Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/06/23 00:00

Águilas Negras amenazan a dirigentes sociales en Barrancabermeja

Después de dos años de calma, vuelven a prenderse las alarmas por la violencia contra algunas organizaciones no gubernamentales. En un panfleto, el grupo armado señala como objetivos militares a seis agrupaciones sindicales y de derechos humanos.

El número de hombres que hay en los nuevos grupos ilegales ha crecido a tal punto, que es como si el 40 por ciento de los paramilitares que dejaron las armas volvieran a tomarlas.

Vuelve el terror a Barrancabermeja (Sandander), después de varios años de relativa calma. Seis organizaciones no gubernamentales y asociaciones sindicales que llevan varios años trabajando en el Magdalena Medio fueron declaradas objetivo militar por el grupo emergente conocido como las Aguilas Negras. Todas recibieron un comunicado impreso, con membrete a color y donde se las acusa directamente de ser auxiliadoras de la guerrila.

Con ese panfleto llegó también la preocupación a las organizaciones sindicales Asociación de Directivos Profesionales y Técnicos de Empresas de la Industria del Petróleo de Colombia (Adeco) y Unión Sindical Obrera (Uso) y las ONG Comité Regional por la Defensa de los Derechos Humanos (Credhos), Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (Acvc), Asociación de Desplazados Asentados en el Municipio de Barrancabermeja (Asodesamuba) y Organización Femenina Popular (OFP), todas defensoras de derechos humanos.

Las Águilas Negras justifican la amenaza diciendo que “una vez más nos estamos llenando de guerrilleros rasos, que escondidos bajo sucios y burdos engaños a los pobladores, quieren tomar el control de la ciudad para volver a los viejos tiempos en los cuales solo había extorsiones, asesinatos, sindicalistas y ONG a su servicio, para colmar sus fines revolucionarios y con esto buscar la desestabilización del Estado”.

En seguida, advierten que “nuestra organización no está dispuesta a permitir la entrada de estos guerrilleros ni de sus auxiliadores, que se han atrevido a poner pie nuevamente en nuestra Barrancabermeja”.

Y señalan que las organizaciones en mención “están llenas de sindicalistas revolucionarios y auxiliadores de la guerrilla, están promoviendo y financiando el nacimiento y accionar de estos grupos insurgentes, por esta razón son declarados enemigos nuestros y objetivo militar por parte de nuestra organización”.

Según le comentó a Semana.com uno de los afectados por esta amenaza, el actuar que vienen notando en las Águilas Negras es idéntico al que utilizaban los paramilitares desmovilizados. “Este tipo de comunicaciones suelen llegar dos o tres veces al año”, dice el dirigente, cuyo nombre omite por su seguridad.

Este año ya van dos. La primera fue el 12 de marzo, cuando un comandante paramilitar que se hace llamar ‘Camilo’ anunció un rearme nacional y declaro “objetivos militares fase A” a varios “medios de comunicación, ONG, embajadas, congresistas y ex congresistas, ciudadanía en general de apoyo y colaboración logística a la narcoguerrilla”. Sin embargo, en esa ocasión no se dieron nombres tan detallados como sí lo hicieron en el reciente comunicado.

Las nuevas amenazas llegaron justo cuando el Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos presentó un informe en el que consta que en Colombia el 95 por ciento de las violaciones a los Derechos Humanos queda en la impunidad. Esa cifra sitúa a Colombia entre los peores situados junto a China, República Democrática de Congo, Zimbabwe, Sudán, Somalia, Chad y Uzbekistán.

Entre los problemas más graves que afrontan los defensores de Derechos Humanos es la estigmatización, incluso por parte del presidente Álvaro Uribe. Ese tipo de señalamientos pone en peligro a estos dirigentes, sobre todo ahora, cuando el número de hombres que hay en los nuevos grupos ilegales ha crecido a tal punto, que es como si el 40 por ciento de los paramilitares que dejaron las armas volvieran a tomarlas.

Actualmente están lloviendo nuevamente denuncias por amenazas a organizaciones sociales, no sólo en Barrancabermeja, sino en otras regiones donde han resultado aporreados miles de campesinos como consecuencia de la guerra que vive el país.

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