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| 1/29/2008 12:00:00 AM

Aún se escucha el eco de la triunfal reaparición de Sebastián Castella en la Santamaría

Ante una plaza casi llena el diestro francés cortó las cuatro orejas de sus ejemplares y salió por la puerta grande. Rincón y Rivera nada pudieron hacer ante la mansedumbre de los toros de Achury Viejo.

Diferentes matices se vivieron durante la penúltima corrida del maestro bogotano César Rincón. La primera, ante una pancarta que pedía la liberación de los secuestrados, toda la afición, sin excepción, que llenó los tendidos de la plaza, se puso de pie y con el batir de pañuelos blancos se unió a esta petición de manera emocionante y patriótica. Lo mismo ocurrió cuando el diestro bogotano brindó su faena, igualmente, a los secuestrados que se encuentran en poder de la guerrilla de las Farc. Y otro episodio este sí, poco entendible, cuando una dama en el tendido de sol le gritó de manera altisonante a Rincón que se retirara. Y éste, sorprendido ante semejante improperio, se sintió de inmediato y además como estaba toreando un manso, la faena se desfondó y Rincón disgustado y al mismo tiempo triste se retiró al callejón cabizbajo y con cara de pocos amigos. Y la señora del grito, por supuesto, recibió una rechifla de todos los asistentes que le pedían que se retirara del recinto, por lo cual tuvo que intervenir la policía para que el asunto no pasara a mayores.

Las faenas de Rincón

Tuvieron, en medio de lo ocurrido, instantes de emoción, sobre todo en su primer ejemplar de nombre Madrileño y de 555 kilos, que se prestó al principio y el maestro le ejecutó unos lances a la verónica, intercalados con chicuelinas con arte y empaque. Pero después de la pica el toro se tornó manso y sobre todo con un peligro sordo, pues lanzaba cabezazos al final de cada pase. Pero Rincón a base de su conocimiento de la lidia y con una muleta poderosa le instrumentó tandas de derechazos templados y con gusto. En un momento de la lidia la presidencia ordenó que sonara la música y Rincón que estaba concentrado ante el peligro de su oponente, pidió de manera respetuosa que ésta cesara y logró de manera impresionante cuajar varias series de naturales y derechazos con dominio y temple. Dejó una estocada un tanto delantera que fue suficiente para que el burel rodara, salir al tercio a recibir una fuerte ovación. El de Achury Viejo fue pitado en el arrastre.

En su segundo oponente, de nombre Gavillero, de 534 kilos, como lo dijimos al principio de esta crónica, apenas unas pocos muletazos, porque el animal se refugió en las tablas y después del destemplado ‘gritico’ todo se vino abajo. Incluido el ánimo del maestro Rincón. Mató de media y descabello. Y todo quedó ahí.

Rivera Ordóñez

El torero español poco y nada puso hacer debido a la mansedumbre de sus dos oponentes. Sin embargo hay que abonarle su voluntad y ganas que se estrellaron ante la poca calidad de sus dos ejemplares que le correspondieron en suerte. Tanto que recibió a su primero con dos largas cambiadas y verónicas y posteriormente uno que otro pase a toros sin fondo. Estuvo efectivo con la espada y se retiró del ruedo aplaudido por los asistentes.

La apoteosis de Castella

Qué bien estuvo este diestro francés en Bogotá después de casi cuatro años de ausencia. Con arte, con temple, instrumentando tandas de derechazos y naturales casi en redondo hondos y lentos como debe ser. Además tiene la ventaja de quedarse colocado después de cada tanda por lo que liga las faenas quedándose quieto y sobre todo con un gusto y maestría que cala de inmediato en el público. Lógicamente que contó con la suerte de llevarse los dos mejores toros del encierro, a los cuales entendió de manera perfecta, dándoles la lidia adecuada y con mucha limpieza. Las dos faenas lidiando con poderío y buen gusto. Sin ninguna duda que este joven diestro llegará a la cúspide en muy poco tiempo, porque además de torear con arte y hondura posee un valor a toda prueba, pues entra a matar echándose sobre el morrillo para dejar dos estocadas que hicieron rodar en segundos a sus dos toros, ante el delirio de los miles de aficionados que pidieron al unísono el corte de las orejas, otorgadas sin ninguna vacilación por parte del presidente del festejo. Salió en hombros de la plaza en medio de los aplausos de la concurrencia. Ojalá la afición pueda volver a verlo muy pronto en la capital del país.

Corrida de rejones

Vienen los dos portugueses Moura, padre e hijo, a la corrida de rejones que ya por fortuna se institucionalizó en Bogotá. Alternarán con Juan Rafael Restrepo, quien posee una de las mejores cuadras de caballos del país y lidiarán un encierro de Gutiérrez. Seguramente el segundo lleno de la temporada capitalina.
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