Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/04/20 00:00

Al Gore dice que Uribe debe resolver las acusaciones sobre paramilitarismo

Una cosa quedó clara esta semana: el escándalo de la para-política llegó a la Casa de Nariño. Tras su vehemente defensa del jueves en la noche por televisión, el viernes el presidente Uribe tuvo que volver a responder los cuestionamientos sobre vínculos con los paras frente a los periodistas internacionales, en Miami

El vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez.

La última edición de la revista The Economist, sin duda el semanario más influyente del mundo, trae en carátula un tema de gran interés: la historia del estudiante de origen surcoreano Cho Seung-Hui, protagonista de la matanza de 32 personas en la Universidad de Virginia. En sus páginas interiores hay un artículo sobre Colombia que dice: “El escándalo de la para-política toca de cerca al presidente Uribe”.
 

El hecho refleja una situación que hasta ahora no había ocurrido. Y es que a pesar del monumental escándalo por los nexos entre los paramilitares y los políticos, el presidente Álvaro Uribe Vélez había salido indemne.

Si bien es cierto que la polémica tocó a su gobierno al alcanzar a su canciller María Consuelo Araújo –persona inocente pero hermana del senador Álvaro Araújo Castro, actualmente preso, e hija de Álvaro Araújo Noguera, hoy prófugo de la justicia– y a su director del DAS, Jorge Noguera –quien responde ahora judicialmente por presuntos hechos delictivos relacionados con vínculos con las AUC–, la opinión pública le daba un voto de confianza inmenso al Presidente.

Todo empezó a cambiar dramáticamente esta semana. Primero fue el debate en el Congreso realizado por el senador Gustavo Petro (ver artículo relacionado) en el que cuestionó al Presidente y a su familia, y luego, la sorpresiva revelación del propio Uribe en una rueda de prensa en la noche del jueves: Al Gore, una de las figuras de mayor peso en la bancada demócrata, ex vicepresidente de Estados Unidos y una figura reconocida en todo el orbe por su defensa del Medio Ambiente, cancelaba la participación en un acto al que iba Uribe. Esto es, se negaba a sentarse en la misma mesa con él (Ver artículo anexo).

Efectos impredecibles
 
Aunque el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado en el que informaba que no había tenido ningún contacto con Al Gore porque “es un ciudadano particular” que “tiene sus opiniones personales”, lo cierto es que escándalo ya era imparable y sus efectos, por ahora, son impredecibles.

Previamente, en la mañana del viernes, Gore había dicho a través de un comunicado que el presidente Álvaro Uribe debía resolver las acusaciones sobre paramilitarismo. “Las acusaciones que han surgido en el último mes y en esta semana son muy preocupantes”, expresó Gore, quien además informó que cuando se le invitó al acto, no se le informó que Uribe estaba en la agenda. Y fue más allá: advirtió que hasta que este capítulo “muy serio” no llegue a su fin, no considera prudente aparecer en un evento con el mandatario colombiano.

Lamento de Uribe

Este viernes la agencia AP envió al mundo un artículo que tituló: “Uribe deplora ausencia de Al Gore en acto en Miami”. En el artículo se informa que el Presidente de Colombia defendió su gobierno de acusaciones que lo relacionan con grupos paramilitares y le pidió al ex vicepresidente estadounidense Al Gore que examine más a fondo el caso colombiano antes de tomar medidas como la de ausentarse de una convención de Miami para no coincidir allí con él.
 
“Deploro la no presencia del ex vicepresidente Al Gore”, expresó Uribe durante una conferencia de prensa en Miami, donde asistió a una convención sobre el impacto del cambio climático en América Latina, en la que Gore debía ser el principal disertante.
 
“Espero que examine bien el caso colombiano. Aspiro a una mirada más detallada del señor ex vicepresidente”, señaló Uribe, quien enfrenta en su país una crisis política por denuncias de que aliados políticos y su propia familia habrían tenido vínculos estrechos con los paramilitares, según dice la AP. Es decir, el tema ya está en todas partes.
 
Uribe, que llegó directamente desde el aeropuerto al lujoso hotel donde fue la rueda de prensa de cerca de una hora, ofreció aclararles a Gore y a los legisladores estadounidenses cualquier duda que puedan tener sobre la situación de Colombia y sobre su gestión de gobierno.
 
Dijo además que la decisión de Gore de no participar del foro “Un nuevo gobierno para un futuro sostenible” perjudicaba a Colombia porque “crea mucha confusión”.
 
De pie y con un tono de voz firme y enfático, Uribe expresó que estará “en todas partes donde sea que sea necesario” para responder las dudas que puedan existir, y aseguró que su gobierno “nunca” cometió crímenes.
 
“Puede que hayamos cometido errores, es muy fácil en la complejidad colombiana, pero de lo que tiene que haber certeza es de que no hemos cometido crímenes”, declaró ante unos 40 periodistas, antes de trasladarse a un museo de las inmediaciones para participar del foro organizado por la revista de negocios Poder.
 
Aclaraciones necesarias
 
Gore, que se ha convertido en un referente mundial de los temas medioambientales, anunció a último momento que no participaría en la conferencia porque prefería no encontrarse con Uribe hasta tanto “no se aclare este grave capítulo en la historia de Colombia”.
 
Uribe dijo que le gustaría que el ex vicepresidente norteamericano viaje a Colombia para ver los progresos que ha logrado su gestión.
“Jamás he tenido vínculos con el paramilitarismo”, afirmó Uribe, y negó que la finca de su familia ‘La guacharaca’ haya sido usada por paramilitares, como indicaron algunos testimonios presentados por un senador colombiano.
 
El mandatario destacó: “(La guacharaca) es la finca de mi familia donde las Farc mataron a mi padre”.
 
Agregó que las acusaciones que se le han hecho últimamente “no son nuevas” y que las promueven “algunas personas que tienen el objetivo de crear un ambiente adverso al tratado de libre comercio con Estados Unidos (TLC) y al Plan Colombia” de lucha contra el narcotráfico. Estados Unidos financia el Plan Colombia.
 
“Hoy Colombia goza de paz paramilitar y sin embargo, hay un intenso debate sobre paramilitarismo... buscando afectar al gobierno”, consideró.
 
Uribe aseguró que ha sido honesto y que en lo personal siente afectada su dignidad. Reiteró además que está dispuesto a “volver a dar todas las explicaciones que tenga que dar” para aclarar la situación.
 
Antes de la rueda de prensa, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo en los pasillos del hotel que la decisión de Gore de no participar en el foro “le duele a Uribe en su interior, pero políticamente no creo que lo afecte mucho”.
 
En los últimos cuatro meses, Colombia se ha visto sacudida por acusaciones que vinculan a los paramilitares con funcionarios del gobierno, legisladores y hasta familiares del Presidente.
 
Esta semana, por otra parte, el senador estadounidense Patrick Leahy, presidente del Comité de Asuntos Jurídicos, bloqueó la entrega de 55 millones de dólares a Colombia y pidió más garantías de que el aparato militar colombiano respeta los derechos humanos.
 
Entretanto, las páginas de los principales rotativos de Estados Unidos también le daban cabida al escándalo. La encuesta entre sus lectores del periódico The Miami Herald es bastante elocuente de la situación: “¿Cree que los supuestos nexos de la familia de Uribe con los narcotraficantes y los paramilitares afecten la relación con Estados Unidos?”

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