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| 2/7/2008 12:00:00 AM

“A mí me quieren eliminar física o moralmente”

El senador Luis Fernando Velasco afronta una situación insólita: la justicia lo investiga simultáneamente por nexos con los paramilitares y la guerrilla. ¿Cómo y por qué se llegó a este delirante punto? Le responde a Juan Esteban Mejía, de Semana.com

En un organigrama del octavo frente de las Farc, hecho al parecer por inteligencia militar, figura el senador Luis Fernando Velasco como supuesto ideólogo político de ese grupo guerrillero. Por otro lado, la ex congresista Rocío Arias declara y reitera que aquel político liberal hizo pactos con paramilitares para tener beneficios políticos.

Mientras tanto, en su vida pública ha sido reconocido por sus duras críticas al paramilitarismo y al proceso de desmovilización que se hace hoy con ellos. Fue coordinador de la ley que tipificó los delitos de lesa humanidad (que dejan sin suelo político a las Farc y le dan carácter de terroristas). Ha hecho serias críticas a las capturas masivas ejecutadas por la fuerza pública. Y se ha enfrentado contra poderosos caciques políticos de su región.

Mejor dicho, está lleno de enemigos. Hoy, testimonios que reposan en la Fiscalía lo vinculan tanto con grupos guerrilleros como con paramilitares. La Corte Suprema de Justicia lo investiga.

Semana.com: ¿De dónde salió el cuento de que usted hace parte de la guerrilla?
Luis Fernando Velasco: Yo sabía desde hace rato que mi foto aparecía en el organigrama del octavo frente de las Farc. Fuera de eso, en diciembre de 2007 un informante reinsertado de la guerrilla le dijo a la Fiscalía que en 2005 yo tuve continuos encuentros con las Farc en la cordillera del Patía.

Semana.com: ¿Y usted sí estuvo allá en ese año?
L.F.V.:
Yo puedo demostrar sin ningún problema que en ese año, muy seguramente, no fui a Patía y si fui, lo hice una vez, y a la cabecera.

Semana.com: ¿Cómo demuestra eso?
L.F.V.:
Mire, mis movimientos en el Cauca son perfectamente demostrables. Eso queda en todos los registros porque por problemas de seguridad, entre otras cosas con la guerrilla, tengo que moverme permanentemente con escoltas del DAS y la Policía. Desde que piso el aeropuerto hasta que me devuelvo para Bogotá, quedan registradas mis rutas. Me parece importante mostrarle a la Corte esos movimientos.

Semana.com: O sea que nunca está solo y tiene gente al lado viendo qué hace...
L.F.V.:
Por supuesto. Sobre todo cuando voy a regiones como Patía, que tienen problemas de seguridad. A ese tipo de lugares no voy con los cuatro escoltas que tengo normalmente, sino que me asignan una unidad de mínimo 12 agentes que no me desamparan ni un segundo.

Semana.com: ¿Ellos pueden ser testigos de sus actos?
L.F.V.:
Claro. Me parece también importante que la Corte pueda hablar con mis escoltas. Ellos saben con quién hablo y dónde. Sus versiones son valiosas para aclarar los señalamientos que me hacen. También es bueno que la Corte tenga en cuenta a la persona que responde por la seguridad de los dirigentes políticos en el Cauca, que es quien debe tener un registro de hacia dónde nos movemos.

Semana.com: Ellos serían una parte de su defensa. ¿Qué más argumentos tiene para demostrar que es falso lo que dice el informante reinsertado?
L.F.V.: Él dice que yo tuve beneficios de la guerrilla para ser elegido como senador en 2006 en las mesas de Santa Cruz, Don Alonso, El Hoyo, La Fonda, La Mesa y Brisas. Y mire, en todos esos lugares tuve cero votos (muestra las constancias electorales de la Registraduría).

Semana.com: ¿Entonces dónde lo eligen a usted?
L.F.V.:
Yo soy políticamente fuerte en Bogotá, Cali y Popayán. Allá siempre he ganado, pero no en los sitios que señala el informante.

Semana.com: Tiene otro argumento. ¿Hay más?
L.F.V.:
Por supuesto. La persona que me señala insinúa que estuve aliado con la hoy representante Gema López, haciendo acuerdos con la guerrilla y andando con ella. Pero le confieso algo. Si alguien fue bastante agresiva contra mi campaña, fue la doctora López. Ella es una política aguerrida y es una contradictora muy dura y la he tenido como contradictora durante toda mi vida política. El informante también dice que ella tuvo pactos con la guerrilla.

Semana.com: ¿Usted nunca ha coincidido con la representante Gema López?
L.F.V.:
La única vez en que hemos estado juntos ella y yo fue en el apoyo que le dimos en las elecciones pasadas al candidato a la gobernación Eduardo José González. Y eso fue dos años después de la fecha señalada por el informante.

Semana.com: ¿Qué tenía de particular ese candidato?
L.F.V.:
Que con él nos enfrentamos fuertemente a quien yo llamaba el candidato del establecimiento. Era el que contaba con el afecto del gobierno y básicamente todas la huestes uribistas. Nos enfrentamos a una coalición de la que hacían parte el Partido de la U, Cambio Radical, los conservadores, Convergencia Ciudadana. El senador Juan Carlos Martínez Sinisterra era uno de los principales soportes. También hacía parte un sector del partido Liberal y para nadie era un secreto que su jefe de debate era el anterior gobernador del Cauca Juan José Cháux.

Semana.com: ¿Fue en el cierre de esas campañas regionales cuando a usted lo grabaron al lado de un supuesto guerrillero?
L.F.V.: Le voy a explicar qué pasó. Cerrando la campaña de las pasadas elecciones regionales, las de 2007, fui al municipio de Patía a un evento de clausura del candidato que yo apoyaba. Hubo una manifestación muy grande. Tengo entendido que había unas 3.000 personas. Yo fui con un gran operativo de seguridad, pero eso no me impidió saludar a todo el que se me acercaba. A uno como político lo saluda mucha gente. En una de esas, se paró una persona a mi lado y nos grabaron con cámaras de video. La imagen llegó luego a la Fiscalía, al Ejército y a algunos medios de comunicación. Esa persona que estaba a mi lado, fue acusada luego de pertenecer a la guerrilla y esa es una de las pruebas que trataron de venderle a los medios diciendo que yo tenía acuerdos con las Farc. Algo totalmente ridículo.

Semana.com: A usted se le reconoce porque en los debates sobre paramilitares y la ley de Justicia y Paz ha sido de los congresistas que más guerra ha dado...
L.F.V.: Claro que sí. Públicamente he dicho que cada día queda más evidencia de que el paramilitarismo se ha reciclado, que sigue delinquiendo, que desde las cárceles siguen manejando las estructuras paramilitares del país. Y ya no es solamente evidencia, sino que tengo pruebas y grabaciones que también me van a servir para explicar cómo es que mi vinculación con esos grupos es un montaje y se las voy a entregar a la Corte.

Semana.com: ¿Qué ha dicho usted en contra de la guerrilla?
L.F.V.:
También he denunciado los desafueros de la guerrilla. Yo fui el coordinador ponente de la ley que tipificó los delitos de lesa humanidad, que son los que cometen los guerrilleros en este país.

Semana.com: Y también ha sido crítico con el Estado...
L.F.V.:
Si ha habido algo monstruoso en este país, que debería removernos la conciencia a los colombianos son las capturas masivas. En Colombia existió, y parece que va a revivir, un mercado de informantes, personas que decían ser reinsertados de la guerrilla.

Semana.com: ¿Qué hacían?
L.F.V.:
Se ponían capuchas y salían a las pequeñas poblaciones de Colombia a señalar de guerrilleros a un mundo de gentes. En el año 2004, capturaron a más de 6.500 colombianos. Algunos de ellos estuvieron hasta tres años en prisión. Tuvieron que soltarlos porque no había ninguna prueba que los pudiera realmente vincular con la guerrilla. Pero con algo más grave. A los que, como dicen en el argot popular, daban dedo, o los señalaban, les daban plata. A todos esos inocentes que estuvieron presos hay que indemnizarlos. ¿Sabe cuánto le va a costar todo eso a la Nación?

Semana.com: Mejor dicho, usted ha criticado a todo el mundo. Eso debe enfrentarlo contra enemigos no muy pequeños.
L.F.V.: Mire le cuento algo. La Fiscalía encontró que el paramilitar conocido como alias ‘Lugo’ estaba extorsionándome desde la cárcel de Palmira y ha recibido instrucciones de la cárcel de Itagüí. El Inpec lo trasladó a esa cárcel, donde está ‘H.H’, que es su jefe y que le da órdenes. ¿Sabe quién tiene el poder para trasladar a un paramilitar de cárcel? A mí esto me tiene asombrado.

Semana.com: ¿Cómo llega usted a ser vinculado con los paramilitares?
L.F.V.:
A mí la Corte me llamó a rendir versión libre, básicamente, por las declaraciones de la ex congresista Rocío Arias y por las declaraciones del comandante ‘H.H’, que es el jefe de alias ‘Lugo’. Entre otras cosas, ‘H.H’, dijo que se había reunido conmigo y luego se retractó. Dijo que él no había pactado nada conmigo, pero sí su gente, y su gente es ‘Lugo’.

Semana.com: ¿Entonces, según las versiones, cuándo se dieron sus supuestas alianzas con cada grupo?
L.F.V.:
Supuestamente, me había reunido con los paramilitares con el fin de tener beneficios políticos de ellos en el 2002 y luego habría recibido apoyos electorales en el 2006 de varios frentes de la guerrilla. De manera que es ridículo que una persona que los ha enfrentando tanto, reciba apoyos políticos en el 2006 y en el 2002. A los que me señalan con paramilitares les está pasando lo mismo que a quienes de vinculan con la guerrilla: en las zonas donde tuve menos tuve votos en 2002 fueron las controladas por paramilitares.

Semana.com: ¿Han atentado contra su vida?
L.F.V.:
Sí. En el 2000 intentaron secuestrarme. Parece que fueron paramilitares. A mí me cobraron mucho haber defendido en ese entonces el intercambio humanitario y haber sido autor de ese proyecto de ley. Con las Farc también he tenido problemas. En la campaña regional de 2007 recibí llamadas del comandante de la Policía de Cauca y me dijo que no podía ir a determinadas zonas porque temían que las Farc atentaran en mi contra. El 8 de noviembre del año pasado, me hicieron un atentado muy grande en el departamento del Caquetá. Me estallaron siete bombas al paso de mi carro. Me salvé porque venía en un carro de blindaje cinco. En el vehículo que venía detrás, quedaron dos heridos y uno de ellos de gravedad.

Semana.com: ¿Quién puede estar detrás de todo lo que le está pasando?
L.F.V.:
Yo tengo mis sospechas de algunas personas, pero no voy a ser tan irresponsable de dar nombres ahora. Lo único que le puedo asegurar es que a mí me quieren eliminar física o moralmente. Eso lo tengo claro.
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