dejar de aterrorizar pueblos inermes y asesinar sin piedad mujeres y niños! ¡Qué increíble no sentirse siempre perseguidos y atacados!; abandonar la manigua, las enfermedades tropicales, las privaciones y vejaciones y volver a disfrutar las cosas lindas de la vida, la dulzura de un hogar, la dicha de ver crecer a sus hijos y la satisfacción de poder apoyar a sus padres.

¡ Qué maravilla poder salir de ese infierno en el que han convertido sus vidas, y acabar de una buena vez con esta guerra interminable que ya no tiene sentido porque ya se perdió en el único frente que no podía perderse: en el corazón del pueblo colombiano!

Este, creo yo, es el verdadero sentido, la auténtica trascendencia del emocionante acto que se ha producido en la hacienda "Brisas del Sardinata" en el corregimiento de Tibú: la alternativa que se ofrece a los alzados en armas de recobrar su dignidad como personas y comenzar con valentía y entusiasmo, una nueva vida.

El desarme es una fiesta a la que nadie quiere llegar primero. Pero ya empezó esa fiesta y es de esperar que todos los combatientes de esta lucha suicida se vayan incorporando poco a poco a esta celebración y permitan que Colombia pueda dejar de gastar su escaso presupuesto en reconstruir la infraestructura destruida vandálicamente y en comprar armamento.

Allí, en Tibú, en ese corregimiento de Santander que tan pocos de nosotros conocemos, pero que pasará a la historia como un lugar de promisión, acaba de encenderse una llamita de esperanza, una llamita pequeña, es cierto, pero que alienta nuestro optimismo y nos hace pensar con ilusión que en un día cercano, los colombianos podremos trabajar unidos para lograr el progreso y el bienestar de nuestro pueblo.
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