Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/04/23 00:00

¿A qué va Uribe a Cali?

El presidente Álvaro Uribe y todo su gabinete se trasladó a la capital del Valle. Un compromiso que hizo luego de la bomba con que las Farc destruyeron el comando de Policía hace 15 días. ¿Respaldo o dudas sobre la gestión local?

El Presidente de la República, Álvaro Uribe, estará hasta el próximos sábado en Cali con varios ministros de su gabinete. Apolinar Salcedo, acalde de la ciudad, atraviesa por uno de los momentos más difíciles de su administración.

Por primera vez en la historia reciente del país el Presidente de la República se va de Bogotá durante una semana y traslada su agenda oficial hacia otra capital, en este caso la de Valle del Cauca. Desde este lunes y hasta el próximo sábado, Uribe despachará en Cali, acompañado por los más altos representantes del gobierno. En la ciudad hay incertidumbre sobre lo que este viaje quiere decir. Para unos es un mensaje de apoyo a una urbe que ha sufrido los embates del terrorismo, pero otros piensan que es el colofón de la peor administración que ha tenido Cali en la última década.

Con este viaje el Presidente cumple la promesa que les hizo a los caleños luego de que las Farc volaran, con un carro bomba, el 90 por ciento del comando de Policía. Su visita es bien recibida por la mayor parte de las personas que consultó SEMANA: líderes gremiales, políticos, Ejército y Policía coinciden en afirmar que con ella se busca recuperar la confianza en el Estado. Un empujón que los caleños parecen necesitar, después de la muy desprestigiada labor de su alcalde, Apolinar Salcedo. La estadía de Uribe puede quedar gravada en la historia de Cali si la Procuraduría General de la Nación confirma la destitución de Salcedo y su inhabilidad por 16 años para ocupar cargos públicos. Medida tomada por esta entidad, en diciembre pasado, ante las graves irregularidades halladas en el contrato para modernizar la Secretaria de Hacienda del municipio, y cuyo resultado en segunda instancia lleva un mes de atraso.

Durante la semana que permanecerá en Cali, Uribe dirigirá cuatro encuentros con la comunidad, actividades en las que estará acompañado por los ministros de Defensa, Juan Manuel Santos; del Interior, Carlos Holguín Sardi y de Protección Social, Diego Palacios. También del director de la Policía Nacional, general Jorge Daniel Castro. Uribe Vélez se reunirá con la gente de los barrios que fueron militarizados por orden suya, cada mañana presidirá un consejo de seguridad e, incluso, le alcanzará el tiempo para inaugurar el primer Centro de Atención Inmediata Blindado (CAI) que instaló la Policía en esta ciudad.

Como si fuera poco, Uribe ha dicho que no descuidará la agenda nacional, así que en su improvisada sede de Cali presidirá consejos de ministros, recibirá a embajadores, congresistas, sostendrá reuniones privadas y es posible que atienda compromisos en otras ciudades cercanas. Además, en el plano local, el presidente dirigirá las juntas directivas de entidades del municipio como el MIO (Masivo Integrado de Occidente), Emsirva (Empresa de recolección de basura) y Emcali (Empresa de Servicios Públicos). También estudiará el informe que los miembros del gabinete caleño le presentarán sobre el estado de las inversiones hechas en salud, educación, recreación, vivienda y medio ambiente con recursos nacionales.

¿Quién manda a quién?

Nadie ha sabido explicar a ciencia cierta por qué viene el Presidente y se queda una semana en Cali. Para Miguel Yusty, secretario del gobierno local, la iniciativa del presidente responde a la importancia estratégica de esta ciudad en el marco de la Política de Seguridad Democrática, eje central de su gobierno. “Cali es el baluarte de la guerra contra las Farc en el sur del país. Por eso tenemos que desarticular el corredor del terrorismo Buenaventura-Cali que utiliza las comunas del distrito de Aguablanca para su ingreso a esta capital. Permitir que la violencia llegue a los niveles de Buenaventura, es generarle un serio problema a la seguridad democrática y así lo ha entendido el presidente Uribe, como jefe máximo del orden público en Colombia”, dijo Yusty a los medios de comunicación.

Agregó que el Presidente “busca ‘descriminalizar’ las comunas y comprometer a los actores armados en pactos de paz, un modelo que ha funcionado con éxito en Bogotá y Medellín, pero que infortunadamente no ha sido posible aplicar en Cali porque acá no existen grupos cohesionados, sino que las Farc contratan a la delincuencia común para sus fechorías”.

Pese a que las promesas de aumentar el pie de fuerza del Ejército con el traslado de una brigada móvil en mayo, al igual que la posibilidad de que el Presidente comprometa recursos para la inversión social (en medio de sus concejos comunitarios) son a todas luces positivas para la ciudad, su visita tiene otras lecturas y no todas las opiniones son a favor del tour presidencial.

Gloria Hurtado, columnista del diario El País y psicóloga de profesión, se refirió así al arribo de Uribe: “Uribe ‘saca’ todo el Gobierno y despacha desde provincia, desde Cali. Pero, ¿por qué su deferencia con Cali? ¿Somos su ciudad privilegiada? ¿Nos protege mucho? La protección tiene dos mensajes: uno, superficial, protejo porque amo inmensamente. Pero también la protección tiene una carga de incapacidad grandísima: se protege no porque se quiera mucho, sino porque se considera tan incapaz al otro u otra, que hay que protegerlo con la presencia del que sí es capaz. Si Uribe nos protege tanto, ¿así somos de incapaces? Siguen las preguntas: ¿lo que se cocina contra Cali es de tal magnitud que el Presidente debe desplazar todo su gobierno para prever el peligro? ¿La incompetencia del Alcalde es tan grande que ni siquiera con órdenes desde Bogotá puede funcionar, hasta el punto de que el Presidente tiene que estar aquí, comprobando lo que se hace? ¿A eso viene Uribe a Cali, a ‘poner orden’? Claro que bueno que venga y nos ayude. Pero como es una medida inusual, se presta para muchas interpretaciones. Con o sin Presidente, Cali debe reaccionar porque antes que nada, es tarea nuestra construir nuestro futuro”.

Por su parte el cuestionado alcalde, Apolinar Salcedo, reconoció que "si no hubiera sido por el apoyo del Presidente mi gestión al frente del municipio habría sido mucho más difícil”. Pero recalcó que no es por falta de liderazgo o autoridad, el motivo de su visita, y que lo ve desde al lado positivo, “me alegra que Uribe acompañe a Cali”, concluyó Salcedo.

Por encima de las polémicas que esta decisión presidencial conlleva, la visita de Uribe coincide con el renovado espíritu cívico que parece despertar en los caleños a raíz del atento terrorista: una marcha para rechazar a los violentos que convocó más de 200.000 personas a las calles y la Teletón del próximo 5 de mayo, evento que busca recaudar fondos para los comerciantes y vecinos damnificados por la explosión, así lo demuestran. Lo cierto es que el primer mandatario llegó este lunes con más de tres horas de retraso, y de inmediato montó su centro de operaciones en el Batallón Pichincha, de la Tercera División del Ejército, al sur de la ciudad. Sobre las cuatro de la tarde estuvo en un consejo comunitario en el centro de capacitación Don Bosco, de la Comuna 13 de Aguablanca, donde se dieron cita unas 350 personas.

Las autoridades de Cali han puesto en vigor fuertes medidas de seguridad ante la decisión del presidente Álvaro Uribe de gobernar durante seis días desde la capital del Valle. La Tercera Brigada del ejército restringió el porte de armas de fuego, aún con salvoconducto. También quedó prohibida la circulación de motos, gas y escombros en las rutas por donde se movilice el Presidente. De igual manera, la agenda que cumplirá Uribe durante esta semana, se mantiene en el más estricto secreto por razones de seguridad.

La estadía del primer mandatario en la Sultana del Valle comenzó esta vez con una buena noticia. La semana pasada, en una acción que mereció su elogio, la Policía y el Ejército desmantelaron la totalidad de la banda que dirigió el ataque al complejo policial de Cali. (Ver nota relacionada)
 
Para conveniencia del país y sobre todo de Cali, el próximo fin de semana muchos colombianos esperan ver resultados eficientes que no sólo develen a los culpables de los atentados contra poblaciones como Buenaventura, sino que, a la largo plazo, den una solución estructural al problema de narcotráfico e institucionalidad que tiene esta capital.

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