Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/12/18 00:00

Avalancha provoca desplazamiento en el poblado de Aures, en valle

Al menos 300 personas que habitan en dos corregimientos del Valle y Quindío, debieron ser reubicadas ante el temor de una avalancha de 600.000 metros cúbicos de lodo y piedra.

Aures, uno de los centros poblados más productivos de Caicedonia, se convirtió en un pueblo fantasma desde el pasado fin de semana. Foto: Luis Ángel Murcia, corresponsal de Semana en Cali

Aures es uno de los centros poblados más productivos de Caicedonia, está enclavado en uno de los cañones de la cordillera central, en límites entre Valle y Quindío. Sin embargo, desde el pasado fin de semana se convirtió en un pueblo fantasma.

El represamiento de la quebrada Dabeiba, la misma donde tributan al menos una docena de pequeños afluentes, tiene en alerta roja a este caserío de la Centinela del Valle. Desde la noche del domingo pasado, sus moradores iniciaron una dolorosa huída.

“Todo ocurrió muy rápido; la quebrada cambió su caudal y vecinos de la parte alta de la montaña nos informaron que estaba represada y había una enorme avalancha, por eso, con dolor empezamos a abandonar nuestras casitas y ubicarnos en fincas del filo de la cordillera”, relató Darío Ortiz, quien desde hace 18 años vive en Aures.

En efecto, el pasado lunes las autoridades locales del municipio, en compañía de funcionarios de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ y la Oficina Regional para la Prevención y Atención de Desastres, Orpad, del Valle, llegaron hasta el sitio conocido como Quince Letras. En ese lugar, se formó una laguna de lodo y piedra de al menos 40 metros de profundidad, cien metros de ancho y otros 150 metros de largo, taponando por completo el cauce original de la quebrada Dabeiba.

Fuentes oficiales explicaron que al parecer el derrumbe fue ocasionado por una falla geológica que padece el sector, la cual se acrecentó con la época invernal formando un alud de lodo que logró desplazarse seis kilómetros a lo largo del cañón.

El problema también causó la alerta roja en Barragán, corregimiento de Génova Quindío, en cuyo afluente del mismo nombre tributan las aguas de la quebrada Dabeiba. En ese centro poblado las autoridades evacuaron por seguridad, a cerca de 200 personas cuyas viviendas están a orillas del río Barragán.

Luis Carlos Aguilar, director de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria, Umata, de Caicedonia, aclaró que justamente hace unos meses la Alcaldía invirtió en esa zona al menos $40 millones en obras biomecánicas para el control de suelos.

Ese hecho evidencia lo que para muchos lugareños de Aures es una realidad desde hace diez años. Francinet Castiblanco, promotora de salud del corregimiento y quien coordina las labores de evacuación de su comunidad, recordó que el caserío padeció una amenaza similar dos lustros.

“Para entonces por fortuna no hubo tragedia y mucho menos avalancha que arrasara el caserío, pero sin duda ello demuestra que es un problema de vieja data”, explicó la señora Castiblanco. A su vez, hizo un llamado a los organismos humanitarios como la Cruz Roja, Defensa Civil y la Orpad, para que colaboren con alimentos para las familias evacuadas.

“No hemos tenido tiempo de preparar alimentos y por ahora todos los esfuerzos están enfocados en la búsqueda de vivienda de los afectados”, anotó.

Mientras las autoridades coordinan la logística para atender a los campesinos ahuyentados por la avalancha que devora lentamente el cañón de la quebrada Dabeiba, en Aures habita la soledad y el miedo.

El río Cauca amenaza

Las fuertes precipitaciones que por estos días caen en el valle, tienen en alerta amarilla a todo el departamento, especialmente aquellas poblaciones ribereñas al río Cauca, cuyo caudal alcanzó un nivel máximo de 9.40 metros.

El caso más dramático se vivió el pasado lunes cuando las aguas del afluente anegaron varias viviendas del barrio Alfonso López en la capital del Valle. Sumado a ello, causó continuas interrupciones en el suministro de agua potable para la ciudad. Otra emergencia similar se vivió en el corregimiento de Juanchito y el municipio de Candelaria.

Julián Henao, subsecretario de la Orpad, anticipó que a raíz del incremento en el caudal del Cauca, se mantiene especial atención y vigilancia en municipios ribereños del norte del Valle, tales como Bolívar, Zarzal, Roldanillo y La Victoria.

De igual manera, explicó que localidades como El Águila, Cartago, Riofrío, Bugalagrande y Tuluá, padecen serias amenazas por el aumento en el nivel de las aguas de sus ríos tutelares.

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