Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/05/16 00:00

Aceptemos la revaluación

¿Por qué se insiste en satanizar la revaluación y no, mejor, tomar medidas para sacarle provecho se pregunta Germán Verdugo, de Correval

Aceptemos la revaluación

En lo corrido de este año el peso colombiano acumula una revaluación de 12.4% frente al dólar, siendo una de las monedas que más se ha fortalecido recientemente. Esta situación ha generado grandes despliegues en medios de comunicación, medidas de emergencia de las autoridades económicas y, definitivamente, lo ha convertido en el protagonista económico del primer semestre.

¿Por qué las medidas tomadas a lo largo de estos años no han podido evitar que continúe el proceso revaluacionista que ya completa cuatro años? La principal razón es que es un fenómeno internacional que tiene que ver con la debilidad del dólar frente a la mayoría de economías con régimen de tasa de cambio libre. En efecto, las bajas tasas de interés en las economías desarrolladas, los amplios déficit fiscal y en cuenta corriente de Estado Unidos, sumado a los buenos resultados económicos de las economías emergentes han derivado en el continuo fortalecimiento de las monedas latinoamericanas que claramente se han favorecido de este círculo “virtuoso”.

No obstante, tampoco se puede olvidar que hay factores locales muy importantes y que recientemente han tomado mayor relevancia. Al respecto cabe resaltar el diferencial de tasas de interés que se ha venido ampliando rápidamente en lo corrido de 2007, en la medida en que el Banco de la República ha incrementado la tasa de interés de referencia, mientras la Reserva Federal ha mantenido estable la tasa de interés de referencia para E.U. Colombia es de los pocos países de la región que tiene una postura de política monetaria restrictiva en este momento.

Más allá de ahondar en los factores del fenómeno revaluacionista, (tema muy trillado), es oportuno cuestionarse si verdaderamente tener una moneda “fuerte” es negativo cuando significa mayores facilidades para invertir, menores precios para los consumidores, menores costos sobre la deuda externa (privada y pública), menores presiones sobre la inflación, entre otros.

¿Por qué se insiste en satanizar la revaluación y no, mejor, tomar medidas para sacarle provecho, en vez de tomar medidas que distorsionan un mercado aún incipiente como el de coberturas cambiarias que en últimas terminarán afectando negativamente a los exportadores? ¿Por qué no ser creativos para sacar ventaja de la gran afluencia de divisas en vez de estar peleando contra una realidad que se sale del control del Banco Central?

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