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| 9/19/2008 12:00:00 AM

Bogotá no arranca

El trancón cada vez está peor, el espacio público volvió a manos de particulares y el temor por la inseguridad sigue creciendo, mientras la administración distrital parece no tener planes para resolver lo urgente y consolidar lo construido durante más de diez años.

Han pasado 8 meses de la administración de Samuel Moreno en la Alcaldía de Bogotá pero muchos sienten que acaba de empezar. Para algunos líderes de la ciudad la falta de acciones de la administración para afrontar los problemas más inmediatos de la capital demuestra poca claridad en las metas y falta de liderazgo para consolidar los avances conseguidos durante las últimas administraciones.

Samuel Moreno llegó a la alcaldía con una votación de 920.013 sufragios, hecho nunca antes vista para elecciones locales en Bogotá, lo que le dio una gran legitimidad a su elección y una gran oportunidad al Polo Democrático Alternativo para fortalecer su papel político a nivel nacional.

Analistas y expertos en el tema urbano se mantuvieron a la expectativa de los nombramientos que haría en su gabinete, pues se temía que las arcas del distrito capital fuera puesto en manos de la politiquería. Sin embargo, aunque los secretarios más importantes del distrito (Gobierno, Hacienda, Movilidad, Salud, Educación, Integración Social, etc.), ya tienen nombre propio, el resto del gabinete no ha sido nombrado del todo.

El Alcalde Samuel Moreno ha superado la primera prueba por la que pasan todos los mandatarios, El Plan de Desarrollo. En dicho Plan se habla de la ampliación de proyectos sociales traídos de la administración de Luis Eduardo Garzón, y se contemplan nuevos proyectos como educación gratuita hasta grado once.

El Plan de Desarrollo Bogotá Positiva, ha sido aplaudido por unos y criticado por otros. Por el lado de los que favorecieron con su voto la carta de navegación del burgomaestre se encuentra la concejal Ángela Benedetti, quien asegura que las metas trazadas en el plan de desarrollo están muy en línea con sus promesas de campaña, sobre todo en lo que tiene que ver con el tema social.
 
El concejal del Movimiento Mira, Carlos Baena, opina que Bogotá Positiva se encuentra más bien enfocado hacia el tema de movilidad y estructura urbana, que en lo social. Para el concejal del PDA Antonio Sanguino, las demandas en materia de remodelación urbana no le restan el enfoque social al Plan.

Por el lado de quienes no creen del todo en que el Plan de Desarrollo Bogotá Positiva sea bueno para la ciudad, se encuentra el Representante a la Cámara por Bogotá, David Luna, del movimiento Por el País que Queremos, quien asegura que el Plan es incompleto, improvisado, inconsistente y poco técnico. Según él, de los 56 programas incluidos, 49 carecen de metas cuantificables. Esto impide controlar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la Administración Distrital y abre la puerta para que la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de los proyectos del Distrito se haga improvisadamente y con poco criterio técnico.

Luna critica, por ejemplo, que el programa de atención nutricional del Distrito, denominado ahora “Bogotá Bien Alimentada” (Bogotá sin Hambre) tiene un enfoque netamente asistencialista ya que no genera políticas de autosostenimiento y productividad para las familias beneficiadas. Para la Secretaria de Integración Social Mercedes Ríos, la seguridad alimentaria no es responsabilidad de este programa, sino de que los beneficiarios participen en los programa de productividad ofrecidos por la administración.

Para el concejal del Partido Verde Opción Centro, Edward Arias, la administración del Alcalde Samuel Moreno ha dejado ver sus buenas intenciones para la ciudad, pero si no define un norte, estas quedarán en el limbo, opinión similar a la del ex alcalde Paul Bromberg, quien asegura que al Plan de Desarrollo le falta la marca que lo distinga de los anteriores.

Ya con el Plan de Desarrollo aprobado, que es la prueba más importante en materia de gobernabilidad, la administración distrital debe enfrentar ahora los problemas más inmediatos como movilidad, espacio público e inseguridad.

No hay política clara de movilidad
Otro de los problemas que afronta la capital es la movilidad. El creciente número de vehículos particulares, hace que las vías de la ciudad no den abasto y se embotellen cada día más. El concejal Edward Arias opina que es necesario ampliar el pico y placa, incluso hasta los sábados y domingos. Otra cosa cree el ex alcalde Paul Bromberg, quien dice que esta medida no es a favor de la movilidad, sino de la inmovilidad. En el fondo el problema de Bogotá no es de menos carros, sino de más vías. Los estudios de Jica en la primera administración de Antanas Mockus propuso la construcción de vías elevadas, las que se darían en concesión y a través de ellas se establecerían los peajes urbanos para el que quiera utilizarlas. Hoy día la Secretaría de Movilidad contempla nuevamente este tipo de proyectos.

En materia de transporte público, el alcalde Samuel debe tomar decisiones de fondo. Una de ellas es obligar al gremio de transportadores a cumplir con la meta de chatarrización de 5.620 en cinco años. Mientras en 2007 se chatarrizaron 2.523 buses y busetas viejos, hasta julio de 2008, apenas habían sido chatarrizados 744 vehículos. En promedio, entre 2001 y 2007, la ciudad chatarrizaba 1.763 vehiculos cada año, según las cifras de la Secretaría de Ambiente de la ciudad.

El concejal Carlos Baena dice que en materia de movilidad el alcalde da pasos de ciego, pues no se ve claramente cuál es su política. Baena explicó a Semana.com que en un comienzo se habló de metro y hoy día se está hablando de Tren de Cercanías, el cual beneficia más a los municipios cercanos que a Bogotá.

La administración de Luis Eduardo Garzón, diseñó el Plan Maestro de Movilidad, el que debe ser puesto en marcha durante el actual gobierno distrital, mediante el cual se integra el Transmilenio, con el transporte público tradicional. En vez de estar pensando en el metro, la administración debería concentrarse en sacar adelante lo que ya está diseñado, según dice el Concejal Baena.
 
Con respecto a si el Metro soluciona la congestión vial y asegura una mayor movilidad, el ex alcalde Enrique Peñalosa dijo a Semana en edición anterior que para hacer el metro se necesitaría un subsidio de operación de 300 mil millones al año, sobre el cual nadie ha hablado ni se ha comprometido. También ha dicho el ex alcalde, que 30 kilómetros de metro, que es de lo que se ha hablado hasta ahora, no solucionaría en casi nada la movilidad de Bogotá.

Para el Concejal Edward Arias, la administración tiene pendiente otros temas que no ha dicho como va a implementar como unificar sistema de recaudo del sistema de transporte público colectivo y organizar las rutas para la operación del transporte público, disminuyendo la sobreoferta de buses, según está establecido en el Plan de Desarrollo.
 
“El alcalde Samuel Moreno debe ser claro con el gobierno nacional y pedirle que cumpla con su promesa de apoyo a la construcción del Metro”, dijo el concejal Antonio Sanguino quien considera que el Tren de Cercanías es un compromiso adquirido entre la administración de Álvaro Uribe con la gobernación de Cundinamarca. La concejal Angela Benedetti, coincide con Sanguino y opina que a Samuel Moreno le ha hecho falta más firmeza con la administración central en lo que tiene que ver con el proyecto de Metro.
 
La re-invasión del espacio público
Otro de los puntos sobre los cuales se ha visto tambalear la administración del alcalde Moreno es la ocupación del espacio público por las ventas ambulantes. Para darse cuenta del retroceso que ha tenido la ciudad en este aspecto basta con visitar la zona comercial de la localidad de Kennedy, el barrio el Restrepo, la Av. Ciudad de Quito con Av. Américas o los andenes del Centro Comercial Plaza de las Américas. Muchas de estas zonas que habían sido recuperadas para los peatones con mucho esfuerzo y pedagogía hoy son otra vez un laberinto de ventas informales y casetas para el usufructo de particulares.

La administración distrital de Luis Eduardo Garzón inició la instalación de kioscos aptos para las ventas ambulantes, gestión que Samuel Moreno le ha dado continuidad. Según Mercedes Ríos, Secretaria de Integración Social del Distrito, no se puede continuar con la política de desalojo sin implementar planes alternos, como lo hicieron gobiernos anteriores, pues las personas necesitan un medio económico para sobrevivir.

Sin embargo las soluciones han sido improvisadas y a falta de autoridad, lo transitorio se ha vuelto permanente. Como por ejemplo las ferias ambulantes que se volvieron fijas sobre la carrera 30, Av. ciudad de Quito con Av. Américas y la plazoleta comercial del Ley en la localidad de Kennedy, entre otras. Allí se instalaron casetas del Fondo Popular de Ventas con la idea de que estas se movieran a lo largo y ancho de la ciudad, pero hoy solo cambian de dueño pero no de lugar.
 
Esto provoca el deterioro del andén, congestión sobre la vía peatonal y contaminación visual. Este desorden demuestra debilidades en las autoridades locales de la ciudad y ni que hablar de los casos en que se ocupa el andén de manera ilegal, hechos que el concejal de Antonio Sanguino califica como preocupantes pues demuestra, quienes son las encargadas de mantener el orden en sus zonas.

El concejal Edward Arias, dice que no se explica por qué mientras en ciudades como Buenos Aires un kiosco de 2, 50 mts de largo x 1.60 mts de ancho tenga un valor de $ 16.625.000 y en Caracas un kiosco de 2 m x 1, 2 m tenga un valor de $ 7.400.000, en Bogotá un kiosco más pequeño tenga un valor de $ 32.151.0000.

Seguridad en duda
La percepción de inseguridad de los bogotanos va en ascenso mientras autoridades del distrito y congresistas del uribismo discuten sobre las cifras. Los representantes a la cámara por Bogotá realizaron un debate a la administración en días pasados, argumentando que el grado de inseguridad en la ciudad cada vez es mayor. Acudiendo a las estadísticas producidas por Medicina Legal, el Consejo Superior de la Judicatura y la Veeduría Distrital, en representante David Luna dice que las cifras de lesiones personales y hurtos muestran un aumento del 84% y 34%, respectivamente, entre los primeros semestres de 2007 y 2008 (SUIVD; Consejo Superior de la Judicatura).

Según la última encuesta de percepción de inseguridad de la Cámara de Comercio de Bogotá, el hurto a personas es la mayor preocupación de los bogotanos. Sin embargo, el hurto según el Sistema Unificado de Violencia y Delincuencia en Bogotá, entidad que se encarga de analizar y divulgar las cifras de inseguridad y muertes violentas en la capital, se ha reducido en un 18.9%, al bajar de 6.049 en 2007 a 4.906 en 2008.

Luna denunció, sin embargo, que no hay estrategias para combatirlo, así como tampoco hay políticas complementarias para atacar el porte de armas de fuego y blancas, como para frenar el consumo de alcohol.
 
Para enfrentar este problema el alcalde Samuel realiza concejos de seguridad a lo largo y ancho de la ciudad en donde escucha las quejas de los bogotanos e invita a la ciudadanía a denunciar los hechos de violencia. La administración y varios concejales de la bancada que defienden la gestión del alcalde en este tema dicen que lo que ha aumentado no son los delitos, sino las denuncias. “Si aumenta el número de denuncias por parte de la ciudadanía, las cifras se disparan, por lo que no es válido utilizar las cifras de la Cámara de Comercio de Bogotá”, dijo el concejal Sanguino.

Las cifras del Sistema Unificado de Violencia y Delincuencia en Bogotá, entidad que se encarga de analizar y divulgar las cifras de inseguridad y muertes violentas en la capital, en coordinación con Medicina Legal y la Policía de Bogotá, revelan que durante el primer semestre de 2008, los homicidios se redujeron en un 1.6%, al bajar de 681 a 670.
 
Para enfrentar el tema de los homicidios y las riñas, que según el alcalde son responsables de gran parte de los hechos de violencia en Bogotá, la alcaldía piensa disminuir y regular el horario de la rumba en algunas zonas de la capital. Sin embargo esto no garantiza que las riñas callejeras en los lugares donde proliferan bares y tabernas dejen de existir, pues al establecer restricciones en los horarios de diversión nocturna en unos lugares, mientras otros gozan de libertad, provoca que los problemas en materia de orden público se trasladen de un sitio a otro. Por esto varios expertos creen que la restricción se debe tomar en toda la ciudad, como cuando operó la llamada “hora zanahoria” durante la alcaldía de Antanas Mockus.

Estos tres temas, movilidad, espacio público y seguridad ciudadana, forman parte de los temas de ciudad que cada gobierno distrital debe enfrentar con vision y planeación de largo plazo, pero también con acciones inmediatas. En ambos ejes el alcalde Samuel Moreno se ha demorado en tomar decisiones. A Moreno no se le ha visto un sello que le empiece a diferenciar de las anteriores administraciones, y que le de a los bogotanos la seguridad de que la ciudad se encuentra en manos de un gobierno comprometido con su gente.


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