Domingo, 22 de enero de 2017

| 2008/09/10 00:00

Arrancó el proyecto científico más ambicioso de la humanidad

El acelerador de partículas más grande del mundo fue inaugurado con éxito. Se trata del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) cuya construcción tiene por objetivo la explicación del origen del universo.

El túnel del acelerador de partículas Foto: FOTO AP

Dos haces de protones recorrieron hoy por primera vez los 27 kilómetros del LHC. El primero fue lanzado en horas de la mañana en sentido de las manecillas del reloj y el segundo se lanzó horas después en dirección contraria y también llegó a su destino. De esta forma se le dio comienzo al experimento más ambicioso y costoso de la humanidad.
 
El éxito de las primeras pruebas fue recibido con aplausos y muestras de júbilo por unos 10 mil científicos de todo el mundo que trabajan en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (Cern), en Ginebra Suiza, en donde tiene su base el proyecto. En octubre se harán chocar los dos haces para recrear las condiciones que después del Big Bang le dieron origen al universo.

Este hula hula gigante de tres metros de diámetro y 27 kilometros de circunferencias, ubicado a 100 metros de profundidad, es el más grande construido hasta ahora, pues el que le sigue en tamaño tiene 'sólo' 6,2 kilómetros de recorrido. El objetivo es recrear condiciones similares a las que hubo al comienzo de los tiempos. En teoría, antes de la gran explosión o Big Bang, el universo era una pequeña partícula. Lo que desencadenó el surgimiento de todo lo que hoy existe ocurrió a nivel microscópico. "El universo era un punto con mucha energía concentrada. La energía se materializaba y salían partículas, como ocurrirá ahora con estas colisiones entre protones", explica Bernardo Gómez, profesor de física de la Universidad de los Andes y parte del Grupo de Física de altas energías de esa institución que trabaja en el LHC.

A partir de octubre se van a tener los dos haces circulando en dos direcciones. Los choques ocurrirán en cuatro puntos ubicados sobre el anillo, en donde hay detectores que analizaran las partículas resultantes de estos eventos. Estos detectores o experimentos son los puntos Atlas, CMS, LHC-B y Alice. Estos son aparatos tan grandes como edificios de seis pisos y en cada uno trabajan hasta 2.000 científicos que analizan los datos.

Se espera encontrar la respuesta a varios misterios, completar la teoría de la física de partículas y encontrar partículas nunca antes vistas. El objetivo primordial es hallar una partícula conocida como el bosón de Higgs o la ‘partícula de Dios’. Esta explicaría el origen de la masa de todas las cosas y es la pieza faltante en el rompecabezas de la teoría de partículas. De no comprobarse su existencia, los científicos tendrían que repensar todas sus teorías. Se cree que otros fenómenos como las dimensiones paralelas o el enigma de la materia oscura también podrán encontrar respuestas en este acelerador.

Pero estos experimentos también han puesto a pensar en posibles catástrofes capaces incluso de acabar con el planeta. El científico estadounidense Walter Wagner habla de que en el LHC se podrán crear micro agujeros negros que se tragarían la Tierra. Pero para la mayoría de los científicos, eso no tiene fundamento. "Si se llegaran a crear agujeros negros, su existencia sería por un lapso tan pequeño, que no tendrían tiempo de atraer materia y comerse todo", dice Gómez. Además, muchos fenómenos similares a los que van a tener lugar en el LHC ocurren todo el tiempo en la atmósfera terrestre, sin que hasta el momento un agujero negro se haya tragado el planeta.

La pregunta que muchos se hacen es para qué va a servir en la práctica un aparato que costará entre 5.000 y 10.000 millones de dólares. Y la respuesta que dan los científicos es la misma que dio Benjamín Franklin cuando le preguntaban para qué servían sus experimentos eléctricos: "¿Para qué sirve un recién nacido?" Gómez piensa que es difícil prever todas las consecuencias."Esto tendrá aplicaciones tecnológicas, pero no serán inmediatas. Siempre que encontramos respuestas, encontramos aplicaciones que mejoran la calidad de vida".

Y aunque los científicos no saben con certeza qué es lo que van a hallar ni las aplicaciones que tendrán sus descubrimientos, en las manos de este bebé, próximo a nacer, pueden estar las respuestas de las preguntas más antiguas de la humanidad.

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