Viernes, 24 de febrero de 2017

| 2006/05/22 00:00

Caen drásticamente los homicidios en Antioquia

En 2005, Antioquia registró el menor número de homicidios en décadas, según el Observatorio de Vida de Antioquia.

A lo largo de las últimas dos décadas, la persistencia del conflicto armado urbano y la presencia de grupos como el Cartel de Medellín dispararon la tasa de homicidios en la capital antioqueña.

Antioquia tiene motivos para celebrar.  Según el informe del Observatorio de Vida, divulgado la semana pasda, por primera vez en décadas, la mayoría de antioqueños están muriendo de muerte natural.
 
Para la realización de este informe, la Dirección Seccional de Salud de Antioquia se encargó de recolectar, validar y procesar los certificados de defunción que han permitido tener las cifras actualizadas. Los académicos y funcionarios gubernamentales que hicieron el informe, revelaron que siete de las primeras 10 causas de muerte en Antioquia están relacionadas con enfermedades naturales.
 
Según el Gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, esta cifra marca una clara diferencia con los años anteriores, pues se está hablando de una disminución del 112 por ciento en muertes por hechos violentos en los últimos cinco años.

Las muertes por agresión dejaron de ser la primera causa de muerte en Antioquia, hecho que no ocurría desde hace más de 20 años. En el año 2001, por ejemplo, se registró el mayor número de muertes por homicidio: por cada 100 mil habitantes se presentaban 152 casos. Mientras que el año pasado esta tasa pasó a 52 casos.

Esta disminución es más importante aún si se tiene en cuenta que en este departamento, durante la última década, se presentaron casi 70 mil casos por homicidio. Es decir, el equivalente a la desaparición de un municipio como Caucasia.
 
Sin embargo, hay ciertas regiones de Antioquia como el Bajo Cauca, Urabá Occidente y Norte que presentan incrementos en los homicidios en 2004 y 2005. Para Marco Aurelio Restrepo, director del Observatorio, este incremento puede darse debido a la persistencia del conflicto armado y a la presencia de diversos grupos armados ilegales.
 
Hay que recordar que en lo largo y ancho del territorio antioqueño confluyen todos los actores armados del país, tanto guerrilleros (Farc y ELN) como paramilitares –aún no desmovilizados- y el Ejército Nacional.

Hay tres cifras que caracterizan el conflicto en Antioquia. En 2005, dos de cada tres homicidios se dieron en el campo; más del 90 por ciento de las víctimas fueron hombres y las edades más afectadas fueron entre los 20 y los 24 años (en los últimos cinco años la población de este rango de edad aportó más del 20 por ciento de las víctimas). En otras palabras, un joven campesino está mas propenso a convertirse en victima potencial del conflicto en este departamento.

El informe también hace referencia a los homicidios originados por minas antipersona. En 2005, hubo 25 víctimas fatales, lo que convierte a Antioquia en el departamento con el mayor número de víctimas sobrevivientes y fallecidas.

El suicidio también es un factor que preocupa a las autoridades. Los casos vienen incrementándose en poblaciones específicas (el Magdalena Medio y los municipios del suroeste). De 293 casos presentados en 2004 se pasó a 327. La mayoría de las víctimas se encuentra entre los hombres entre los 15 a 25 años de edad.

El lado oscuro

Pero no todo son buenas noticias. Sin duda la cifra más amarga de todo el informe es la que hace referencia a la violencia intrafamiliar. Según el Instituto de Medicina Legal, el año pasado se presentaron 86 casos por cada 100 mil habitantes en Antioquia. Cifra muy por encima del promedio nacional que se encontraba en 2004 en 60 casos (no se tiene cifras aún de 2005).
 
Para el Asesor de Paz de la Gobernación de Antioquia, Jaime Fajardo Landaeta, un detonante significativo en la violencia interfamiliar son las desmovilizaciones de los diferentes bloques de las autodefensas. “Antes, cuando ocurría un incidente familiar o de barrio, la gente recurría a lo que para ellos era el Estado, es decir, a las Autodefensas –dice Fajardo-. Pero hoy les toca hacer justicia por sus propias manos porque no tienen la confianza suficiente en las autoridades del Estado y los índices de este tipo de violencia se han disparado y nos preocupan”.

Capítulo: Medellín

En el informe, la capital antioqueña mereció un capítulo aparte. A lo largo de las últimas dos décadas, la persistencia del conflicto armado urbano y la presencia de grupos como el Cartel de Medellín al final de los años ochenta y comienzos de los noventa y la presencia de milicias urbanas dispararon la tasa de homicidios.

El año pasado, 781 personas murieron por homicidio. Una cifra reveladora.  En 1991 -el año más violento en la historia de Medellín- hubo 6.349 decesos en la ciudad convirtiéndose así en la capital más peligrosa en todo el mundo. Ese año, por ejemplo, los homicidios representaron el 90 por ciento del total de las muertes.

En el 2005 el panorama fue otro -y continúa siendo otro. Hay diversos factores que podrían explicar el descenso de las cifras de homicidio en Medellín. Por un lado, está el hecho de que con la muerte en 1991 del jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, muchas de las bandas de sicarios que operaban en toda el área metropolitana se fueron desintegrando y muchos de los jóvenes pertenecientes a las mismas si no caían muertos en el mismo conflicto, eran absorbidos por los grupos guerrilleros y de autodefensas.
 
Enel último lustro, sin embargo, programas como el Plan Congruente de Paz, las Mesas de Paz y los pactos de convivencia en los barrios y en las cárceles y el proceso de desmovilización de los grupos de autodefensas han ayudado para que esta cifra se reduzca a 781 casos de muertes violentas. Otras personas también creen que el control del hampa por parte de las autodefensas de Don Berna reflejan en alguna medida este descenso de homicidios.

La única cifra que muestra un incremento considerable en el informe y que pasa a ser la más alta en el último lustro es la del suicidio. De 87 suicidios, ocurridos en 2004, se pasó a 119 en 2005 (el 40 por ciento de los fallecidos en estas condiciones eran hombres menores de 25 años). Según el mismo informe, debido a este incremento, se viene capacitando al personal de salud de los hospitales en la atención de los casos de intento de suicidio. Se implementarán, además, otras estrategias de prevención, especialmente en el sector educativo.

¿Qué sigue?

No basta con saber que Antioquia continúa en una racha positiva en cuanto la disminución de muertes por homicidio. Se hace necesario saber que hay detrás de esas cifras. Hay varias preguntas por resolver: ¿Qué hay detrás de las muertes violentas que aún se siguen presentando? ¿Cómo explicar la violencia que no genera muertos, es decir, la sicológica y la física como la extorsión, las vacunas o el secuestro? ¿Qué hacer frente al fenómenos de la violencia intrafamiliar que se ha disparado? ¿Cómo garantizar que la tasa de muertes por homicidios continúe mermando?

El secretario de Gobierno de la Gobernación, Jorge Mejía, manifestó que el reto más grande a partir de ahora es ocupar los espacios que las autodefensas han dejado libres a partir de la desmovilización. Admite que ha habido improvisación en el proceso porque el Estado no estaba preparado para este fenómeno. Un fenómeno que sólo en Antioquia incluye a 15 mil desmovilizados.
 
Así las cosas, el optimismo y la esperanza que se presentan con las cifras de este informe pueden verse seriamente amenazadas si esta improvisación permanece y no se toman, con prontitud, los medidas necesarias.


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