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| 3/12/2008 12:00:00 AM

Bush anuncia que enviará el TLC al Congreso

El Presidente de EE.UU., en un discurso ante los comerciantes hispanos, reiteró su apoyo a Colombia en las desavenencias con sus vecinos. Dijo que enviará el TLC al Congreso de su país después de Semana Santa.

En 20 días, el TLC saldrá del congelador. Así lo anunció esta mañana el presidente estadounidense George W. Bush en un discurso ante la Cámara de Comercio Hispana de los Estados Unidos con sede en Washington. El presidente dijo que, tras el receso legislativo de Semana Santa que empieza este viernes y que se extiende por 15 días, enviará al Congreso el Tratado de Libre Comercio suscrito por Colombia y Estados Unidos en noviembre de 2006. La pregunta, sin embargo, es si el Senado y especialmente la Cámara de Representantes le darán el visto bueno. Porque, a juzgar por la respuesta hoy mismo de la presidenta de la Cámara, la todopoderosa dirigente demócrata Nancy Pelosi, el asunto no está como para echar cohetes.

“Los miembros del Congreso deben estar listos para avanzar cuando vuelvan del receso. Los representantes de ambos partidos (el demócrata y el republicano) deben trabajar con este gobierno para implementar la legislación sobre el tratado con Colombia. Deben hacer su trabajo y enviar un proyecto a mi escritorio”, anunció Bush en medio de una salva de aplausos. No fue el único. Casi al mismo tiempo, su subalterna Susan Schwab, representante comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), mencionó algo similar en una conferencia de prensa. “Mandaremos el tratado muy, muy pronto. Justo después del receso”, indicó.

Bush aprovechó su comparecencia pública para declararse partidario absoluto del TLC. “Este año hay tres tratados en la agenda del Congreso: el de Colombia, el de Panamá y el de Corea del Sur. Los tres son importantes, pero el de Colombia es especialmente urgente”, subrayó. “Se trata de un acuerdo clave para nuestra seguridad nacional y para nuestro interés económico. Es necesario que el Congreso vote este año el tratado con Colombia”, añadió el presidente ante un auditorio en el que se encontraban la embajadora colombiana Carolina Barco y el nuevo director de la Oficina Comercial de Colombia en Washington, Ricardo Triana.

Luego de advertir que Colombia “es nuestro aliado más cercano en el Hemisferio Occidental”, el presidente de los Estados Unidos se deshizo en elogios hacia su colega colombiano Álvaro Uribe. “Bajo el liderazgo del presidente Álvaro Uribe”, anotó, Colombia “ha combatido eficazmente las drogas, el crimen y el terror”, ha “fortalecido la democracia y reformado su economía” y “se ha pronunciado contra el antiamericanismo”. Según Bush, el gobierno de Uribe merece “la admiración y la gratitud de los Estados Unidos”.

Como cosa curiosa, Bush se refirió al presidente venezolano Hugo Chávez. Sin mencionarlo por su nombre de pila, dijo que “el presidente de Venezuela”, calificó de “buen revolucionario” a ‘Raúl Reyes’, el dirigente de las FARC dado de baja hace diez días en el Ecuador y añadió que Chávez pidió al mundo que reconozca a esa guerrilla como “un ejército”. Bush manifestó asimismo que las FARC quieren “derrocar la democracia colombiana e imponer su visión marxista del país mediante el secuestro y el asesinato” y que la agenda de Chávez “contiene promesas vacías y sed de poder”, lo que “ha dejado a sus ciudadanos con escasez de alimentos mientras amenaza a los países vecinos”.
 
Desde cuando fue firmado en noviembre de 2006 por Colombia y los Estados Unidos, el TLC reposa en las oficinas del USTR en el centro de Washington. El gobierno republicano de Bush no lo ha enviado al Congreso porque, como las mayorías le pertencen a la oposición demócrata, no ha podido conseguir los votos para su aprobación. Por eso, la inquietud que se plantean los analistas en Washington es si a estas alturas el Congreso estadounidense va a darle la bendición al tratado. El horizonte es gris. Las relaciones entre la Casa Blanca y el Capitolio son agrias, la popularidad de Bush está por los suelos, y hablar de libre comercio en tiempos de recesión no resulta taquillero.

Además, los cálculos hacia este voto que Bush pretende forzar en el Congreso no alientan el optimismo. En el Senado, el TLC no debe sufrir mayores tropiezos. Los cien senadores, entre demócratas y republicanos, son mayoritariamente partidarios del comercio con el mundo exterior y no ponen trabas en exceso. El lío está en la Cámara de Representantes. Para pasar el examen, el tratado necesitaría 218 votos positivos, pero las cifras no dan. De los 435 escaños, los republicanos, que suelen votar a favor de estos tratados, controlan 202, y los demócratas, que levantan una ceja cada vez que les hablan del asunto, ocupan 233. A ojo de buen cubero, al TLC le faltan 40 o 50 votos para sacar cabeza.

Lo más duro para el TLC, no obstante, fue el comunicado que esta tarde expidió Nancy Pelosi, en el que le plantó cara a Bush. “Una agenda comercial exitosa depende del trabajo compartido entre el gobierno y el Congreso. El gobierno debería seguir el protocolo establecido y consultar al Congreso con respecto a los tratados de libre comercio”, escribió. Y luego puso en blanco y negro una auténtica declaración de guerra: “Cualquier desviación de este procedimiento normal, sería contraproducente para el TLC con Colombia y podría ir en contra de los intereses de largo plazo de ambos países”.

La señora Pelosi se ha mostrado en contra del TLC con el argumento de que los sindicalistas colombianos siguen siendo víctimas de la violencia ante un gobierno que no dedica muchos más esfuerzos en remediar este mal. Por si fuera poco, los demócratas consideran al libre comercio como una amenaza para los puestos de trabajo en los Estados Unidos. Finalmente, no puede dejarse de lado que los grandes sindicatos norteamericanos financian parte de las campañas de los demócratas que, obviamente, no van a tirar piedras contra su propio tejado. Por algo es que ahora, en plena campaña electoral, tanto Hillary Clinton como Barack Obama, que compiten por la candidatura demócrata a los comicios presidenciales de noviembre, hayan sacado las uñas al hablar del TLC.

Pero eso no significa necesariamente que el tratado esté herido de muerte. Es verdad que el gobierno de Bush no ha sido capaz de convencer a la señora Pelosi de las supuestas bondades del TLC, pero también es cierto que ella usa el tratado como moneda de cambio en las distintas negociaciones que sostiene con la Casa Blanca. Mucho se ha hablado de que los demócratas le darían el ‘sí’ al tratado siempre que Bush apoye la Ley de Ajuste Comercial que busca proteger a los obreros estadounidenses afectados por el comercio internacional. En resumen: si alguien creía que en el Congreso en Washington no se daban estos tejemanejes que obedecen más a una filosofía politiquera que a los supremos intereses de los países, pues que se desayune. En todas partes se cuecen habas.

¿Y que dice Colombia de todo esto? Luis Guillermo Plata, ministro de Comercio de Colombia, no tardó en reaccionar al anuncio de Bush. “El presidente Bush debe tener muy buena información sobre los diálogos de su gobierno con los demócratas. No creo que vaya a tomar un riesgo tan grande al mandar el tratado sin tener los votos suficientes”, le dijo esta tarde a SEMANA en Washington. Y agregó: “Yo espero que el partido demócrata apruebe el TLC. Nunca he oído un argumento de cómo la no aprobación del tratado podría servir para que se reduzca la violencia contra los sindicalistas en Colombia. Al contrario. Si se aprobara, ayudaría en cambio a combatir esa violencia”.

Tan pronto el TLC aterrice en el Comité de Medios de Arbitrios de la Cámara de Representantes para su estudio, el Congreso estadounidense dispondrá de 90 días para pronunciarse. Tras 15 meses metido en un cajón, mientras el gobierno colombiano hacia lobby como loco, le llego la hora al tratado. Nadie se atreve a hacer una apuesta sobre cómo va a terminar el proceso. No es raro. Esta es la eterna historia de los acuerdos comerciales en el Senado y la Cámara de los Estados Unidos, donde casi nunca un tratado de estas características se aprueba por una amplia mayoría. En Washington los debates legislativos sobre estos acuedos comerciales son a muerte. El del TLC no será la excepción.
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