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| 5/10/2007 12:00:00 AM

Al quirófano

Veterinarios y médicos le están metiendo la mano a fieras y especies exóticas. No sólo salvan vidas, también investigan

A Medellín han llegado últimamente feroces animales exóticos y silvestres. Esa notoria presencia se debe a sorprendentes cirugías que hacen en la Facultad de Veterinaria del CES. La idea es formar profesionales capaces de enfrentarse a cualquier tipo de animales
y, de paso, dejar precedentes en la historia científica.

“Hasta ahora, hemos sido empíricos, pero apoyándonos en especialistas de medicina en humanos”, explica Santiago Henao, decano de la Facultad.

Cada oportunidad de intervenir a un animal salvaje es un reto distinto, y justo entonces, un grupo de veterinarios, médicos, odontólogos, enfermeras, estudiantes, según el caso específico, empiezan a documentarse y a preparar la técnica quirúrgica correspondiente. Por eso no dudaron en meterle las manos en la boca al león Tyson, en junio de 2005, un felino del Zoocriadero Los Caimanes, de Caucasia, y que entonces tenía dos comillos fracturados y no podía comer. Era urgente una cirugía odontológica.

Henao ofreció el centro veterinario que tiene el CES en Envigado, en El Escobero, adonde nunca habían llevado animales distintos de caballos, vacas, perros y gatos. En esa operación participaron un cirujano maxilofacial y una anestesióloga de humanos, además de veterinarios y estudiantes. Para todos era la primera vez que se enfrentaban a semejante reto. Tyson sobrevivió y pudo recuperarse.

Cuando el Zoológico Santa Fe supo de aquella hazaña, propuso operar a Estrella, su tigresa, que tenía endometriosis, una enfermedad en el útero que le impedía tener crías.

El método usado fue la laparoscopia, que consiste en una pequeña incisión en la pared abdominal, por donde se introduce el laparoscopio (una especie de cámara de fibra óptica provista de pinzas que se manejan desde el exterior), con el que se hace la operación. Ahora Estrella está aliviada y puede tener hijos.

También los objetos y materiales extraños que los visitantes del Zoológico tiraban a las jaulas, tenían enfermo a un dama-dama (animal parecido al siervo), pues mientras comía pasto, ingería también trapos, pedazos de plástico y otras basuras que se llevaba a la boca. Por eso ya tenía dentro de su cuerpo unas inmensas bolas, denominadas bezoares, que le estaban obstruyendo el intestino y había que retirarlas para impedir su muerte. Fue la primera vez que se le hizo una cirugía a un dama-dama en Colombia. Hoy, el animal sigue pastando en su hábitat del Zoológico Santa Fe.

Por aquellos días, el Área Metropolitana abrió una licitación para encontrar quién administrara el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV). Este es el lugar adonde van en cautiverio los animales que se decomisan. La facultad de veterinaria del CES ganó la licitación y se abrieron nuevas oportunidades para seguir investigando fauna salvaje.

Al poco tiempo le hicieron una sorprendente cirugía plástica a un ocelote que fue decomisado. Este animal parecido a un tigrillo, llegó con un machetazo en uno de sus párpados. El ocelote recibió tratamiento oftalmológico y una reconstrucción estética de su cara. Se recuperó en el CAV y fue enviado a la selva.

El ocelote, sin embargo, no es el único animal que ha llegado herido de gravedad después de ser decomisado. También le sucedió a una iguana que tenía fracturado un fémur. Le cambiaron el hueso lesionado por un clavo y volvió a caminar.

Cuando se presentan estos casos, la solución usual es sacrificar a los animales. Esa iguana iba a morir, “pero no dejamos, porque todo es una oportunidad para investigar y aprender. Ningún animal debe sacrificarse”, expresa Henao.

Pero no todos sobreviven. Un puma de 25 días de nacido murió. Su madre lo subió a un árbol para protegerlo de otros animales. Desde arriba resbaló y quedó sufriendo de problemas neurológicos. Daba dos pasos, se caía y se aporreaba la cabeza. Entonces los veterinarios tuvieron que buscar fisioterapeutas, neurólogos y neurocirujanos de humanos para atender al cachorro. Con terapias y tratamientos lograron recuperarlo hasta que pudo dar 36 pasos, pero la lesión fue severa y, al final, murió.

Más tarde, se volvió a presentar la oportunidad de tener leones en el quirófano. Esta vez era para poner fin a la descontrolada reproducción que se estaba presentando en el circo del Rey León. La colorida carpa estaba instalada cerca del Metrocable y desde lejos se veía a once leones encerrados: el padre, la madre y los hijos. En total, había seis machos y cinco hembras. A cuatro leones les hicieron la vasectomía y se esterilizó por el método de laparoscopia a una hembra, llamada Shakira.

Otra cirugía se hizo el 21 de octubre del año pasado a la camella Napolitana del Zoológico Santa Fe. Tenía un problema en las muelas y no podía masticar bien. Le hicieron una cirugía odontológica que hoy le permite comer.

Y las intervenciones continúan este año. El 14 de abril, un mico recibió tratamiento en sus dientes. Una anestesióloga, dos veterinarias y un cirujano maxilofacial participaron en la operación para sacarle algunos dientes y mejorar su mordida. Apenas once días después, pasaron por el quirófano un ñeque (una especie de roedor) y una tití. Al primero se le hizo una cirugía ortopédica porque tenía fracturado el fémur izquierdo. Luego, la tití fue acostada en la camilla para extraerle un parásito de su intestino que la tenía débil, con dolor abdominal, diarrea y al borde de la muerte.

Por eso ahora Medellín no es un referente sólo en la salud de los humanos. También lo es a la hora de salvar la vida de animales salvajes. Aún así, hay mucho trabajo por delante.


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