Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2008/02/26 00:00

¿Amanecer llanero?

Fuerzas representativas del establecimiento local ganaron las elecciones en estos departamentos sometidos bajo el influjo del narcotráfico, la guerrilla y los reductos paramilitares que no se desmovilizaron.

¿Amanecer llanero?



La trocha ganadera es un corredor natural a lo largo del límite de los departamentos de Meta y Guaviare, bordea la ribera sur del río que le da el nombre a este último. Este trayecto no sólo sirve para actividades agrícolas. Su recorrido es parte del que tradicionalmente sirve para el tránsito de insumos y producción de cocaína, una actividad que se disputan narcotraficantes, guerrilleros de las Farc y paramilitares no desmovilizados.

Esta es sólo una de las muchas rutas que conectan diferentes zonas de cultivo de coca en estos dos departamentos. En Meta se concentran principalmente en el sector de la Macarena, y en Guaviare al sur, en Miraflores y Calamar. Esto sucede a pesar del éxito que en la región han tenido los programas de erradicación y de fumigación. “Antes a pocos kilómetros de San José (capital de Guaviare) ya se veía los cultivos a borde de carretera”, dice un raizal contando como quien supera una enfermedad. Sin embargo él mismo confirma cómo los cultivos se van desplazando, aparentemente en menor proporción, hacia el interior de la selva.

Las disputas que generan esta actividad fueron el marco en el que se desarrolló la pasada campaña electoral. Tres frentes guerrilleros tienen presencia en Guaviare: el 44, el 7 y el 1. También están los hombres de alias ‘Cuchillo’, un jefe paramilitar que no respetó los acuerdos de desmovilización y sigue delinquiendo con sus hombres en el sector de la trocha ganadera; y en Meta, en Mapiripán y Puerto Gaitán. Estos últimos municipios son estratégicos para el cada vez más creciente tráfico de droga hacia Venezuela vía Vichada.

Además están ‘Los Macacos’, un grupo que las autoridades han relacionado con el jefe paramilitar desmovilizado Carlos Mario Jiménez, pero que en la región desconocen realmente al mando de quién está. Hay versiones de que están a cargo de alías ‘Don Mario’, jefe paramilitar desmovilizado del Urabá, hermano de Freddy Rendón , alias ‘El Alemán’, y que está buscado como uno de los nuevos capos de la droga. En esta última categoría también está alias ‘El Loco Barrera’, a quien se le atribuye el mayor volumen del comercio de droga en la zona. Es de los pocos que logra negociar tanto con guerrilla como con paramilitares.

A esta compleja confluencia de actores ilegales de diferentes bandos se le suma el hecho de que importantes comerciantes de esmeraldas como Víctor Carranza y Yesid Nieto, recientemente asesinado, tienen intereses en estos dos departamentos. Este panorama ha hecho que algunos municipios de estos departamentos lleven sobre sí una marca que ha limitado posibilidades de inversión y desarrollo.

Era tal el accionar de estos grupos que hace un par de años monseñor Belarmino Correa, le dijo al presidente Álvaro Uribe en un consejo comunitario, cómo, incluso hasta la Iglesia, tenía que pagar a los paramilitares.

Los programas de fumigación y desmanes de algunos de los miembros de la Fuerza Pública, han hecho que los campesinos cocaleros desconfíen de ella. Son centenares de estas familias que viven desplazándose. Su actividad ilegal no hace fácil identificar cuántos son, pues cada vez se adentran más en la selva para realizar sus cultivos, ante la imposibilidad de encontrar otras alternativas de subsistencia, como comentan varios líderes de la región.

Hoy no es claro quién controla los territorios donde se da el tráfico de estupefacientes y sus insumos. En relación con la guerrilla, se asegura que sus filas están replegadas hacia Vichada, Guainía y Vaupes. Aun así mantienen presencia en la capital del Guaviare. Varios taxistas le contaron a Votebien.com, cómo la guerrilla los sigue extorsionando con cuotas anuales que de no pagarse los expone a que sus carros sean incendiados cuando hagan recorridos a las zonas rurales.

Por el lado de los reductos paramilitares el que tiene mayor predominio en la región es el grupo al mando de Pedro Guerrero Castillo alias ‘Cuchillo’. A este grupo incluso se le atribuye el debilitamiento de otro reducto paramilitar conocido como ‘Los Macacos’, con los que se enfrentaron en Puerto Gaitán al parecer por el control de las rutas de droga. No es fácil ubicar su área de control y la identificación de quién controla qué región. Por ejemplo, campesinos del sector de la trocha ganadera dijeron a Votebien.com que hombres armados llegaron a sus fincas y cuando les preguntaban quiénes eran ellos sólo decían: “Nosotros somos los que vamos a mandar”.

A pesar de que el accionar de estos grupos se mantuvo durante el tiempo de los comicios, nadie da indicios ciertos de cómo influyeron en los resultados el 28 de octubre. Tanto Óscar López, gobernador electo del Guaviare por el partido conservador y Darío Vásquez, que ganó en Meta por el partido de La U, coinciden en decir que ni siquiera en campañas de contendores o de candidatos a otras corporaciones vieron síntomas de presión armada o de dinero de financiación del narcotráfico. En esto coinciden autoridades y políticos entrevistados para esta nota. Por el contrario señalan que hubo mayor participación que en otros oportunidades y mayor libertad de desplazamiento, incluso en municipios considerados bastiones de la guerrilla a los que antes no podían llegar.

Los gobernadores electos dicen que el margen de maniobra de ellos para combatir las actividades relacionadas con el narcotráfico están determinadas por lo que mande el gobierno nacional. Esto es cierto. La pregunta es qué tanto ellos y las fuerzas que representan serán permeables a los abiertos intereses que el narcotráfico tiene en sus departamentos.

El triunfo azul en Guaviare
La victoria de ´pOscar de Jesús López Cadavid, es una más en una larga carrera como político que lo ha llevado en tres oportunidades consecutivas a la Cámara de Representantes. Antioqueño de nacimiento, vive en Guaviare desde hace más de 30 años donde logró consolidarse como uno de los más prósperos comerciantes de la región.

Su partido, el Conservador, es el que ha tenido la hegemonía política en los últimos tres períodos. Con la victoria de López completan el cuarto período en serie. Este tiempo coincide con el lapso en el que se vivieron las mayores barbaries y expansión de los paramilitares. Pese a esto es un departamento donde la presencia guerrillera es alta.

En forma reñida su campaña disputó la gobernación con el candidato de Convergencia Ciudadana Dagoberto Suárez Melo, a quien aventajó por 691 votos. De los cuatro municipios que tiene el departamento fue El Retorno el que le dio la victoria a López. Este es un lugar considerado fronterizo con el municipio de Miraflores donde tienen gran presencia las Farc, y en donde hay cultivos de coca.

El Retorno también fue el municipio donde el comerciante de esmeraldas Yesid Nieto, buscó en las pasadas elecciones al Congreso comenzar a construir un poder político. Para esto respaldó al representante a la Cámara Gabriel Díaz, quien recientemente perdió su investidura por estar inhabilitado al momento de su elección. López asegura que este comerciante no tuvo nada que ver con su campaña. Dice que fue la de su contendor la que tuvo el respaldo de Nieto, algo que el candidato de Convergencia Ciudadana también niega. Para López el triunfo de ellos en este municipio se dio porque él en su actividad como congresista, y los anteriores gobernadores de su partido, han llevado grandes beneficios al lugar como la vía pavimentada y la electrificación.

La experiencia en Guaviare con sus gobernadores no ha sido muy afortunada. El saliente José Alberto Pérez, enfrentó un proceso por estafa y fraude procesal. Otro de ellos Nebio Echeverri, familiar de Óscar López, también enfrentó cuestionamientos por supuesta incompatibilidad por actividades entre la gobernación y los negocios de su familia.

Los negocios también han sido un dolor de cabeza para el gobernador electo. López enfrento una acusación en la que señalaban a uno de sus negocios de supuestamente ser fachada para las actividades de las Farc. De esos señalamientos salió airoso y en la actualidad adelanta un litigio contra la Nación por los perjuicios que esto le causó.

En la campaña enfrentó cuestionamientos tras reconocer que entregaba mercados y ayudas a la gente para buscar respaldo para su campaña política. López asegura que las actividades de sus familia no son las que más dinero mueven en la región como muchos lugareños aseguran. Dice que es resultado de muchos años de trabajo y que en la región hay mayores capitales. “Somos gente de pueblo, que hemos trabajado mucho” dice. Asegura que cada vez más la guerrilla y el narcotráfico está más alejados de la capital y que ahora la apuesta del departamento es por el turismo.

Esta última actividad, junto a la de grandes extensiones de cultivos para la producción de biocombustibles y la posibilidad que surja de los estudios de exploración de petróleo, son tres de las esperanzas en las que la gente centra sus expectativas de cambio.

La unidad metense
En Meta el ganador es el arquitecto Darío Vásquez Sánchez, quien desde el partido de La U, representaba una coalición política que buscaba marcar distancia con el cacique político local, el congresista José Torres, hoy involucrado en el escándalo de la para-política. Su candidatura le sacó una distancia de cerca de 10.000 votos a Maritza Martínez, esposa de Torres. Esto sucedió en medio de lo que Vásquez llama “una calma relativa”, que permitió una mayor participación incluso en lugares donde históricamente ha habido muchas restricciones de orden público. Este es el caso de Puerto Rico, municipio de gran injerencia de la guerrilla donde antes salía un alcalde con menos de 1.000 votos y en esta oportunidad participaron cerca de 5.000 ciudadanos.

En el plano político la campaña de Vásquez causó inquietud pues dentro de la coalición que lo respaldo está la representante Fabiola Olaya de Rendón, esposa del líder metense Euser Rendón de quien heredó su capital político y que fue asesinado en confusos hechos que algunos asocian con ajustes de cuentas entre los paramilitares de la región. “No veo por qué excluirla”, dice Vásquez, al defender el hecho de que mientras no tenga ninguna situación pendiente con la justicia es otra más de las congresistas de su departamento.

Con 24 años de experiencia como contratista en Meta y otros departamentos de la Orinoquia –con más de 600 contratos, según dijo en un debate promovido por Votebien.com– su candidatura despertó inquietud pues es claro que durante el auge paramilitar en este departamento, una de las formas de financiación de estos grupos era los mayores valores en los contratos y las extorsiones a las que eran sometidos los contratistas.

Vásquez asegura que si bien esto ocurrió, nunca le pasó a él. ¿Cómo hizo?: “Con mucha prudencia. Delegando en algunos casos, y siempre con mucho cuidado, mucha responsabilidad y mucho tino”. Enfatiza que el alcance de estos grupos no fue absoluto y que no llegaron a todos los contratistas. En el citado debate electoral había dicho que si había sentido presiones pero que nunca había cedido a esos intereses.

Al igual que su colega de Guaviare, el nuevo gobernador, que es la primera vez que participa en una elección popular, dice que para los temas de narcotráfico y orden público no tiene opción diferente a seguir los lineamientos del gobierno nacional. Sin embargo, dice que a pedido que se estudie la posibilidad de que los gobernadores sean incluidos en la agenda de pacificación interna de cada departamento.

Para él parte de lo que sucede con Meta es sólo un tema de estigmatización: “nos relacionan como un departamento hijo de la corrupción, en manos del narcotráfico y el paramilitarismo, algo que no es ningún patrimonio de los metenses”, y señala que esta carga es también parte de las razones por las que allí vienen creciendo varias de las llamadas bandas emergentes.

Al igual que en Guaviare no hay prueba judicializada de influencia del narcotráfico en las elecciones. Aun así la cantidad de dinero que se vio en época electoral, evidente entre otros en rifas de artículos considerados suntuosos en la región, hace pensar a algunos lugareños que este o el alto interés que despierta el manejo de millonarios recursos de regalías, influyó en algunos municipios.

En Meta algunos municipios viven una inesperada bonanza. Por ejemplo según testimonio de varias personas, en Guamal hasta hace un año el valor de la hectárea era de siete millones de pesos y ahora hay personas que pagan hasta 40 millones de pesos, ¿lavado de dinero?. El nuevo gobernador explica que lo que se está viviendo en gran parte del departamento es una especie de plusvalía, pues se ha encontrado la forma de mejorar la calidad de los suelos a muy bajo costo lo que está permitiendo la siembra de especies relacionadas con la producción de biocombustible, lo que va a convertir la región, según él, en un nuevo Valle del Cauca.

Estos dos departamentos quedan ahora en manos de dos líderes que de alguna forma representan el establecimiento local que ha tenido que sufrir la violencia que les ha traído el narcotráfico, y la constante tensión de la presencia de guerrilla y paramilitares. La pregunta es qué tanto ellos y las fuerzas que representan serán permeables a los abiertos intereses que el narcotráfico tiene en sus departamentos. La expectativa de los habitantes de esta región es porque en esta oportunidad sus dirigentes no los defrauden.

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