Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/09/02 00:00

Análisis: ¿Qué significan las cuentas de Mancuso?

Las cuentas de Mancuso son una fuente inédita sobre las cifras del narcotráfico en Colombia. Por primera vez un ‘narco’ que controlaba gran parte del negocio en el norte del país, pone su contabilidad sobre la mesa. Semana.com, consultó con varios expertos qué significan estas cifras.

Según el ex paramilitar Salvatore Mancuso en Colombia habría 160.000 héctares de coca sembradas.

Expertos en el tema de drogas coincidieron en que las cifras disponibles sobre cultivos ilícitos y narcotráfico en Colombia no son confiables. Existen grandes disparidades entre las agencias que se encargan de medir el número de hectáreas sembradas o las que estiman el monto de cocaína que sale del país.

“En general las cifras sobre drogas y narcotráfico son extraordinariamente débiles”, dijo Francisco Thoumi, quien lleva muchos años estudiando el fenómeno del narcotráfico y que hace poco publicó una artículo donde cuestiona las cuentas oficiales sobre cultivos e irradicación de coca en Colombia. (Ver: Colombia no produce cocaína… según cuentas, en Revista Razón Pública.)

La prueba más sobresaliente son las diferencias entre las dos fuentes más confiables sobre el tema. Mientras el sistema de monitoreo de Naciones Unidas (Simci), avalado por el gobierno, calculó para 2007, un total de 85.750 hectáreas de coca, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, a través de la CIA y la DEA dan cuenta de 144.100 hectáreas sembradas. ¿Cómo estimar la verdadera dimensión de los cultivos cuando la diferencia entre las dos cifras es de casi el doble? ¿Cuál es la medición más confiable si para algunos años muestran tendencias diferentes; mientras una muestra un aumento en los cultivos, la otra muestra una reducción?

Según Ricardo Vargas, experto en el tema de la política antidrogas e investigador del Transnational Institute, un centro académico con sede en Ámsterdam, el Simci tiene buenos cálculos de rendimientos pero subestiman el área cultivada. El Departamento de Estado en cambio, es más acertado con el área sembrada pero es poco confiable estimando los rendimientos económicos.

Por eso las cuentas de Mancuso son una fuente inédita del cálculo del narcotráfico en Colombia. Por primera vez un gran ‘narco’ que controlaba una parte importante de la producción en el norte del país, pone sobre la mesa su contabilidad. Según Mancuso, sus cálculos se basan en un estudio que él mismo encargó para los cultivos de su zona de influencia en Antioquia, Córdoba y el Sur de Bolívar.

Según las cuentas de Mancuso, en Colombia hay sembradas 160.000 hectáreas de coca que producen 1.000 toneladas de cocaína al año. Esas mil toneladas generan 7.000 mil millones de dólares que terminan, en su mayoría, inyectados en la economía nacional.

Para Thoumi, a esas 1.000 toneladas de cocaína que salen del país según Mancuso, habría que restarle lo que se confisca, que en promedio es de 250 toneladas al año. Aunque reconoció que “las cifras de incautaciones a veces son exageradas por problemas de contabilidades que se duplican entre las entidades que hacen ese control”.
También señala que cuando se dice que hay cuatro raspas al año, depende de la variedad y de la edad de las plantas. Algunas pueden producir más.

La cifra del dinero que entra al país producto del narcotráfico importa en últimas poco, según Thoumi. Los efectos sobre la sociedad son mucho más graves que sobre la economía. “La política colombiana es más adicta a la droga que la economía”, dijo Thoumi quién señalo que los políticos son fáciles de corromper con muy poco dinero.

Los 7.000 millones de dólares mencionados por Mancuso equivaldrían a algo cercano al 5 por ciento del Producto Interno Bruto de Colombia.

Para Gustavo Duncan, autor del libro "Los señores de la guerra", las cuentas de Mancuso muestran que el dinero que mueve el narcotráfico en Colombia es mayor al que se ha especulado tradicionalmente y tiene una incidencia importante en la vida económica y social del país.

“Estamos hablando de una suma que dinero tan grande que es imposible desconocer el impacto que tiene sobre el funcionamiento de la política”, dijo Duncan y explicó que quien controla semejante dinero dentro de la economía y la política, termina controlando otras rentas, como presupuestos municipales, transferencias, entre otros.

Thoumi se refirió también al porcentaje de repatriación de dineros producto del narcotráfico, que según Mancuso son entre el 80 y el 90 por ciento de lo que produce el negocio del narcotráfico. El investigador señaló que los dineros que entran al país no dependen de cuanto se exporta. “Los ‘narcos’ no son malos empresarios”, dijo Thoumi y explicó que lo que se trae de vuelta depende en gran medida de las tasas de interés en Estados Unidos y en Colombia, así como de la tasa de cambio. “Es probable con los problemas en la economía gringa, este entrando más a Colombia”.

Thoumi explicó que el negocio del narcotráfico no funciona como un mercado sino como redes independientes. Esto quiere decir que las estimaciones que se hacen para una red, no necesariamente corresponden a otra.

Según Ricardo Vargas, los cálculos de Mancuso tendrían dos falencias. Por un lado, como señala Thoumi, no toda la droga que se produce logra venderse, y una parte importante se pierde en incautaciones.

Por otro lado el valor del kilo de cocaína varía según el lugar del mundo donde se ponga. En México puede venderse por los US$ 7.000 que habla Mancuso. Pero no toda va a parar allá.

“Si la droga se pone en Guatemala vale US$ 5.000 y si se pone en Panamá, tal vez solo sean US$ 3.000”, explica Vargas. “Si en cambio la droga se “corona” en un destino Europeo como Portugal, España o Holanda, el mismo kilo puede costar entre US$20.000 o US$25.000”.

Según los cálculos de Vargas que serán publicados próximamente en el artículo “Drogas en Colombia: lo ilegal en el proceso” de un libro de la Fundación Seguridad y Democracia, el país produce 1.100 toneladas de droga al año (un cálculo muy cercano al de Mancuso), pero lo que entra en dinero el país es mucho menos. Vargas estima que al país entran cerca de US$ 4.000 millones de dólares. De esos, US$ 1.600 millones vienen del mercado gringo, US$ 2.000 millones del mercado Europeo y el resto de mercados emergentes como el asiático.

“Me parece que más que saber los casos específicos o los nombres de las personas que reciben dinero del narcotráfico, es importante que los paras confiesen este tipo de verdades y el país la conozca”, dijo Duncan quien cree que la extradición a Estados Unidos de los ex jefes paramilitares hace que muchas verdades históricas se pierdan para siempre.

“Verdades como esta dejaron de ser parte de la negociación de un acuerdo de paz y, con la extradición de por medio, se convirtieron en herramientas de chantaje”, concluyó Duncan.


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