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| 2/14/2000 12:00:00 AM

Tiempos de revolución

La fusión de Time Warner por AOL es sólo el principio del reinado universal de Internet...

La fusión de Time Warner por AOL es sólo el principio del reinado universal de Internet







Fiebre, boom o explosión. Cualquier calificativo se puede quedar corto para explicar el comportamiento bursátil de los valores de telecomunicaciones, alta tecnología e Internet en los últimos tres años.



La escalada alcista de las grandes empresas de telecomunicaciones parece no conocer límites, y ha hecho de estos negocios el tema económico de moda. Pero no sólo porque sus empresas lideran las subidas de los mercados bursátiles de todo el mundo sino por la lucha abierta que están protagonizando las grandes compañías del sector por hacerse con los mejores aliados.



El caso más reciente es la fusión de la proveedora líder de servicios de Internet, America Online, con el gigante de los medios de comunicaciones, Time Warner. La nueva empresa, que llevará el nombre de AOL Time Warner Inc. combina una cartera netamente internacional de marcas de espectáculos incluyendo el canal noticioso CNN y las unidades de películas, revistas y música de Warner con el mayor proveedor de acceso a Internet a nivel mundial.



La operación corporativa de 350 mil millones de dólares y considerada por analistas como la mayor de la historia, crea un gigante en materia de comunicaciones, medios de prensa, música, entretenimiento, televisión e Internet.



Con el acuerdo Time Warner tendrá acceso al vasto imperio de AOL -que concentra 50 por ciento del mercado de acceso en línea a Internet en Estados Unidos- y que le servirá como canal de distribución de sus marcas en Internet. AOL por su parte, podrá aumentar el contenido de sus dominios y la velocidad de distribución de Internet -limitado a 56 mil bytes por segundo- gracias a la rapidez que ofrece la conexión por cable de Time Warner y que asciende a varios millones de bytes por segundo, con posibilidades de difusión de vídeo en tiempo real.



El nuevo grupo, a manos del control de AOL, destaca el poderío de las recién llegadas empresas de la Web de aprovechar su alto valor en el mercado para tomar el control de los gigantes de vieja data.



Los pájaros tirándole a las escopetas



Para hacerle frente a un mercado cada vez más global y competitivo, las compañías tradicionales han llegado a la conclusión de que necesitan expandir sus áreas de negocio hacia el Internet y así ofrecer un valor añadido a sus productos.



Por ello empresas de gran tradición como Time Warner -que cuentan con mas de un siglo de vida- han emprendido una carrera desenfrenada en busca del socio virtual perfecto, con un objetivo muy razonable: expandirse para sobrevivir, aún si esto implica dejar el control de la compañía en manos de los nuevos negocios cibernéticos.



De esta forma, el mundo entero está siendo testigo de una auténtica revolución originada en la intensificación de la competencia, en los cambios en el mercado de valores y en la necesidad de alcanzar una "masa crítica" de clientes. Esto da lugar a la integración de firmas de Internet con los legendarios conglomerados de los medios de comunicación, servicios financieros y los gigantes de la venta al detal.



La alianza AOL - Time Warner crea las expectativas de que se generen acuerdos similares entre empresas que buscan adaptarse a la presencia de Internet, así como a los desafíos y oportunidades que presenta. En este sentido, analistas ven muy probable que durante este año empresas de Internet como Yahoo!, Lycos y Microsoft busquen asociarse con compañías de medios de contenido como Disney, News Corp, CBS, o con firmas de transmisión como AT&T o Bell Atlantic.



Sin embargo, las implicaciones de estas posibles uniones van más allá de ser una buena noticia para los inversionistas que tuvieron la visión de comprar acciones de esas empresas hace unos meses. La probabilidad de que la torta de telecomunicaciones se quede en manos de un pequeño grupo de corporaciones, amenaza con furia al mundo entero.



Los riesgos



Hasta hace unos pocos años eran motivo de preocupación los famosos “grupos de prensa”, fenómeno que venía desde comienzos del siglo pasado y que expresaba los peligros de la concentración en los periódicos y revistas. Hoy en día el término ha cambiado y se habla de los famosos grupos multimedia, con el fin de describir a las sociedades empresariales que abarcan todos los medios de comunicación, incluido Internet.



La diferencia de este fenómeno no es sólo cuantitativa y nominal. La prensa (periódicos y revistas) tiene -per se- un mercado reducido y excepcionalmente rebasa el ámbito nacional. En la etapa de la concentración multimedia se amplia la operatividad de los grupos a todas las formas de comunicación de masas, difusores de información y formadores de opinión pública.



Esta última tendencia se ha venido consolidando desde hace un par de años mediante la adquisición o control de pequeñas empresas muy especializadas en sus mercados. Dicha concentración de actividades se extiende a todas las modalidades técnicas de difusión de información: Prensa, radio, televisión, cine, vídeo, editoriales, productoras de cine, productos y servicios de entretenimiento, bases de datos, telecomunicaciones y servicios documentación como Internet, equipos receptores y reproductores, etc.



Preocupante o no, se trata de un sector que intenta sacar partido de todas las manifestaciones informativas y de sus tecnologías. Sobre todo en esta era en la que es necesario tener una presencia planetaria para poder servir a los clientes multinacionales.
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